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Vendrán momentos difíciles

Vendrán momentos difíciles 1 5 agosto, 2020

Jorge Fernando Perdomo

 

Hace varios años, tuve oportunidad de asistir a una conferencia magistral dictada por Mark Granovetter, de la Universidad de Stanford, experto en sociología económica, sobre la fuerza de los lazos débiles, en la construcción de una sociedad.

Por esa época, ejercía una de mis presidencias en el club campestre de Neiva y entendí, que la vinculación a la institución de personas del entorno geográfico, como empleados, en épocas tan convulsionadas por el orden público, se convertían en un cerco reforzado se seguridad.

Hoy cuando vemos una sociedad fracturada, entendemos que la fuerza de los vínculos débiles ya no constituye un seguro para evitar las explosiones sociales, porque las desigualdades y las injusticias que se han venido acentuando, han colmado la paciencia.

Alarmados con esta realidad mundial, Warren Buffett, Bill Gates y otros multimillonarios estadounidenses, han hecho llamados para reducir la desigualdad, y el Foro Económico Mundial, que reúne a los más importantes líderes empresariales y políticos cada año en Suiza- publicó el “Manifiesto de Davos 2020”, que contiene principios éticos para humanizar el capitalismo, recomendando que las empresas, no deben seguir funcionando únicamente, como unidad económica generadora de riqueza para sus accionistas, sino también para sus comunidades y la sociedad en general, y sobre todo, debiendo pagar más impuestos y mostrar tolerancia cero frente a la corrupción.

 

Creeríamos que el criterio dominante del capitalismo sin restricciones, liderado por Milton Friedman entra a cuidados intensivos, aunque para algunos, es demasiado tarde, pues los movimientos sociales que repudian los comportamientos de empresas sin valores, lideran un tsunami de descontento social.

 

Para Colombia, hay quienes califican, el manifiesto de Davos como un truco publicitario y dudan sobre la sinceridad de quienes promueven la tesis de un capitalismo con orientación social, pues lo que se evidencia es el empobrecimiento de la clase media, una corrupción incontrolada, mas exenciones tributarias para los grandes conglomerados, una desbordada avaricia corporativa del sector financiero, que poco le ha interesado la situación de los ciudadanos frente a la pandemia, el drama de las personas muriendo de hambre y una estadística alarmante de desempleo para el caso de Neiva, tasada en 32.8% pero que todos sabemos, sumados el subempleo y el rebusque, las cifras son escalofriantes.

Vendrán momentos más difíciles y ya no habrá muros de contención pues el hambre y la desesperanza los derrumbaran.