La Nación
Verdaderas garantías electorales 1 29 noviembre, 2021
COLUMNISTAS OPINIÓN

Verdaderas garantías electorales

Sergio Felipe Salamanca

A mitad de semana amanecimos con la noticia de que el Congreso había aprobado un “articulito” del proyecto de Presupuesto General de la Nación para el próximo año, por medio del cual se suspende la aplicación de lo dispuesto por el parágrafo del artículo 38 de la Ley 996 de 2005, también conocida como ley estatutaria de garantías electorales. En resumen, este “articulito” hace posible que las entidades del orden nacional y las entidades territoriales puedan celebrar convenios administrativos e interadministrativos, durante la época electoral.

Frente a esto, muchos han manifestado que nos encontramos frente al verdadero fin de la democracia, de las garantías electorales y de la rectitud y transparencia en los procesos de contratación en época electoral. Sin embargo, me gustaría poner sobre la mesa las siguientes reflexiones: (i). Toda persona que haya trabajado o estudiado las dinámicas de contratación de las entidades públicas sabrá que, con el fin de hacerle el quite a las limitaciones de la “ley de garantías”, lo que se hace es adelantar la contratación unos meses y listo. Es aquí donde debemos preguntarnos si las restricciones están cumpliendo realmente su misión o no; (ii). Más que limitaciones a la contratación, lo que realmente necesitamos es poder garantizar un mayor grado de independencia a ciertas entidades, con el fin de que puedan realizar sus funciones con la objetividad y el rigor que esperamos de ellas. En este sentido, reitero mi propuesta de pensar en la conveniencia de elegir por voto popular, cargos como el de fiscal general, contralor, procurador y, por qué no, registrador. Esto haría realmente difícil que un solo movimiento político se adueñe de todo el aparato estatal; y (iii). En mi opinión, el “articulito”, al igual que la cadena perpetua y otros esperpentos jurídicos, tiene sus días contados. Esto, debido a que se pretende modificar una ley estatutaria con una ley que no es estatutaria, lo que además de chambón, es ligeramente inconstitucional.

Para finalizar, me gustaría manifestar que, más que nuevas leyes y restricciones en época electoral, lo que realmente necesitamos es mejorar como individuos y como sociedad. Tenemos que trabajar para convertirnos en un pueblo que elija a sus gobernantes y políticos por sus propuestas, planes de gobiernos y calidades humanas, más que por un tamal, unas tejas o un billete doblado.