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Verdades incomodas

Verdades incomodas 1 12 agosto, 2020

 

Francisco José García Lara

Monseñor Darío de Jesús Monsalve Mejía, arzobispo de Cali, se caracteriza por expresar opiniones y manifestar su inconformidad frente a diversas situaciones.

Hace algunos días hizo una manifestación de esas que incomoda hasta los tuétanos al establecimiento del país, afirmando que el gobierno actual está empeñado en una venganza genocida frente al proceso de paz con las Farc

Muy rápidamente la nunciatura expresó su desacuerdo con el prelado diciendo que la palabra genocidio tiene un significado preciso a nivel internacional por lo que no debería usarse de manera ligera en debates públicos.

Independientemente de lo que opine la iglesia o de la manera como se califique ideológicamente a monseñor Monsalve, no hay duda que sus afirmaciones son ciertas, no alcanzaría esta columna y muchas más para recordarle al país como de manera manifiesta desde la campaña electoral ha existido un desaforado empeño del entonces candidato, hoy presidente, y su partido, el centro democrático, por destrozar los acuerdos de paz.

Han pretendido disfrazar esa perseverancia diciéndonos que solo buscan acabar con la impunidad de los mencionados acuerdos, olvidando que el modelo de justicia que se propuso en los mismos fue la restaurativa, que no procura castigar al delincuente con cárcel sino reparar el daño a las personas y a las relaciones.

Así mismo, son un incuestionable genocidio los asesinatos de los reinsertados de las Farc, repitiendo la historia de la unión patriótica cuando prácticamente desaparecieron ese partido político acribillando a sus militantes o haciéndolos huir del país. Lo anterior sumado a los crímenes en contra de los lideres sociales que han defendido los acuerdos, incluida la restitución de tierras y la sustitución de cultivos, demuestra que en Colombia se está aniquilando a quienes de una u otra manera están comprometidos con la implementación del acuerdo de paz.

Algunos prefieren que los prelados regresen a ese pasado en donde se consideraba que el dolor purificaba el alma y nos preparaba para entrar al reino de los cielos, o que nos digan que son designios de Dios y debemos aceptarlo con resignación, pero resulta que este momento histórico es diferente, hoy, expresarse con libertad es lo mínimo que se espera de un ciudadano, mucho más de un alto miembro de la iglesia católica.

Hubo toda una parafernalia mediática para descalificar al arzobispo, pero no se hizo mayor esfuerzo por desmentir la verdad de lo que dijo por una sencilla razón: porque es cierto, es una de esas verdades que incomodan, y no olvidemos que en Colombia nos encanta que nos digan mentiras.

garcia.francisco@javeriana.edu.co