La Nación
Yo plagio, tú plagias… ¿Todos plagiamos? 1 18 enero, 2022
COLUMNISTAS OPINIÓN

Yo plagio, tú plagias… ¿Todos plagiamos?

José Joaquín Cuervo

Este artículo lejos de ser una defensa de la presidenta de la Cámara Jennifer Arias, o de los miembros de los partidos políticos o de los funcionarios públicos (casi todos copietas) es más bien una propuesta de reflexión, que con toda seguridad, ya otros han referido, han escrito o han pronunciado. (no sea que plagie un discurso o un artículo contra el plagio).

En algunas ocasiones, he invitado a mis estudiantes a volver a las fuentes originales; les he sugerido que tengan la actitud recomendada por Martha Nusbaum: Valorar a los clásicos.  “Si vis nova, vade antiqua” Si quieres cosas nuevas, fíjate en los antiguos”. En esta sociedad del cansancio, de repulsa por la literatura, por los clásicos, por la filosofía profunda, la del tiempo y el pasado sin aroma como lo afirma Byung Chull Han, en el que todos se creen originales, habría que recordarles que cada una de sus ideas, cada una de sus palabras, teorías y frases, ya han sido pronunciadas por otros en el pasado y en el presente.  Al mismo Han, se le pasa de vez en cuando que sus ideas ya habían sido expresadas en otros términos por el Heiddeger de la sociedad inauténtica, por el Nietszche en su invitación al retorno al hombre y a la vida, por el Foucault en su denuncia a la sociedad panóptica y disciplinaria, de Sartre con su denuncia social de robo de libertad y de reemplazo del Eros por el amor” Para una sociedad Narcisista que se cree original y auténtica; el plagio y la falta de reconocimiento de paternidad de la propiedad intelectual se multiplica de manera silvestre.

Dice la Rae (no es mío) que plagiar es copiar en lo sustancial obras ajenas, dándolas como propias. El delito de plagio atenta contra los derechos personales que provienen del creador de una obra. El plagio lesiona las facultades morales del autor sobre su creación, al tiempo que perjudica también los derechos de explotación. Bastante les he advertido también a mis estudiantes: “apoderarse de la obra de un autor es delito; Apropiarse parcialmente de la obra de 100 autores con sus respectivas citas es haber hecho una gran obra científica”. (mejor le quito las comillas, esa frase estúpida si es mía)

El plagio, no es cosa nueva; se ha dado en la filosofía, en el arte, en la literatura y en la ciencia; se acusó de plagio a Saramago, a Calos Puentes a Camilo José Cela, han sido condenado a pagar indemnizaciones Vásquez Montalvan o Lucía Etxabaría; en la filosofía la cosa no ha sido distinta; la obra del gran Santo Tomás confiaba que su copia a muchos apartes de la filosofía árabe, judía y griega, especialmente la  aristotélica, nunca se notaría. El mismo Hegel se adelantaba a quienes lo pudieran acusar de plagiador: Hegel sostenía que el plagio no era competencia de la Crítica literaria, ni de la Justicia, pues no era más que una cuestión de “buenos modales”

En el mismo derecho y en la teoría política que respaldan su ideologías, los representantes colombianos no han sido los ideólogos originarios que hubieran querido ser. Verdaderos Plagios en el discurso político son los que se encuentran  en Jorge Eliecer Gaitán, en Alzate Avendaño, en Rojas Pinilla, en López Pumarejo y en Laureano Gómez. Los Gazapos y copias populistas  de Uribe,  no son la excepción, con razón que sus estrategias son comparadas con las de Goebbels  y la propaganda Nacional socialista, discursos y acciones réplica las estrategias del tercer Reich.

¿Cuánto del discurso del partido político de Jennifer Arias es la confusión del estado de derecho y el estado de opinión de Karl Schmitt? ¿Cuánto de su discurso no son sino pie de páginas de los autores más radicales de la derecha europea? Cuántas citas de Hobbes, de Balmes, de Donoso Cortés con su famoso Discurso sobre la Dictadura que contiene su teoría de la “dictadura del sable”, una apología del gobierno fuerte como efecto del caos que él veía en la revolución de la modernidad hay en el discurso del Centro democrático.  Lo de Jennifer Arias es imperdonable, por haber robado un solo autor, pero nuestra ignorancia también es imperdonable porque ni siquiera sabemos a quién plagió y de qué se trataba su tesis de maestría. La generación del pasado sin aroma, los de la sociedad de la fatiga y el menor esfuerzo ya no sabrán que es lo plagiado y qué  es lo original, para ellos el pasado no existe.  ¡… y se creen originales!