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“Derecho, política y sociedad” El fetichismo de la ley y sus mágicas soluciones

“Derecho, política y sociedad”  El fetichismo de la ley y sus mágicas soluciones 1 10 agosto, 2020

 

Germán Alfonso López Daza*

El fetichismo es una creencia mítica e irracional que le otorga poderes mágicos o sobrenaturales a ciertas cosas, dándole la capacidad de proteger al portador de todo mal. En el campo legal se ha aplicado esta palabra para describir a la ley como un elemento extraordinario con atribuciones excepcionales, capaz de dar solución a los problemas de una sociedad.

Bajo esta perspectiva, la norma legal tendría el poder de transformar individuos, determinar comportamientos, suprimir la maldad, prevenir la corrupción…en fin crear una sociedad ideal.

En Colombia como muchas naciones en vía de desarrollo, aún existe la creencia de que la norma legal tiene el gran poder de cambiar problemas estructurales, los cuales deberían tener un tratamiento diferente y no ser solucionados con un simple “notifíquese y cúmplase”.

Las consecuencias de esta práctica son variadas. Estarían por ejemplo la sobreproducción normativa, la creación de falsas expectativas, la desilusión y el escepticismo al ver la inutilidad de la norma y por último, la desconfianza en el gobierno y los políticos.

Gran parte de este fetichismo legal está representado en normas punitivas que llevan a pensar a quien las crea, que la amenaza de la cárcel hará desistir a un sujeto de la comisión de un acto ilícito. ¡Nada más erróneo! Si ello fuera así, en los Estados donde existe la pena de muerte y las cadenas perpetuas acumuladas, no existiría delincuencia. El derecho penal no resuelve los problemas sociales, económicos o políticos. Simplemente son la ultima ratio de un Estado para proteger bienes que deben ser jurídicamente protegidos con una sanción en caso de transgresión y principalmente para obtener justicia.

La reciente modificación de la Constitución Política – que ya completa 53 reformas en 29 años- para incluir la prisión perpetua a violadores y homicidas de menores, se enmarca en este fetichismo punitivo. En un país con una impunidad de más del 95% y con una Fiscalía mediática a la que se le vencen términos, medidas como el aumento de penas -ya de por sí altas-, resultan completamente inocuas. (*Dir. Grupo Nuevas Visiones del Derecho – USCO).