La Nación
COLUMNISTAS OPINIÓN

Entre lo urgente y lo importante

Entre lo urgente y lo importante 1 9 agosto, 2020

Antonio Roveda H.
Rector de la FET

 

Me preocupa un mundo monotemático, un paisaje homogéneo, sin diversidad, ni variación o cambio alguno. Angustia es saber que llevamos más de 100 días sin muchas perspectivas, distintas a resolver las urgencias de la pandemia y los escalofríos del dolor social. Y es lógico: primero está la protección, promoción y defensa de la vida. Pero, igualmente, de poco sirve salvar la vida de la humanidad, si en ella no existe otro escenario distinto al miedo; de poco sirve una vida centrada en mantener una eterna distancia entre todos, un eterno temor al contagio o una real zozobra al porvenir. Necesitamos “salvarnos” de la pandemia, es cierto, pero para construir y disfrutar de un mundo mejor. No necesitamos estar vivos para dejar de vivir…

Esta compleja situación mundial nos ha quitado toda la maravillosa riqueza de la polifonía de otros temas y de otros tiempos. La pandemia se ha convertido en nuestra única “urgencia y tema”, so pena de haber perdido, simultáneamente, y en estos pocos meses, las otras maneras de ver el mundo, tan gratificantes, enriquecedoras y lúdicas. Hemos perdido (espero temporalmente) la poesía; se ha ido un poco la buena música; ya no se encuentran fácilmente las nuevas expresiones artísticas, los coros sublimes, la pintura, la fiesta del encuentro, el juego, el buen cine, las eternas tertulias de otrora; también se han olvidado las tardes de sol, la contemplación, el silencio y los paseos a la montaña. ¿Cuánto hemos perdido para poder ganar?

Estos tiempos, en donde lo poco que hay se destina a atender las urgencias, han dejado sin aliento, ni estímulo, ni presupuesto otras maneras de asumir la vida, de construir el mundo y de vivir. Se extraña lo que tuvimos y también lo que añoramos; hoy expresamos mejor el amor, negando aquello que en otro tiempo nos hizo felices: la cercanía, el beso, el abrazo y la piel.

Pero no “os desaniméis”; estoy seguro que, más temprano que tarde, y a pesar de la pena de las muertes, vendrán tiempos en donde lo urgente no le reste tiempo a lo verdaderamente importante y en donde, como el poema de Porfirio Barba Jacob, podremos gritar: “Más hay también ¡Oh tierra! Un día… un día… un día…en que levamos anclas para jamás volver… un día en que discurren vientos ineluctables. ¡Un día en que ya nadie nos puede retener!