La Nación
¡Aleluya!, un oratorio épico en la radio 1 21 mayo, 2024
INVESTIGACIÓN

¡Aleluya!, un oratorio épico en la radio

A pesar de las confrontaciones políticas propias del periodo convulso del Frente Nacional, la Semana Santa se constituyó en un bálsamo social. Días de recogimiento y alabanza cristiana. La radio hacía sonar obras clásicas en los días santos. Las cantinas  de la región, entretanto, bajaron el volumen a las músicas comunes.

Olmedo Polanco

A mediados de la década del 50, había en San Agustín, seis expendios reconocidos de licor. Los establecimientos divulgaban rancheras, corridos, tangos y valses ecuatorianos a través de tocadiscos y parlantes que contaminaban las calles polvorientas o barrialosas, según el estado del clima. No obstante, tiendas y cantinas evadían sus obligaciones con Sayco. No respondían por sus obligaciones pecuniarias por concepto de derechos de autor. Deberes creados por la Ley 86 de 1945 y el decreto reglamentario 2554 de 1952. (Archivo Histórico de San Agustín. Oficio de la Sociedad de Autores y Compositores de Colombia. Delegación para Huila y Caquetá. Octubre 21 de 1957).

En los primeros años de la década del 70, las cantinas registradas se multiplicaron y con ellas las músicas ruidosas y sus letras dolidas y desesperanzadoras. Canciones programadas para estimular el consumo de alcohol. Un primer registro sobre cantinas refiere 23 de aquellos establecimientos. (Archivo Histórico de San Agustín. Mayo 20 de 1972). Sin embargo, otra fuente documental indica que había en el municipio 52 establecimientos entre tiendas y cantinas. La mayoría de negocios, de cuarta categoría y evasores de impuestos. (Archivo Histórico de San Agustín. Tesorería municipal, Mayo 20 de 1972).

Era de tal naturaleza el consumo elevado de bebidas embriagantes y el desorden social en el sur del Huila, que la Alcaldía de Pitalito estableció algunas exigencias de ley para el normal funcionamiento de negocios públicos como cafés, cantinas y coreógrafos. El alcalde Héctor Polanía Sánchez y el secretario del despacho, Luis E. Gerardino V. actuaban según la legalidad conferida por el Acuerdo No. 1 del 12 de febrero. Además, se amparaban legalmente en la ordenanza No. 7 del 28 de octubre de 1958. Las normas de control social exigían a los dueños de los establecimientos, certificar las condiciones higiénicas de los locales y la salubridad de las mujeres que allí trabajaban. (Archivo Histórico Municipal. Alcaldía de Pitalito, Decreto 016 del 9 de octubre de 1961).

Entretanto, en Garzón, terminando el periodo del Frente Nacional, había 15 establecimientos comerciales registrados en Tesorería. Entre los lugares de encuentros habituales: canchas de tejo, heladerías, cantinas, clubes, billares y coreógrafos. En los avisos: El Dorado, Frescolandia, Fujiyama, Las Delicias, Picasso y Moroco. Expendían licor y divulgaban músicas comerciales. (Archivo Histórico de Garzón. Resolución administrativa No. 240. Noviembre 26 de 1974).

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Además del santoral en los altares y la palabra divina impresa, las músicas eruditas hacían parte del paisaje doméstico.

Las músicas en la radio

En 1952 había en Colombia 85 emisoras de radio. La única radiodifusora sin director artístico y sin libretistas estaba en el Huila. (Archivo Histórico de Ibagué. Anuario General de Estadística. Pág. 402). A pesar de lo anterior, durante los años del Frente Nacional, las estaciones de radio programaban músicas cultas occidentales en Semana Santa.

Según el historiador Daniel Pecaut, “En 1958 la religión católica era la religión de la nación y guardián de las instituciones”. (Crónica de dos décadas de política colombiana, 1968-1988. Siglo XXI editores. Traducción de Jorge Orlando Melo. Bogotá, 1987, pág. 25). La difusión mediática de la evangelización tuvo como espacios efectivos la misa de domingo y los programas diarios sobre catolicismo. La misa llegaba a diario a las comunidades apartadas y a los feligreses que no podían asistir al templo. Con relación a la propuesta evangelizadora de la iglesia católica a través de la radio, el sermón se proyectó desde el templo hasta las radios de las audiencias rurales distantes varios kilómetros de las cabeceras municipales. La iglesia católica utilizó las líneas telefónicas como recurso técnico. Los espectáculos lúdicos de las procesiones religiosas fueron representados a través de dramatizados y difundidos en directo. Es el caso de las transmisiones de los actos litúrgicos de Semana Santa y las fiestas patronales. La representación teatral a través de la radio, era una manera de acercarse más a las culturas rurales y urbanas populares de la región que encontraban en la palabra del sacerdote, según Nelson Castellanos “…una señal para saberse salvados y que poco o nada necesitaban de discursos científicos para darle sentido a su existencia” (Castellanos, Nelson. ¿Tabernas con micrófono o gargantas de la patria? La radio comercial en Colombia: 1930 – 1954. En: VII cátedra anual de historia. Ernesto Restrepo Tirado. Medios y nación. Historia de los medios de comunicación en Colombia. Ministerio de Cultura. Bogotá, 2003. Distribuidora y Editora Aguilar, Altea, Taurus, Alfaguara, S.A., Pág. 278).

La Semana Mayor, caracterizada por la devoción y el recogimiento, influyó en las parrillas de programación de las estaciones de radiodifusión en el Huila. En las cantinas había más control sobre los borrachos y los gritos incluidos en corridos mejicanos. Gracias a las radios locales, en los días santos sonaban músicas cultas occidentales que se fueron convirtiendo en “clásicos populares”.

 

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Georg Friedrich Händel, compositor de El Mesías.

En Radio Sur, la misa era transmitida por línea telefónica, todos los días domingo, desde el templo de San Antonio. Semana Santa ocupaba buena parte de la programación, especialmente los días domingo de Ramos, jueves y viernes santos, y el domingo de Resurrección.  Durante los días jueves y viernes, la programación musical estaba reservada a los temas clásicos, programados inicialmente por Héctor Polanía Sánchez. Las directivas de la emisora no emitían el radio-periódico El momento Regional durante la semana mayor y reanudaban labores periodísticas el martes de pascua. La programación musical de la tarde, que estaba soportada en obras tropicales, se suspendía para permitir las emisiones especiales de músicas eruditas programadas por Mano Pola. El sermón de la resurrección se transmitía en directo, a través de línea telefónica, desde el templo de San Antonio.

Algo similar ocurría en Radio Garzón. Los domingos en horas de la mañana se transmitía la santa misa. Las ordenaciones sacerdotales hacían parte de la programación especial en Radio Garzón. La Semana Santa tenía un sitial muy importante en la parrilla de programación.

La emisora Atalaya Agustiniana mantenía su misión pastoral a través de programas institucionales entre semana: El mensaje cristiano, a las seis y treinta de la mañana; Catequesis para niños, (martes y jueves a las 11:05 de la mañana); Programas juveniles (miércoles y viernes a las 11:05 de la mañana); Preparémonos para la vida (todos los días de 4:05 a 4:30 de la tarde); Santo Rosario, a las seis de la tarde; y Santa misa, los días domingo a las seis de la mañana.

Según Fernando Palomino Peña, control de sonido y transmisorista, la emisora tenía como misión social la evangelización y para cumplir con ese cometido se transmitían todos los días en la programación, eventos religiosos como: La Santa Misa, El Mensaje cristiano, El Ángelus y El Santo Rosario.

Händel en días santos

En las radiodifusoras regionales se escuchaba músicas eruditas. Ningún locutor presentaba o hacía pedagogía musical. Sin embargo, sin que una voz impostada lo incluyera en la programación, Georg Friedrich Händel (23 de febrero de 1685 – 14 de abril de 1759) aparecía en escena. El Mesías como oratorio épico y desprovisto de acción poética externa dejaba en el ambiente la posibilidad de la contemplación devota. Lo más seguro es que a las audiencias alicoradas en cantinas les aburrieran los mensajes morales, los coros vibrantes o la metáfora de fuegos artificiales en las voces. En las emisoras, la obra de Händel representaba con altísimo valor estético los momentos clave del cristianismo. Integra la profecía de Isaías, la pasión, muerte, resurrección, ascensión y recepción en los cielos al Señor Jesucristo.

En las calles, con destino de misa, mujeres vestidas con tonos oscuros y sus cabezas y rostros cubiertos con velos o mantillas como signo de sumisión, humildad y obediencia ante Dios. Los demás integrantes de la familia integrados por la fe en una semana en devoción que bajaba el tono al lenguaje agresivo y a los actos violentos. Hasta gritar era pecado.

Del arte musical transmitido por la radio en Semana Santa, El Mesías de Händel. En la escena 4 de la tercera parte los coros que aclaman al Mesías. “La alabanza y la honra, la gloria y el poder sean para el que está sentado en el trono, y para el Cordero por los siglos de los siglos. Amén” (Apocalipsis, 5: 12 – 14).