La Nación
Cifras que no mienten 1 14 julio, 2024
COLUMNISTAS OPINIÓN

Cifras que no mienten

Han vendido la idea de que los hospitales públicos están quebrados, responsabilizando a la Ley 100 de 1993 de tal situación. Según los estados financieros del 2021 de las empresas sociales del estado (ESE), nombre dado en la mencionada ley a los hospitales públicos, que se encuentran la página web de la superintendencia nacional de salud, dicha aseveración no resulta cierta.

De las 932 ESE que existen en Colombia, 704 dieron utilidad, 15 no tuvieron utilidad ni perdida (es decir que el resultado informado fue cero) y 213 reportaron perdidas, es decir, que el 75% de los hospitales públicos del país muestra buenos resultados financieros.

Dos hospitales del departamento del Huila se destacan: el universitario de Neiva en el segundo lugar en el país ($49.018 millones de utilidad) y el san Antonio de Pitalito en el puesto 12 ($21.499 millones de utilidad).

Entre las 40 ESE del departamento del Huila, solo el hospital de Tarqui dio perdida (poco menos de $177 millones), o sea, que las otras 39 ESE reportaron utilidades en su ejercicio en ese año.

Esas cifras, se reitera son de 2021 y se encuentran en la página web de la Supersalud, muestran la situación financiera de las ESE en el año inmediatamente anterior a la posesión del actual gobierno, incluidos sus inefables y lenguaraces ministros de salud. Así recibieron los hospitales públicos y debe ser el punto de partida para evaluar los resultados al final del cuatrienio.

Tomando las palabras del ministro Jaramillo, las que utilizó para atacar a la EPS Sanitas, debería entenderse que el gobernador del Huila y los alcaldes del departamento volvieron la salud un negocio dedicado a producir plata. Rotundamente no, la función social de las ESE continua indemne, simplemente lograron ser autosuficientes, producen lo que cuesta su funcionamiento y tienen capacidad de inversión, sin necesidad de mendigar recursos.

Ahora bien, no se puede negar que hay un atraso en los pagos, pero una cosa es la iliquidez que eventualmente puede terminar quebrando a las ESE, y otra completamente diferente es afirmar que están próximas al colapso.

Entonces preguntémonos: ¿le conviene a los hospitales públicos del Huila y de Colombia la reforma a la salud cuyo texto fue aprobado en segundo debate en la cámara de representantes? ¿es mejor ser autosuficiente vía facturación, aun con los retrasos en los pagos, o someterse a que le asignen el presupuesto desde Bogotá?

Las cifras no mienten, los hospitales públicos no están quebrados, en su gran mayoría producen utilidades, es una realidad incuestionable, se necesita ser demasiado terco para continuar negándolo.