La Nación
Como una flor 1 2 diciembre, 2022
COLUMNISTAS OPINIÓN

Como una flor

Debemos tratar a cada mujer con el mismo respeto que se merece nuestra madre. El 25 de noviembre se conmemora anualmente el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer para denunciar las agresiones  que se ejerce sobre las mujeres en todo el mundo y reclamar políticas serias en todos los países para su erradicación.

No basta con políticas públicas de equidad de género que se ven maravillosas en el papel (aunque muchas son copie y pegue de otras ciudades), sin un diagnóstico claro o una caracterización oportuna; para avanzar en la eliminación de las violencias de género se requiere contar con recursos apropiados para realizar un proceso pedagógico desde la primera infancia con hombres y mujeres que reafirmen el respeto integral por el ser humano, así como una serie de estrategias que sean medibles en el tiempo.

En cifras, la violencia contra la mujer en la Ciudad de Neiva es preocupante. Según información de la vigilancia de salud pública del municipio (SIVIGILA); durante el primer semestre del año en curso se presentaron 945 casos de violencia física y sexual, de los cuales 695 casos fueron contra la mujer representando aproximadamente el 74% de los casos totales; sin contar los casos no reportados por dependencias económicas, sentimentales, entre otras.

El proceso de transformación de la ingenua superioridad que se atribuyen muchos, es un reflejo de inseguridades que no pueden seguir causando la muerte de ninguna mujer, siendo un extremo qué pasa por la presión social, la inoperancia del Estado y diferentes causas asociadas a un sentimiento de culpa que limitan la posibilidad de desarrollar sus proyectos de vida; no se trata de una competencia por saber quien es mejor entre géneros, es una cuestión de respeto, el mismo que inspira en muchos hogares nuestra figura materna.

No es necesario revictimizar a las mujeres, sus capacidades están demostradas en todos los ámbitos de la vida, pero es fundamental generar confianza en las rutas institucionales para una verdadera atención. Siempre tendremos una flor, como nuestra madre, el mejor símbolo de respeto en nuestra sociedad.