La Nación
Condenado a 14 años por abusar de una menor de edad y darle plata 1 18 junio, 2024
JUDICIAL

Condenado a 14 años por abusar de una menor de edad y darle plata

A una pena de 14 años y dos meses de prisión fue condenado Campo Elías Vargas Gutiérrez, por abusar sexualmente de una niña de once años de edad y darle plata, en Neiva.

La sentencia fue impuesta por el Juzgado Quinto Penal del Circuito de Neiva con Funciones de Conocimiento, al hallarlo como autor responsable del delito de actos sexuales con menor de 14 años y demanda de explotación sexual comercial en persona menor de 18 años de edad.

Vargas Gutiérrez, de 57 años de edad y quien comercializaba medicamentos en una droguería en su casa ubicada en la Calle 22 con Carrera 52 del barrio Las Palmas en el oriente de Neiva, manoseaba las partes íntimas de la menor.

Según el testimonio de la menor y las pruebas recolectadas por la Fiscalía, el hombre comenzó a agredir sexualmente a la niña en febrero de 2014 y el último tocamiento fue en septiembre del mismo año.

El abuso sexual a la niña quedó al descubierto cuando ella le contó a una prima. “Llegó a la casa una señora del Bienestar y le contó a mi mamá, entonces él no volvió a hacerlo”, dijo la menor en el juicio oral.

Los tocamientos libidinosos contra la niña los cometía Vargas Gutiérrez en el baño que tenía en la droguería ubicada en el garaje de la casa, donde la encerraba. “La niña explicó dónde y en qué momentos sucedían los tocamientos en su adversidad…”, señala la sentencia.

Agregó que los hechos sucedían en las horas de la mañana, cuando la esposa de él se encontraba durmiendo. “Él esperaba que mi mamá se fuera a trabajar y ahí si me llamaba me hacía señas… desde el portón del garaje”.

Vargas Gutiérrez, no solo abusaba de la niña sino que le daba dinero por dejarse tocar. “Me daba diez mil o veinte mil pesos”, dinero que utilizaba para comprar algunas cosas.

El juez señaló que el relató de la menor sobre los hechos son coherentes y razonables. “Aseguró que el encartado le daba dinero y solía llamarla al teléfono de su casa a recordarle que debía ir hasta la droguería en horas de la mañana, es decir cuando su mamá se había ido a trabajar y la esposa de él aún dormía”.

Agregó el togado que si al momento de los hechos la menor solo tenía 11 años de edad, “no resulta viable colegir (suponer) que ya tuviera la capacidad de haber armado una mentira de tal gravedad contra el acusado…la narración realizada por la pequeña no se encuentra fantasiosa…por el contrario, está dotada de elementos y detalles que la hacen altamente creíble…”.