La Nación
Corrección política y propaganda, la necesidad de un nuevo ensayo sobre la ceguera 1 18 julio, 2024
COLUMNISTAS OPINIÓN

Corrección política y propaganda, la necesidad de un nuevo ensayo sobre la ceguera

Ya Quisiera escribir nuevamente sobre la soledad de Petro, sobre los rasgos de su personalidad, sobre sus defectos, pero también de su persistencia y otras virtudes, sobre algunos de sus aliados sin convicción, los acomodaticios que se le ubicaron a la izquierda y a la derecha, de esos que quieren seguir blindando sus privilegios y sus pecados de siempre.  Ya quisiera escribir sobre la caterva acrítica, pusilánime y agresiva que gritaba “fueras” irracionales a una niña de quince años (Antonella Petro) desde la rabia y el odio enceguecido atizado por los medios y el poder en esa cueva de compra de conciencias, de pan y circo que no es otra que la “Costa Nostra” de los Char. Ya quisiera denunciar la ceguera de los colombianos que se torna agresiva y asesina como en el “ensayo” – novela de Saramago.

Ojalá tuviera el espacio de escribir de frente y sin temores de los vericuetos oscuros de ofrecimientos y encubrimiento de intereses que se dan en este momento en el Congreso de la República para garantizar el hundimiento de las reformas pensionales, laborales y a la salud, reformas que por supuesto no son acordes a los negocios redondos que se han venido administrando en contra de los intereses legítimos de los más pobres.

Ya quisiera escribir en contra del loco, bruto y despistado por la polarización y el odio irracional que no es capaz de dar cuenta sobre las razones para quemar un muñeco de Petro y lanzar arengas en la calle y en el congreso las cuales invitan a un golpe de exterminio del “exguerrillero” simplemente porque piensa y habla distinto y porque sus sueños no son los de las elites. Porque el hitleriano piensa que su lucha es hacerse fuerte porque ya percibe que hay una guerra, declarada sólo por él. Ya quisiera escribir inextenso sobre los irracionales y oscuros argumentos que calan en las turbas creando odios perversos e irreflexivos en medio de la manipulación mediática.

Ojalá pudiera escribir de frente y sin ambages de las élites políticas y privilegiadas de nuestra región que aun perciben a las masas y a los pueblos como cosas intercambiables; prescindibles y acríticas, subvaloradas por quienes opinan que estas sólo pueden impulsar revoluciones disipadas y sin sentido, desconociendo que el fragor de nuestra inconformidad sigue latente.  Ya quisiera poder aleccionar a los que en su marasmo consumado piensan que la mejor solución futura para el país, es reivindicar a la derecha: a Fico, a Uribe, a la Cabal.

Ojalá pudiera escribir proféticamente o al menos con buen impulso vaticinador que en esta Colombia la inconformidad sigue intacta y que ni la propaganda ni la mala prensa nos va a impedir seguir percibiendo la nauseabunda injusticia e inequidad que nos ha gobernado por lustros inveterados.

Ojalá pudiera llamar a la reflexión sobre la condena necesaria a lo que implica seguir juzgando con prejuicios y presunciones viles que produce aún el racionalismo alambicado y prepotente; ojalá pudiéramos seguir reclamando mayor empatía lo necesitados que estamos de autocrítica, mejores decisiones sensibles socialmente de nuestros políticos, de nuestros jueces, iniciativas legislativas y reformas con mayor inteligencia emotiva y con morales menos utilitaristas: Ojalá pudiéramos  revivir la posibilidad de un acuerdo sobre lo esencial: Los colombianos olvidados, los envueltos en el caldo de la polarización, los de nuestra opción fundamental: Los pobres, los desterrados, los ninguneados.

Sin embargo, la corrección política, las formas literarias alambicadas que me aconsejan ser cada vez más X, más pragmático y más simple, me dicen que mejor escriba sobre farándula y cursilerías, con juicios más superficiales en el mundo de lo obvio, eso nos puede garantizar el éxito y la aceptación política y social.