La Nación
Crisis cafetera e institucionalidad 1 17 abril, 2024
COLUMNISTAS

Crisis cafetera e institucionalidad

Duros momentos viven las familias caficultoras de Colombia. Los bajos precios por carga sumado a la baja productividad y afectaciones en la calidad del grano, por las altas temperaturas y sequía debido al fenómeno de El Niño, tienen al borde de la quiebra al principal renglón exportador agrícola de Colombia.

La solución a la crisis no parece llegar pronto, pues depende de diversos factores, entre ellos el incremento en la productividad que parte de la renovación de cafetales viejos, uso de mejores insumos y fertilizantes, como también mejores técnicas de pos-cosecha y la industrialización de la producción cafetera, algo distante en el corto plazo.

Para tratar de evitar la amenaza del paro al que se está convocando, el Gobierno Nacional ha convocado a una asamblea de cafeteros en Bogotá este 3 y 4 de abril, pero como en otras ocasiones, saltándose la institucionalidad de la Federación Nacional de Cafeteros.

No tiene razón la fractura del gremio cafetero en estos momentos de crisis y más cuando los representantes de los departamentos productores son elegidos democráticamente en elecciones cafeteras. No es bueno el camino que busca ignorar al presidente de la Federación y a todo su equipo, así como a los representantes democráticamente elegidos, esto puede llevar a crear una nueva institución, produciendo un cisma en la organización con consecuencias impredecibles.

Se requiere con urgencia el fortalecimiento del Fondo de Estabilización de Precios del Café mediante la inyección de recursos del orden central por parte del gobierno, hecho que permita apoyar en estos momentos difíciles con un mejor precio al productor que en la gran mayoría corresponde a pequeños productores. Este es el principal salvavidas en el corto plazo a la crisis vivida.

La caficultura en Colombia es en gran parte una actividad de sobrevivencia; no es un tema de latifundios ni de grandes productores. Solamente en el Huila, principal departamento productor del grano, existen 85 mil familias cafeteras.

En momentos de crisis en lugar de dividir y generar odios al interior del sector cafetero, se requiere más bien de unidad y de concertación en la búsqueda de soluciones; más allá de créditos para el gobierno en una estrategia política que puede resultar al final costosa para todo el gremio.

Colombia debe encontrar temas de país que nos unan como nación en la búsqueda de soluciones a la crisis que vivimos y sin lugar a dudas, el mejoramiento de la caficultura es uno de ellos. Que se requieren cambios al interior de la Federación Nacional de Cafeteros es una realidad, mas no por ello se debe generar una división olvidando el importante papel que ha jugado esta en el crecimiento del sector.

No nos dejemos llevar por los apasionamientos y juegos políticos llenos de odios y resentimiento exponiendo al sector al debilitamiento. Las miles de familias cafeteras del país solo esperan una oportunidad de crecer y generar bienestar, hacer de esta actividad una manera digna de vivir y contribuir con el engrandecimiento de Colombia.