La Nación
Cuando vengan las vacas flacas 1 5 agosto, 2021
COLUMNISTAS OPINIÓN

Cuando vengan las vacas flacas

En la sagrada Biblia, libro del Éxodo encontramos la conocida historieta de los sueños del faraón: las siete vacas flacas y las siete vacas gordas; las siete espigas llenas de fruto y siete espigas secas. José en la experiencia de Dios, supo interpretar los sueños del faraón. Cuando llegó el tiempo de la escasez de alimentos, los egipcios no sufrieron por el hambre, sus graneros estaban llenos. Supieron afrontar la crisis. Nosotros hemos heredado una cultura del hoy para hoy. Los países del hemisferio Norte y Sur que tienen estaciones, la climatología los ha obligado a ser previsivos: la abundancia del verano debe guardarse para la escasez del invierno. Las cuatro estaciones marcan un estilo de vida que incide en la vida cotidiana. De hecho, en tales países, la planeación de todo lo propuesto está en el orden del día. En nuestros países tropicales se despilfarra la abundancia. El concepto del ahorro es casi nulo. Aquí se ganan diez pesos y se gastan doce. No importa que la plata se gaste, lo que importa es que indio se divierta. Una de las causas de la pobreza, es la cortedad de espíritu, vivimos el día a día; iniciativa cero y muchos viven quejándose por todo, sin dar soluciones a nada; en el menor de los casos, echándole la culpa a los otros por su mala suerte; por favor, sea sincero, por su permanente improvisación. Es más, incluso se gasta lo que vendrá mañana. La cultura del anticipo está a la orden del día; la cultura de la libranza no prioriza las necesidades y se descuidan obligaciones esenciales para el diario vivir. No se lleva una economía real y no se enseña a los hijos la realidad económica de la familia: por complacer a los niños y qué no decir, por aparentar se compite sin solvencia económica; a cada santo se le debe una vela y la situación se vuelve desastrosa. La cultura de esperar de los demás campea por doquier. El Estado asistencialista, por décadas, va acostumbrando a la gente a ver en el sector público un Rey Midas que todo lo resuelve con subsidios, claro dinero sacado del presupuesto, dejando prioridades fundamentales, dinero producto de quienes pagamos impuestos y trabajamos de sol a sol. Por favor, recordemos el sabio aforismo chino: no demos pescado, enseñemos a pescar; al dar pescado solucionamos el problema por un día, al enseñar a pescar solucionamos el problema para toda la vida. En casa despilfarramos el agua, la luz. Cada día contaminamos más el medio ambiente: los ríos llenos de basuras, no se recicla en la fuente, y después nos quejamos que hay desiertos. Hoy todo son derechos y la cultura de los deberes está por el piso. El futuro no viene por arte de magia o por generación espontánea. El mañana depende del hoy. Como viva usted el hoy, llegará el mañana. No escude su pereza y holgazanería pronunciando un discurso cargado de veneno.

+ Froilán, obispo de Neiva