La Nación
Declarar el café como bebida nacional 1 26 noviembre, 2020
COLUMNISTAS OPINIÓN

Declarar el café como bebida nacional

Rodrigo Villalba Mosquera

 

En la semana que termina el Senado aprobó en segundo debate el Proyecto de Ley 065/19 del cual soy su ponente, mediante el cual se declara el café como bebida nacional, donde se garantizará las denominaciones de origen y la debida protección de sus características fisicoquímicas. Asimismo, establece la obligación de la promoción del consumo tanto en el interior como en el exterior del país, mediante estrategias de largo plazo que estimule la demanda efectiva y se fortalezca la oferta con innovación. Eso hizo Brasil.

 

En nuestro proyecto se establece que las entidades públicas dentro del plan de compras, lo hagan con el producto nacional, como en los programas de alimentación pública.

 

El proyecto en mención de la caficultura colombiana no se queda ahí, establece también medidas para mejorar el bienestar de los pequeños productores y recolectores del grano, creando un fondo para la vejez de los cafeteros, como acceso al piso de protección social. Creamos también el programa de donaciones “Quiero a los cafeteros”. Pues a pesar de que la caficultura es un producto emblemático de la agricultura colombiana, tan solo el 8,8% de los productores cafeteros están afiliados a algún régimen pensional o ya reciben pensión. Hay que buscar condiciones mínimas de bienestar y de derechos a los productores y recolectores, para que el entorno de la cadena productiva sea favorable.

 

El año anterior fui ponente también de la Ley 1969/19 que creó el Fondo de Estabilización de Precios del Café y hoy el Congreso de Colombia hace un esfuerzo adicional para la caficultura, pero cualquier aporte que se haga es poco por lo que la caficultura ha hecho por Colombia. Tenemos el compromiso de empoderar de nuevo a este sector tan importante.

 

Acordémonos que el Huila es primer productor del grano con más del 18% de la producción nacional, y que Colombia es un país cafetero con 877.000 hectáreas en 600 municipios, con 540.000 productores donde el tamaño promedio de cada finca es de 1,3 hectáreas, y cada caficultor en promedio cultiva 1,6 hectáreas, lo que confirma que la caficultura es de pequeños productores. Se trata de un mercado en el que el mayor representante es una población vulnerable, desde una perspectiva socioeconómica.

 

Si empoderamos al sector, aumentamos el consumo, mejoramos productividad y evitaremos que caficultores se desplacen a otros cultivos, tendríamos con que suplir la importación de cerca 1 millón de sacos para el consumo interno, que representa cerca del 50% del café consumido en el país, por la circunstancia especial de que el 90% de nuestra producción va para la exportación.

 

Brasil en 2 décadas amplió su producción en un 86%, pasando de 27 millones a 51 millones de sacos.

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