La Nación
Dilemas de altura 1 21 junio, 2024
COLUMNISTAS OPINIÓN

Dilemas de altura

Durante el último semestre, el ejército colombiano ha reportado el uso de drones (aeronaves no tripuladas) por parte de grupos armados al margen de la ley, con fines bélicos, imitando las últimas tendencias tecnológicas del conflicto Ucrania – Rusia. En el marco del referenciado conflicto, se ha vuelto común el uso de drones para transportar cargas explosivas, con la capacidad destructiva suficiente para dejar inoperantes tanques de guerra, así como para destruir y aniquilar a quienes se resguardan en trincheras. Recientemente, se ha reportado el uso de drones para el proceso de minado de caminos y carreteras. En resumen, la historia y las dinámicas de las guerras ha comenzado a cambiar gracias a la tecnología, llevando a que, en la actualidad, un soldado, con años de entrenamiento y con millones de pesos en equipamiento, se encuentre en manifiesta desventaja frente a un dispositivo casi imperceptible, que lo puede liquidar en cuestión de segundos y el cual es controlado por alguien a kilómetros de distancia, sin arriesgar su vida o integridad corporal. Sumado a esto, se debe poner de presente la abundancia de aplicaciones, programas y videos para entrenarse en el manejo de este tipo de vehículos.

En el caso colombiano, los drones han sido utilizado en una amplia gama de actividades delictivas que van desde la vigilancia e inteligencia, hasta el transporte de armas, municiones y droga, con el fin de ingresar estos elementos a centros penitenciarios. Lo que es nuevo, es el uso de estos dispositivos para transportar y lanzar explosivos contra miembros de la fuerza pública nacional. Frente a esto, lo natural es cuestionarse sobre las medidas que se podrían implementar, ¿sería necesario endurecer la regulación o restringir la comercialización de estos dispositivos?

Al respecto, considero que cualquier endurecimiento en la regulación o comercialización de estos dispositivos podría terminar asfixiando el crecimiento que la industria de los drones ha tenido en Colombia, afectando los importantes aportes en campos como la agronomía (fumigación y fertilización eficiente), la industria audiovisual y la topografía. En contraste, opino que las citadas medidas de restricción comercial o de endurecimiento regulatorio podrían ser fácilmente burladas por los criminales, en atención a los siguientes tres factores: El primero, la abundancia de elementos y materiales para la construcción y armado de drones. El segundo, la falta de control en las fronteras terrestres, facilitando el ingreso de piezas. Y, el tercero, que lo podríamos resumir en la siguiente idea: Desde que sea posible conseguir una granada, es posible conseguir un dron.