La Nación
Doloroso pasado 1 21 octubre, 2021
EDITORIAL

Doloroso pasado

“Los guerrilleros que estaban en esta región fueron jóvenes que yo los había preparado para su comunión, uno de ellos me informó que le habían dado la orden de asesinarme, me había convertido en objetivo militar, a raíz de esto tuve que abandonar mi territorio. Mi vida se la debo a Dios y a este joven. Me fui con el dolor en el alma de dejar a mi pueblo. Al año siguiente fue la primera toma guerrillera, esa toma destruyó las ilusiones de este pueblo, desbarató nuestros sueños y tuvimos un retroceso de más de 40 años”. El relato es de Jairo Motta, un líder espiritual de San Adolfo, municipio de Acevedo, quien tuvo que abandonar la región como consecuencia del asedio de la entonces guerrilla de las Farc en el sur del Huila.

La narración de Jairo se dio recientemente en un cara a cara entre habitantes de San Adolfo y antiguos guerrilleros de las Farc, en el marco de Encuentro por la Verdad y Reconocimiento de Responsabilidades, promovido por la Comisión de la Verdad.

Allí también se escucharon relatos desgarradores como el de Karen Alzate, hija de la inspectora de Policía, María Socorro Alzate, asesinada por las Farc: “Desde pequeña tuve que aprender a convivir con el miedo que producía el nombre de un grupo que abandonó sus ideales y aceptó el terror y la barbarie como práctica. Mi madre era la inspectora de Policía. Estábamos en días electorales. Ella despachaba desde su casa, esa noche llegaron unos hombres que se llevaron a mi madre y fue cruel y vilmente asesinada por las Farc-EP, quienes nunca pudieron vencer a una mujer y sólo pudieron callarla con el fuego salvaje de sus armas.  Señores de las Farc-EP, ustedes mataron a mi mamá por cobardía”.

Es doloroso revivir el pasado. Sin embargo, esta clase de ejercicios ayudan a superar la historia de violencia. Ojalá, de parte de los victimarios esta ‘sanación’ sea real y que además de escuchar a las víctimas, ofrezcan verdad y reparación.