La Nación
El mago populista 1 20 julio, 2024
COLUMNISTAS OPINIÓN

El mago populista

Para no desentonar en las festividades, podemos relajarnos comentando la política de manera divertida. Hablemos de los creativos y fantasiosos trucos, no de los magos de profesión, sino de aquellos que estamos viendo en la gran carpa creada por quien se hizo elegir presidente prometiendo un cambio y, una vez en el poder, ha desencantado, especialmente a muchos de sus electores, al sacar del sombrero toda clase de malas sorpresas, cual “caja de Pandora”.

La función comenzó el mismo día de su posesión. En un acto populista para ganar aplausos de sus fanáticos, ordenó sacar la espada de Bolívar, enviando un mensaje de poder: “aquí, el que manda soy yo”. Y lo logró. Ese primer truco enardeció a la tribuna y ocupó los titulares de los medios, hasta opacar su discurso de promesas que no ha cumplido.

En diciembre de 2022, nuestro mago anunció un cese al fuego de todas las organizaciones criminales. Dos días después, el encanto desapareció cuando estos grupos lo desmintieron. El tal cese al fuego nunca se pactó; fue un acto de ilusionismo para engañar al país.

A diferencia del famoso mago de Las Vegas, cuyo acto central consistía en “desaparecer” a voluntarios del escenario, nuestro mago se desaparece a sí mismo con frecuencia. La versión oficial, sacada del sombrero, siempre es la misma: “estaba en agenda privada”. Una de tantas desapariciones ocurrió en un hotel de un país lejano, donde no amaneció en su habitación y solo estaban sus zapatos y anteojos. Por arte de magia, apareció al tercer día.

Ante un público escogido, sacó del sombrero la propuesta de una asamblea constituyente que rápidamente convirtió en referendo constitucional y finalmente transformó en proceso constituyente. Todo un juego de palabras para encantar y confundir incautos. Aún sigue dándole vueltas a la creativa figura, mientras aquellos siguen preguntando dónde está la bolita.

Hasta el trapo que sale del sombrero en todas las funciones emergió. Sacó la bandera manchada del M-19 y, tras decretar ilegalmente el 19 de abril como día cívico en homenaje al grupo guerrillero que perteneció y sueña con revivir, ordenó a sus seguidores ondear el pendón. Para afianzar la convicción de sus fanáticos, les arengó: “Nuestra bandera no se esconde, se levanta”.

También se le ocurrió la creativa idea de sacar del sombrero el sombrero que cubrió la cabeza de quien dirigió el asalto criminal al Palacio de Justicia, en el que murieron más de 100 personas, incluidos 11 magistrados de la Corte Suprema de Justicia. El mago apareció hablándole al sombrero y anunciando que lo reconocía como patrimonio cultural de la nación, pasando por alto el riguroso proceso correspondiente del Consejo Nacional de Patrimonio Cultural.

Mientras el mago nos distrae con sus trucos y cortinas de humo, el país se desmorona por culpa de su ilusionismo populista. Los escándalos de corrupción incrementan, el sistema de salud se destruye, las FARC, el ELN y demás criminales avanzan en la toma del territorio nacional, los cultivos de coca aumentan exponencialmente, la economía sigue cayendo y las mayorías del Congreso, sobornadas, pupitrean sus nefastas reformas.