La Nación
“El pez panga o basa no es un monstruo de 7 cabezas” 1 21 mayo, 2024
ENTREVISTA

“El pez panga o basa no es un monstruo de 7 cabezas”

El director ejecutivo de Fedeacua, César Augusto Pinzón, habla con LA NACIÓN y advierte que el alto costo en la producción acuícola ‘disparó’ el cultivo del pez panga o basa. Dice que no es el “monstruo de 7 cabezas” que han pintado y pide que su comercialización se regule. También hace una radiografía del sector y su crecimiento en el Huila.

Jesús Antonio Rojas Serrano

editorgeneral@lanacion.com.co

“Uno de los pedidos del sector es que la comercialización de este pez se normatice; esto ya se salió de control y ya fue comprobado también que no es el monstruo de 7 cabezas que se dice que va a depredar con toda la biodiversidad”. La afirmación es del director ejecutivo de la Federación Colombiana de Acuicultores, César Augusto Pinzón Vargas, al referirse al pez panga o basa, cuya comercialización se ‘disparó’ en el Huila y varias regiones del país.

En entrevista con LA NACIÓN, el dirigente gremial hace además una radiografía del sector y su crecimiento y se refiere a la reciente mortandad de peces en la represa de Betania.

¿Cuál es la radiografía hoy del sector acuícola en Colombia?

El sector acuícola cuenta hoy en el país con 36.000 unidades productivas, con un grado de informalidad extremadamente alto; el 5% o 6% es formalizado, lo que demuestra el nivel de informalidad que tenemos. Nosotros producimos 210.000 toneladas de pescado, de los cuales el 55% es producido por pequeños productores, es decir, productores de menos de 10 toneladas al año. Actualmente, contamos con al menos, 400 productores totalmente formalizados. El Huila es el departamento que más tiene piscicultores formalizados y a su vez, es el que más produce. El 42% de la producción nacional sale del Huila y la mayoría de la exportación que tenemos hoy en día es para Estados Unidos, el cual es nuestro principal cliente. El 92% de la tilapia roja que se consume en Estados Unidos es huilense; el 45% del filete de tilapia que se consume en Estados Unidos es colombiano y el 10% de toda la tilapia que se comercializa en Estados Unidos es colombiana. Ya tenemos un peso; hemos sido competitivos y el mercado se ha mostrado favorable para entrar a la guerra comercial con China, el país que es el mayor productor de los productos agrarios en el mundo. Hemos conseguido competirles con los precios que China tiene.

¿Qué tanto ha crecido el sector?

Desde el 2010 al 2020, hemos crecido 263% en la producción, sin aumentar la cantidad de hectáreas cultivadas. Nosotros tenemos 11.500 hectáreas cultivadas en el país. El crecimiento ha sido mucho mayor en el porcentaje de la productividad frente al crecimiento por hectárea; esto es muy bueno porque nosotros podemos demostrar que estamos trabajando de la forma correcta. Hemos tenido muchos problemas con la parte ambiental. Tal vez, las autoridades ambientales no han entendido qué es la piscicultura; nosotros somos los principales interesados en que con el agua que manejemos, tengamos calidad y cantidad. Hemos querido que entiendan que el agua es un medio de cultivo que necesitamos tener con parámetros de calidad suficientes para producir.

¿Qué le cuesta a un productor la formalización?

A un pequeño productor, el que produce menos de 10 toneladas o hasta 20 toneladas al año, le cuesta formalizarse $26 millones y puede llegar hasta $68 millones, dependiendo el lugar del país en el que se encuentre su emprendimiento. Entonces, es imposible para un pequeño productor formalizarse. En el momento en que el productor se formaliza, las autoridades ambientales empiezan a hacer acompañamiento y se comienzan a aplicar normas imposibles de cumplir por el costo de demostrar que nosotros no estamos contaminando.

En materia tecnológica, ¿cómo está hoy el sector piscícola?

Colombia ha crecido mucho en tecnología. En Latinoamérica somos vistos como una potencia piscícola, somos vistos como una potencia en crecimiento y en organización del sector. El crecimiento que hemos tenido en la última década ha sido posible a que hemos logrado cambiar el chip del piscicultor y en especial del huilense. En el Huila, dejó de ser una producción artesanal para convertirse en una producción profesional. Aquí nosotros estamos aplicando todas las normas internacionales; somos de los pocos países en el mundo que tienen cuatro estrellas en certificación; somos el único país que tiene tantas fincas certificadas y puede producir un gran volumen. El mercado internacional se ha conquistado porque hemos demostrado que tenemos la calidad y que tenemos la logística para atenderlos. En materia de logística, somos eficientes; nosotros conseguimos colocar un filete en 18 a 24 horas, después de que este sale de la fábrica.

“El pez panga o basa no es un monstruo de 7 cabezas” 7 21 mayo, 2024
El director ejecutivo de Fedeacua en la entrevista con el editor general de LA NACIÓN, Jesús Antonio Rojas Serrano.

¿Cuáles son las cifras actuales de consumo de pescado?

En 2010, nosotros teníamos 2,5 kilos por persona año; no era nada. Hoy, estamos en 9,5. ¿Por qué? Porque estamos colocando productos de calidad en los supermercados y las grandes plataformas, en donde podemos tener ese espacio porque tenemos la calidad para estar ahí. Estas plataformas exigen una trazabilidad. A nivel nacional, el productor debe tener una garantía de inocuidad y eso lo tenemos a través de nuestras empresas que están certificadas para atender el mercado.

¿Qué clase de preocupaciones aquejan hoy a los piscicultores?

En Fedeacua, estamos trabajando para que la piscicultura no sea un commodity; el valor no está en producir un pescado porque el margen que se tiene es muy bajo debido a los precios y a que las personas están eliminando la proteína. El valor pago para los productores continúa igual; en los últimos dos años ha tenido muy pequeñas variaciones y se ha mantenido; estadísticamente, no ha tenido un alza considerable. El tema es que no hay dinero para comprar proteínas; las personas más humildes están sacando de su menú el pescado y esto nos está afectando. Queremos incentivar el subproducto, es decir, aprovechar todo lo que tiene el pescado, como por ejemplo, el eviscerado sirve para hacer harinas y aceites y la escama para hacer colágeno. Todo esto da más dinero que producir el pescado como tal; es muy rentable y lo hemos dejado atrás. Lo mismo los cortes. En ese sentido, estamos trabajando para que las empresas piscícolas tengan sus plantas certificadas y a que diversifiquen sus productos. Y para el pequeño piscicultor, estamos incentivando el consumo de pescado vivo para que las personas sientan la satisfacción de estar comprando un producto fresco. Esto nos ayudaría en razón a que en Colombia es prácticamente inexistente la cadena de frío. Otro problema que tenemos es que el 85% de la materia de prima para la alimentación del pez es importada; nosotros dependemos de mil cosas externas y no tenemos cómo controlar ese precio. Necesitamos trabajar en más valor agregado.

Con los precios actuales del dólar, ¿qué tanto perjudica o es conveniente para los piscicultores esa volatilidad de la moneda norteamericana?

Perjudica muchísimo porque el costo de producción del pez el año pasado representaba 70% el alimento. 70% es muchísimo de todo el costo de producción. Este año ya representa el 75%, es decir, ya aumentó el 5%. ¿Qué está pasando? En este momento los pequeños productores que no tienen el músculo financiero para estar comprando bultos de concentrado, se pasa para el pez panga o basa; esto se está viendo en todo el país; no es aquí en el Huila, en todo el país se está cultivando basa porque es un animal que come la mitad de lo que come una tilapia y crece el doble. El costo de producción de un kilo de basa está en $4.125, mientras que el de la tilapia, muy bien sacado y trabajado, está entre $6.500 y $6.800. La realidad es que el pequeño piscicultor se está ahogando y se está pasando a otro tipo de pez, que aunque no está autorizado, está muy comercializado. El año pasado, se estima que 16.500 toneladas fueron producidas. Esto es una monstruosidad. En Brasil, el pez panga o basa ya está autorizado y produce 3.000 toneladas. Desafortunadamente, este pez basa entró al mercado porque no trae nada de inocuidad; se está produciendo en fincas y para evitar cualquier tipo de fiscalización, le quitan la cabeza y las aletas. Uno de los pedidos del sector es que la comercialización de este pez se normatice; esto ya se salió de control y ya fue comprobado también que no es el monstruo de 7 cabezas que se dice que va a depredar con toda la biodiversidad. ¡Mentira! Que quede claro: los que más contaminan los ríos son los municipios que no tienen sus respectivas plantas de tratamiento de aguas residuales; ellos sí son los que contaminan, al igual que la minería ilegal. Nosotros no contaminamos. Nos quieren echar el agua sucia. No hay cómo comparar lo que hacen estos sectores con lo que nosotros hacemos.

Hace algunos días fue noticia una mortandad de peces en la represa de Betania, ¿qué fue lo que pasó?

En Betania, se presentan cada cierto tiempo unas condiciones no favorables, externas, que no podemos controlar, como falta de lluvias, cambios en las temperaturas del agua, entre otros. Y qué pasó este año. El nivel de la represa bajó al 52% y en menos de dos semanas se volvió a completar. Como todo ser vivo, sufrió un gran estrés. Ese cambio tan brusco causó mucho estrés en los peces. Y el estrés fue un gatillo para que se presentaran estas mortandades. No tenemos cómo controlar eso. Pero, hay algo que dejar claro: ese pescado que está hoy comercializado en la región y a nivel internacional no tiene problemas para ser consumido.

Pero, tras esta mortandad, ¿qué piensan hacer?

Vamos a hacer una reingeniería en la producción. Hemos dividido la represa de Betania en cuatro zonas, en donde hay empresas debidamente instaladas y cumpliendo las normas. Nos vamos a organizar de una forma más puntual para que en estas zonas tengamos un monitoreo continuo, paralelo y sistemático. Habrá un monitoreo satelital para que todos nosotros midamos al mismo tiempo los parámetros alrededor de la corriente. Con esos parámetros, podemos ir preparándonos para lo que viene represa arriba y esto nos va a dar tiempo para tomar algunas medidas. Además con autoridades como el ICA y la Aunap se va a trabajar de forma muy puntual para revisar que todas las fincas cumplan la normatividad. Esta clase de mortalidades afecta no sólo a la región sino al nombre de Colombia.