La Nación
El silencio por mermelada… 1 21 febrero, 2024

El silencio por mermelada…

Qué encrucijada tan brava la que enfrenta por estos días Armando Cuéllar, el gerente de Coomotor. De un lado, las Farc, sin mayor piedad, le quema los buses de su empresa en carreteras del Huila y, como si fuera poco, el vandalismo tiene azotados sus vehículos en la carretera que de El Guamo conduce a Espinal.

Del otro, tiene que quedarse callado, tragarse el sapo y rechazar lo ocurrido entre los dientes porque Gustavo Petro le entregó la Electrificadora del Huila- su hija Nika Cuéllar es la secretaria general y manda más que el gerente-, y logró, bajo presiones, sacar a Ariel Rincón Machado de la Cámara de Comercio y quedarse centímetro a centímetro con una entidad cameral que maneja burocracia y jugosos convenios con la Gobernación del Huila. O que le pregunten a Luis Enrique Dussán que él sí sabe cómo es la cosa. Cuéllar está en el peor de los mundos.

El gobierno no intercederá para que las disidencias dejen de incinerar sus buses, como ocurrió en Algeciras y otro, recientemente, en zona rural de Altamira. Y el líder transportador empezará a recibir presiones de sus transportadores que le exigirán pagar la vacuna a las Farc o hacer gestión ante un Gobierno que él apoyó abiertamente y al que le prestó sus buses de Coomotor para que hiciera campaña presidencial. ¡Qué paradójico! Algunos de esos carros, desgraciadamente, son los que las Farc tienen en la mira. Y, ¿a quién se le queja el gerente? ¿A Gustavo Petro, un presidente cada vez más desconectado y despreocupado por la seguridad en las regiones? O, al ministro de Defensa, Iván Velásquez, cada vez más empeñado en maniatar a la fuerza pública. Cuéllar, quien habla con catarro contra el gobierno Petro, dijo tras el más reciente hecho: “rechazo total.

Coomotor condena con absoluto repudio el cobarde atentado a nuestros vehículos. No cederemos a presiones y hostigamientos de bandidos. Exigimos a las autoridades militares, judiciales, civiles y policiales, una acción contundente para garantizar seguridad a la sociedad civil”. ¿Por qué Cuéllar no habla con nombre propio? Ariel Rincón Machado, ‘ardido’ por su salida de la Cámara de Comercio, le respondió: “También hay que exigir al presidente Gustavo Petro, al final del día es el responsable del orden público”. Me temo que si las Farc siguen quemando los buses de Coomotor, Armando Cuéllar tendrá que decidir entre su abultada mermelada presidencial o sus transportadores que, sin dudarlo, empezarán a exigirle resultados.

Por cierto, Coomotor- una empresa a la que hay que cuidar- tampoco puede pedirle auxilio a los parlamentarios. Julio Triana habla duro, pero no lo escucha el Gobierno; Leyla Rincón debe estar cansada porque la torta burocrática se la entregan a Armando Cuéllar y no a ella, quien tiene el poder del voto en el Congreso; Flora Perdomo es la dama más servil a Petro y su cuestionada reforma a la salud (no lo olviden en las urnas parlamentarias). Y al senador Carlos Julio González, por favor, no lo interrumpan. Está hablando de salud mental, cuando el país va por otro lado y tiene problemas más graves. ¡Qué desconexión!