La Nación
Empalme o complicidad 1 20 febrero, 2024

Empalme o complicidad

La historia política nos ha enseñado que las promesas anticorrupción suelen ser un espejismo. Ejemplos como Nicolas Sarkozy en Francia y Andrés Manuel López Obrador en México nos recuerdan que el camino de la transparencia es difícil de transitar.

Sarkozy en su campaña de 2007, prometió erradicar la corrupción, señalando a su predecesor Jacques Chirac. Sin embargo, una vez en el poder, la realidad superó el ruido mediático, y Sarkozy fue condenado por múltiples actos corruptos, incluyendo el notorio caso de financiamiento no declarado por la dueña de L’Oréal, Liliane Bettencourt.

En el caso de López Obrador, su discurso anticorrupción se centró en señalar a Enrique Peña Nieto. Sin embargo, una vez en la presidencia, anunció borrón y cuenta nueva, lo que significó no perseguir a los corruptos que él mismo había señalado. AMLO se ha visto envuelto en escándalos de corrupción que incluyen injerencia en cargos públicos, proyectos asignados a familiares y amigos y la retención ilegal de salarios para financiar campañas. La brecha entre la promesa y la realidad parece ser un fenómeno recurrente.

Yo sigo sin entender qué pasa en los empalmes. No veo en la historia reciente de Colombia que en los empalmes se hayan denunciado casos de corrupción. En administraciones tan corruptas como la tuvimos que soportar en nuestra ciudad, será que el equipo del alcalde electo German Casagua, ¿no encontrará en el empalme ningún hecho de corrupción del alcalde Gorky? ¿En serio?

Espero estar terriblemente equivocado y arrepentirme en el futuro de haber escrito esta columna, pero ¿será que tendremos más de lo mismo?

Alcalde Casagua, Neiva no podrá resistir otra administración como la de Gorky Muñoz. Estamos en un momento tan bajo que cualquier cosa que usted haga, por pequeña que sea, se notará de manera importante.

Es su oportunidad de lucir y trascender al ámbito nacional.  Espero de corazón que el silencio de este empalme no sea un acto de complicidad.

Es comprensible el escepticismo ante estas transiciones de poder. La historia reciente, tanto a nivel internacional como local, nos ha demostrado que las promesas de erradicar la corrupción a menudo son seguidas por decepciones. La falta de rendición de cuentas puede ser interpretada como un acto de complicidad, un encubrimiento disfrazado de transición suave.