La Nación
Empresas BIC: hacia una reactivación consciente 1 12 abril, 2021
COLUMNISTAS OPINIÓN

Empresas BIC: hacia una reactivación consciente

Saúl Pineda Hoyos
Viceministro de Desarrollo Empresarial

 

Uno de los más grandes retos de Colombia es lograr una reactivación que contribuya a la preservación del empleo en el conjunto de las actividades productivas. Sin embargo, esto no es posible sin un cambio en la misión de las empresas, que hoy en día deben apostarle a una reactivación consciente, impulsada no solamente por la repotenciación económica, sino también por la puesta en valor de la responsabilidad social y ambiental.

Las Sociedades de Beneficio e Interés Colectivo, denominadas sociedades BIC, nacieron precisamente con el fin de jalonar esa transformación que tanto necesitan las organizaciones, de cara al bien común.

Con esta figura, reconocida en el marco de la Ley 1901 de 2018 y desarrollada mediante el decreto 2046 de 2019, se abre la oportunidad de generar dinámicas adicionales en las empresas, con miras a la inclusión, equidad y prosperidad.

El objetivo es que las organizaciones participen de alguna manera en la solución de problemas sociales y ambientales y den una respuesta a la etapa de transformación positiva que está viviendo el tejido empresarial colombiano, que sin el compromiso de diversos actores públicos y privados no sería posible.

En este sentido, quiero destacar el apoyo de las cámaras de comercio, a través de Confecámaras, que han contribuido a llevar esta estrategia BIC a las regiones, convirtiéndose en nuestros aliados naturales en los territorios, gracias a su cercanía al sector empresarial y a que es en estas donde  se realiza la transición a sociedades BIC. Es así como el trabajo con estas entidades continuará, para así contar con un mayor número de empresas vinculadas a este modelo.

Básicamente, la nueva generación de sociedades impacta positivamente la economía, sociedad y medio ambiente en 5 dimensiones: modelos de negocio, gobierno corporativo, prácticas laborales, prácticas ambientales y prácticas con la comunidad.

Así, establecen modelos de negocio en los que contratan bienes o servicios con empresas locales o que pertenecen a mujeres y minorías o implementan prácticas de comercio justo.

Adicionalmente, tienen gobiernos corporativos cuyas juntas directivas incluyen personas de distintas culturas, etnias, orientaciones sexuales y diversidad de género y son transparentes en la divulgación de sus impactos a través de reportes de gestión basados en estándares internacionales.

También implementan prácticas laborales en las que establecen remuneraciones salariales justas y equitativas; realizan prácticas amigables con el medio ambiente; y adelantan prácticas con la comunidad como la creación de opciones de trabajo para poblaciones estructuralmente desempleadas, entre otros.

En definitiva, una empresa debería ser sociedad BIC, porque además de impactar estas cinco dimensiones, gana visibilidad e incrementa su valor reputacional en el mercado, fideliza a clientes y proveedores, atrae y retiene a su talento humano, atrae inversión privada, gestiona de mejor manera las tensiones de su actividad productiva con las comunidades y el medio ambiente y se integra a redes que persiguen propósitos similares.

Igualmente, ser empresa BIC trae beneficios como tarifas preferenciales en servicios de propiedad industrial, ventajas tributarias, condiciones preferenciales en líneas de crédito y acceso preferente a convocatorias de la oferta institucional del gobierno.

De esta manera, con las sociedades BIC ganan el medio ambiente, la comunidad, los trabajadores, los consumidores, los inversionistas, los emprendedores y el país. Los invito a ser embajadores de las empresas BIC.