La Nación
Florituras en madera fina 1 18 junio, 2024
INVESTIGACIÓN

Florituras en madera fina

Al menos, dos objetos que probablemente pertenecieron al estudiante José Eustasio Rivera Salas, están en una posada del municipio de Elías, Huila. Un cajón en madera que podría haber guardado sus pertenencias y un registro de las calificaciones del año 1903, aguardan preguntas serias.

Olmedo Polanco

Tulia Rosa Castro Castro y su hija Luz Marina Garzón Castro tenían afán de llegar a destino con el pesado cajón de madera. En un solo envión cruzaron, con el regalo, la calle empedrada que separa el Colegio ‘San Luis Gonzaga’ de su domicilio. En esa premura, la tapa del arcón cayó al piso y se averió. Quedó inservible. Luz Marina es coleccionista de antigüedades y vive en el municipio de Elías, a once kilómetros del municipio de Timaná, en el sur del Huila. Ella no recuerda cuándo heredó el antiquísimo baúl cuadrilongo. “Ahora no tengo cabeza para recordar eso”, me ha dicho. Le contó a Juliana Valentina Gasca Álvarez, estudiante de Periodismo en la Universidad Surcolombiana que el objeto había pertenecido al poeta José Eustasio Rivera (1888-1928), escritor de La Vorágine (1924). Un valor agregado, a decir de Luz Marina. “Mi mamá lo había visto en uno de los salones donde guardaban los chécheres del colegio”, afirmó.

En 1993, cuando el Colegio San Luis Gonzaga cumplió 100 años de fundación, el sacerdote Héctor Gabriel Trujillo Luna pidió prestado el arcón a Tulia Rosa. A pesar de la solicitud de la autoridad eclesiástica, el mobiliario no retornó a la institución educativa y por ende, no hizo parte de la celebración centenaria. No obstante, la negativa de la empresaria hotelera no configuró disculpa para otro ‘Florero de Llorente’. No hubo conflicto local. Pasaron los meses y desde la secretaría de Cultura hicieron otro ‘mandado’ para recuperar el anaquel. Los emisarios se devolvieron por donde habían llegado, ‘con los crespos hechos’ y ‘un portazo en las narices’.

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Colegio San Luis Gonzaga en el municipio de Elías, Huila.

Objetos y documentos para la historia

El arquitecto e historiador, Fernando Antonio Torres Restrepo llama la atención sobre el cajón que habría pertenecido al poeta huilense. “El objeto conservado en Elías, es una pieza muy elaborada, tiene mucho detalle. Para la época, los estudiantes utilizaban baúles más básicos, más sencillos para transportar entre lugares”. Torres Restrepo aconseja una juiciosa investigación académica y un estricto ejercicio de curaduría al objeto.

El arcón que atesora Luz Marina permite observar un exquisito trabajo de ebanistería o carpintería. La competencia del artesano de la madera ha dejado su impronta en el mueble. En la elaboración de la pieza utilizó previamente una plantilla simétrica con figuras vegetales de estilo barroco. Hay preeminencia de curvas en el modelo. El carpintero debió utilizar cinceles de cuchilla planta y gubias de cuchilla curva para tallar la madera. Por lo general, el arcón es un mueble en madera con tapa superior. Se usaba para guardar ropa de cama y enseres domésticos. También era el recipiente de pertenencias valiosas.

En la casona que sirve como hotel, Luz Marina también conserva un escudo en madera del Colegio San Luis Gonzaga y las calificaciones manuscritas del poeta José Eustasio. Aunque las inclemencias del ambiente han afectado el documento, se alcanza a apreciar que en 1903 estudiaron con el escritor: Cristóbal Ramírez, Vicente Soto, Pedro Pablo Torres y José Dolores Ome, entre otros. Los adolescentes cursaban las asignaturas de aritmética, latín, castellano, religión, geografía e historia.

A propósito, en 1929, durante la ceremonia de clausura en el Colegio San Luis Gonzaga, el sacerdote Jenaro Díaz Jordán expresó que: “… toda formación debe ser fundamentalmente moral, y que la piedra donde descansa la moralidad es únicamente la religión…”. Afirmó el religioso: “…el Colegio de San Luis heredó del Seminario que le precedió, la morada, el perfume de incienso y el espíritu de Cristo”. Como si diera puntadas para un debate, Díaz Jordán llamó la atención en los siguientes términos: “Yo no sé si por momentos este hecho haya venido a ser hasta cierto punto ocasión de equívocos, pues pudiera haber quienes barajando vocablos lo llamaran Seminario y trocando conceptos se imaginaran que es una escuela preparatoria para el sacerdocio, y, sacando conclusiones legítimas de principios falsos, quieren ceñir el espíritu de los colegiales al espíritu del seminarista y juzgar los actos de la formación del Colegio con códigos que no fueran hechos para estas entidades y que aplicados a ellas resultarían inconducentes”. (Díaz Jordán, Jenaro. Discursos y conferencias. Una formación total y autóctona. Elías, 1929. Biblioteca de autores huilenses. Neiva, 1958. Pág. 90).

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La obra del escritor huilense José Eustasio Rivera fortaleció la identidad del ser colombiano.

El Colegio San Luis Gonzaga en Elías

La institución educativa es obra de Monseñor Esteban Rojas Tovar, cuando se desempeñaba como sacerdote en Timaná. Los trabajos iniciaron en 1891. Según la ficha del inventario que hace parte del archivo de bienes culturales inmuebles de la Secretaría departamental de cultura del Huila, el edificio originalmente era de tres pisos, contando el desván al que se había hecho ventanales sobre el techo. En 1917, la casa antigua tuvo una reforma que suprimió el último piso. Era un alojamiento incómodo. Las reformas arquitectónicas aumentaron su capacidad y mejoraron las condiciones de alojamiento.

El colegio de San Luis Gonzaga inició matrículas en 1893 y comenzó labores el 4 de abril del mismo año, bajo la dirección de los Hermanos Maristas. Desde 1895 hasta el año de 1922 subsistió como Seminario Menor por disposición de monseñor Rojas Tovar. Con la llegada de los Padres Lazaristas, el Seminario Menor se trasladó al municipio de Garzón y el colegio quedó en riesgo administrativo. En 1941 sobrevino una crisis económica y fue menester que el padre Soto, considerado con justicia el segundo fundador del Colegio, volviera a Elías y sostuviera una vez más la obra preciada del obispo Rojas Tovar.

En 1946, siendo rector el padre Justino Mañosca, obtuvo la aprobación oficial, después de la visita reglamentaria que dejó un acta que honra al Colegio y a sus directores. En 1948, mediante contrato, la Diócesis entregó por breve tiempo el Colegio a los Padres Salesianos. El edificio acogió la Escuela Apostólica donde los seminaristas atendían sus primeros años de formación religiosa bajo la dirección de sacerdotes seculares. El documento oficial sobre el Colegio San Luis Gonzaga, elaborado en octubre de 2008 por la arquitecta Wendy Grace Cediel, se apoya en las siguientes fuentes documentales: Díaz Jordán, Jenaro. Proceso histórico de pueblos y parroquias de la Diócesis de Garzón. Imprenta Departamental, Neiva 1959. Pág. 226. Morales Ramírez, Guillermo. Historia de la Diócesis de Garzón – Segunda mitad del siglo XX. Fondo de Autores Huilenses, Caliche Impresores, Neiva 2000. Pág. 91.

El poeta a disgusto

Eduardo Neale-Silva se ha interesado por Rivera y su obra. Con relación a Mesa de Elías o “simplemente Elías”, afirma que era un pueblo diminuto y lejano, a unos 140 kilómetros de Neiva. Fundado en 1828 en una verde meseta desde la cual se ve un extenso panorama de montañas y valles. En aquella comarca se cultivaban plátano, caña de azúcar, cacao y café, quedando los terrenos más quebrados para la cría de animales. (Neale-Silva, Eduardo. Horizonte humano. Vida de José Eustasio Rivera. Tierra firme. Fondo de Cultura Económica. México. Enero 23 de 1986. pág. 46).

Según ha investigado Neale-Silva, “La vida escolar fue para José Eustasio un verdadero suplicio. Aunque deseaba con vehemencia dejar satisfechos a sus padres, el ambiente conventual sólo logró despertar en él viejas rebeldías; algo había en ese plantel que le ponía en constante desazón”.

Entretanto, Jenaro Díaz Jordán dijo el 15 de junio en Neiva, durante la inauguración de la Biblioteca departamental ‘Olegario Rivera’: “Sé que tengo con él un compromiso de fraternidad, y de justicia, que algún día he de cumplir; pero no será en los estrechos límites de una cita: sólo vengo a reafirmar, con la inquietud de espíritu del que está en mora en el cumplimiento de un deber, que José Eustasio Rivera es nuestra mayor gloria literaria y que es al propio tiempo el más nuestro de todos los artífices de la palabra”. ((Díaz Jordán, Jenaro. Discursos y conferencias. El Huila espiritual y literario. Biblioteca de autores huilenses. Neiva, 1958. Pág. 137).