La Nación
Huilense de gran talla 1 23 julio, 2024
EDITORIAL

Huilense de gran talla

“Me pareció un milagro ver un corazón en las manos… y luego verlo parado… y luego ver reactivada la contracción con choques eléctricos… Me fascinó… me impresionó… Entonces fue cuando me entusiasmé por la cirugía cardiaca, que apenas comenzaba en Colombia, o por lo menos en Bogotá…”

Así recordó alguna vez el médico huilense Camilo Cabrera Polanía, fundador y gestor con su hermano Reinaldo de la Fundación Cardioinfantil de Bogotá, aquellos segundos en que presenció por primera vez, desde el auditorio del hospital San Juan de Dios, una operación de ese órgano.

Pero, ¿cuándo empezó todo? El médico Camilo lo evocaba así: “El deseo de ayudar a los niños comenzó en el Hospital de la Misericordia. Allá, con mi hermano Reinaldo, palpamos el cariño por los niños de toda la gente del hospital y especialmente de la familia Barberi. Pero allá también vimos la gran miseria de muchos niños y su enorme necesidad para sobrevivir. Era en ese momento el único hospital verdaderamente de caridad que había. Existía el Hospital Infantil, muy bueno, pero con mejores ingresos. Además, la población infantil pobre de la ciudad y del país en general llegaba a La Misericordia. Ver esa dificultad, sobre todo en la parte cardiaca, nos llamó la atención y nos inquietó mucho. Sí, naturalmente, había muchos cardiólogos para adultos”.

Camilo Cabrera Polanía nació en Yaguará, Huila. Pudo haber sido sacerdote o torero. Sin embargo, no solo fue cirujano cardiaco sino que desde 1973 con la creación de la Fundación Cardioinfantil contribuye enormemente a la salud de los colombianos.

El trabajo del médico Cabrera Polanía es inspirador y trascendió fronteras. Quienes lo conocieron reconocían en él su visión y liderazgo. El viernes pasado falleció a los 91 años de edad.

Ni la medicina ni la sociedad colombiana podrá olvidar jamás el legado del huilense Camilo Cabrera Polanía.