La Nación
La Colombia de Néstor Lorenzo 1 23 julio, 2024
COLUMNISTAS OPINIÓN

La Colombia de Néstor Lorenzo

Un argentino de 58 años tiene soñando con el segundo título a todo un país. El entrenador de la selección Colombia, Néstor Lorenzo, suele mantener la calma en cada rueda de prensa, no subestima rivales, entiende a los jugadores que dirige y durante su periodo como asistente técnico de José Néstor Pékerman, supo entender que todo es un proceso para obtener buenos resultados.

Los aficionados al fútbol recuerdan la frase “perder es ganar un poco”, del profe Maturana, de aquella selección de los años noventa, una que también ilusionaba, comandada por Valderrama, que creó el invicto de veintisiete partidos; una selección que llevó a una generación de futbolistas a la cúspide. Ante Uruguay, sabremos si se igualaron datos estadísticos o se escribe una nueva historia.

El fútbol es una “propiedad popular” como dice el entrenador Marcelo Bielsa; y por ello ese sentimiento de alegría que emerge tras cada juego, nos acerca a un segundo título de Copa América, distinta en lo futbolístico a la del año 2001, que como muchos recuerdan se disputó en Colombia en medio de una oleada de violencia urbana, tanto así que Argentina decidió no participar en esa oportunidad.

Esta Colombia ilusiona porque a la recuperación de cada pelota llegan dos o tres hombres a colaborar en marca; el capitán está bien posicionado para crear juego; la defensa tiene dos laterales con estado físico excepcional que les permite estar en defensa y ataque con gran despliegue, así como sus dos centrales para dar seguridad a la hora de salir; de igual manera sus volantes de contención están firmes en la apertura; y ni que decir del momento de Luis Díaz, Córdoba y Arias en la delantera.

Por supuesto, existirán opiniones con una mayor rigurosidad técnica y lo escrito es una mirada aficionada del buen juego de la selección, pero especialmente de la admiración por el trabajo de Néstor Lorenzo, el que entiende que saber esperar tiene su recompensa, lo aplicó en su vida y lo aplica a sus jugadores, en especial a uno que muchos daban por terminada su carrera profesional, James Rodríguez.