La Nación
La desmovilización y la apatía del pueblo 1 15 junio, 2024
COLUMNISTAS OPINIÓN

La desmovilización y la apatía del pueblo

La apatía que nos caracteriza por temas sustanciales que incide en el bienestar y desarrollo integral, tiene origen en la acción sistemática, silenciosa y malvada  ejercida por el Estado, instrumentalizada principalmente por grandes medios, el Legislativo, la Iglesia, politiqueros, la alienación esclavizadora de los celulares y hasta el deporte que pese a su encomiable función, tiene su lado adormecedor; dichos mecanismos incidieron en la fracasada Consulta Popular de 2018 que evitó mejorar algunos aspectos de la situación socio-política. Lamentable que eventos como grandes tragedias, crecimiento de la tortuosa informalidad, desaparición de pensiones por creación de fondos privados que son entes de ahorro y retiro, congresos abusivos y derrochadores, clase alta subsidiada por megapensiones, etc., sean situaciones desconocidas que no convocan, mientras otras aglutinan,   como el deporte que es muy importante, pero por el apasionamiento, algunas veces se asesina por una camiseta. Entonces si aceptamos que fuerzas políticas manipulan a la población para adormecerla, silenciarla, desmovilizarla y hundirla en la miseria, porqué razón otras fuerzas incluyendo al mismo gobierno, ¿no deben actuar para despertar, movilizar y vencer la apatía del pueblo?

Lo anterior puede ser contraproducente y riesgoso, ya los ganaderos expresaron su enojo, también puede resultar inocuo o frustrante, ocurrió con la ley de tierras, componente de la Revolución En Marcha de 1936 y con la organización campesina de la ley agraria de 1961, impulsada por Carlos Lleras pero frustrada por Misael Pastrana, mediante el Acuerdo de Chicoral que atendió intereses de   terratenientes. Al margen de aciertos, autoritarismo o debilidades presidenciales, no puede negarse que varios planteamientos rompen paradigmas y falacias que han hecho intocable mecanismos que vienen afectando al pueblo desde hace varios quinquenios; es el caso de actualizar  fórmulas de precios de la gasolina y tarifas de peajes y servicios públicos, ciertos salarios astronómicos algo legal en nuestra legislación burguesa pero repudiable a la luz de la justicia social, y algo candente: Movilizaciones en apoyo a reformas.

En este caso es importante discriminar, tenemos propuestas que no tienen discusión, otras lo ameritan, algunas tienen grandes fallas como la laboral que no plantea solución al principal problema socio-económico (cuantitativo y cualitativo), la creciente informalidad  que sumada al desempleo representa más del 70% de la fuerza laboral; reformas estructurales en circunstancias actuales son inviables, los obstáculos son variados, un Congreso neoliberal, un presidente tolerante nada autoritario con dicho organismo y una sociedad que se dice cristiana pero terriblemente, conservadora, egoísta e indolente. Si Petro quiere no perder más   tiempo y no pasar en ”blanco”, debe decidirse por mecanismos populares de participación popular como la Consulta e inclusive la Constituyente en base a propuestas debatidas y sensatas que impliquen mejoría para estratos bajos, en este caso tendría sentido la movilización tanto urbana como rural.