La Nación
“La inseguridad es la gran preocupación del agro” 1 29 noviembre, 2023

“La inseguridad es la gran preocupación del agro”

El presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia, SAC, Jorge Enrique Bedoya, habla con LA NACIÓN y advierte que las extorsiones y otros hechos delictivos tienen acosados a los productores del país. “Los problemas de seguridad pueden afectar la inversión”, dice. El dirigente gremial habla además sobre el impacto de El Niño, el decrecimiento de la economía colombiana y la compra de tierras.

Jesús Antonio Rojas Serrano

editorgeneral@lanacion.com.co

Para el presidente de la SAC, la Sociedad de Agricultores de Colombia, la inseguridad es hoy la principal preocupación de los productores en el país. Jorge Enrique Bedoya habla también en conversación con LA NACIÓN sobre el impacto del fenómeno de El Niño, el decrecimiento de la economía colombiana, la compra de tierras y la reforma laboral.

¿Cuál es el panorama hoy de la agricultura colombiana?

El panorama hay que dividirlo en varios aspectos. Un aspecto fundamental sobre el cual ha venido generándose una gran preocupación en el sector en todo el país es el tema de la seguridad. Es algo que preocupa porque en diferentes zonas rurales se han presentado extorsiones, invasiones, quema de fincas y asesinatos. Los números del Ministerio de Defensa dan cuenta del deterioro de la seguridad nacional. El segundo aspecto, en el campo productivo, nuestro sector es de los pocos que presenta un crecimiento, pero nos preocupa enormemente lo que ocurre y lo que vaya a ocurrir con actividades que son grandes generadoras de empleo, que al final del día son los consumidores de los productos que nuestros agricultores llevan a la mesa de los colombianos. Por ejemplo, el deterioro en el sector de la construcción y en otras actividades que el Dane ha mencionado. Y lo tercero, en el entorno sectorial, muchas cosas para trabajar con el gobierno nacional y asuntos como el cambio climático.

 Hablando de los problemas de orden público en la zona rural, ¿hay alguna relación entre seguridad e inversión?

Indiscutiblemente, eso es algo que se relaciona. Lo que no podría decirle es si la inversión en el campo se está cayendo o está subiendo porque esos son fenómenos individuales de cada productor o empresario. Pero, lo que es claro es que el gobierno no puede dejar seguir creciendo, a pesar de los esfuerzos que están haciendo la Policía y las Fuerzas Militares, los problemas de seguridad porque eso puede traer una connotación negativa en las decisiones de invertir de los productores. Jesús Antonio, una cosa es hablar yo en Bogotá o usted en Neiva y otra es hablar en las zonas rurales de Hobo, San Agustín y Pitalito, o en el Meta o en el norte del Cauca, en donde es mucho más frágil la condición de seguridad y, por obvias razones, es menor la presencia de la fuerza pública. Evidentemente, si hay miedo, la gente puede llegar a abstenerse de invertir más, a pesar de tener que hacerlo porque de eso viven cientos de miles de familias productoras de alimentos en el país.

Puntualmente, ¿la mayor preocupación en las zonas rurales es porque están ‘disparadas’ las extorsiones?

En general, es todo. En diferentes municipios hay diversos fenómenos delictivos. Hay extorsiones a los productores en sus fincas, extorsiones a los comercializadores de los productos; hemos visto bloqueos en las vías y lamentables asesinatos de trabajadores del sector agroindustrial de la caña. Entonces, generalizarlo no sería responsable. Es una preocupación que los 21 sectores que hacen parte de la SAC me transmiten de manera permanente y es importante que el país y el gobierno la conozcan.

¿Qué más les preocupa a los agricultores colombianos?

Jesús Antonio, una preocupación inmediata es lo que vaya a ocurrir con El Niño. Dependa de lo que ocurra en materia de lugares, duración y contundencia, por más preparación que hayan tenido nuestros agricultores y productores pecuarios, la sequía puede ser muy compleja. Imagínese en el caso del departamento del Huila para el tema del café y otros cultivos, la misma piscicultura.

Pero, ¿la preparación se está dando? ¿Hay medidas del gobierno nacional frente a la llegada de El Niño?

Los productores se preparan ellos mismos en la medida de sus capacidades económicas, de almacenamiento de agua y de lo que puedan hacer humanamente posible. La preparación será suficiente o insuficiente en función de cómo impacte el fenómeno de El Niño. Ojalá, los productores puedan aguantar. En cuanto al gobierno, el gobierno ha estructurado una serie de medidas para municipios que el Ministerio de Agricultura ha priorizado. Pero, insisto, dependerá de la intensidad, la duración y el lugar, saber si esas medidas sirvieron. Nosotros le hemos dicho al gobierno insistentemente que hay dos instrumentos de política pública que se deberían fortalecer para este tipo de situaciones. Uno de ellos es el subsidio a las primas de los seguros contra cambio climático para pequeños, medianos y grandes productores. Es importante asegurar las cosechas. También le estamos insistiendo al gobierno que ante la negativa del Banco de la República de bajar las tasas de interés, subsidie la tasa de interés para los créditos de los productores agropecuarios. Normalmente, se destinan $170.000 millones al año, pero el gobierno debería hacer una apuesta presupuestal mucho más grande.

Desde la SAC, ¿cómo vieron los indicadores de decrecimiento de la economía colombiana que entregó esta semana el Dane?

El sector agropecuario tuvo un crecimiento pequeño positivo, pero, insisto, preocupa lo que viene ocurriendo con actividades como la construcción. Los colombianos deben recordar lo que pasó en la pandemia: el país venía en una producción normal de alimentos y de un momento a otro se presentó el confinamiento, llevando a que las empresas se frenaran; la gente empezó a cortar la comida; durante 7 meses y medio del 2020, la inflación de alimentos fue negativa, es decir, los precios bajaron al consumidor; hubo escenas de productores de papa regalando el producto porque no tenían a quién venderle. Cuando las actividades que representan a consumidores –y la construcción son casi 2 millones de trabajadores–, se empiezan a caer, el riesgo es que eso le puede pegar o pasarles la cuenta a los productores de comida.

¿Cree que está bien lo que está haciendo el gobierno Petro de pedirle al Banco de la República que baje las tasas de interés y anunciar el incremento de la inversión pública?

Todos estamos de acuerdo en que las tasas de interés deberían bajar. Sin embargo, la independencia del banco central hay que respetarla. Aun si la decisión fuera que no, el gobierno, que tiene mucha plata gracias a los impuestos que pagamos todos los colombianos, podría usar parte de esos recursos para reducir la tasa de interés de los créditos agropecuarios. No estamos hablando de una reducción ínfima, sino algo contundente. Sobre la inversión pública, esto puede contribuir, pero solo la inversión pública no le va a garantizar una reactivación de la economía. Si la construcción de vivienda se está cayendo, el gobierno necesita que la construcción, que es privada, tenga un buen desempeño. Si el comercio se está afectando, el gobierno necesita reactivarlo. Les hemos dicho al Presidente y al Ministro de Hacienda cómo trabajamos conjuntamente para diseñar el plan de reactivación de la economía porque, al final del día, si la actividad económica cae, se cae la economía privada y el privado es el que genera empleo formal. Entonces, hay que pensar en cuáles son las medidas que le ayudan a los sectores privados a que no se caiga la economía; es lo que llaman las políticas contra cíclicas. Nosotros estamos listos en los sectores que correspondan para diseñar esas medidas de reactivación.

¿En qué va la compra de tierras que tanto anunció al comienzo de su gobierno el presidente Gustavo Petro?

Lo que sabemos todos. El gobierno estableció en la página del Ministerio de Agricultura un contador de la reforma agraria. El gobierno le ha dispuesto a la reforma una gran cantidad de recursos; lo que uno puede concluir es que comprar tierras no es fácil en Colombia y la responsabilidad jurídica para el funcionario que toma la decisión no es menor y tiene que tener todo el cuidado por el tema del estudio de los predios, los linderos y demás. Lo que le hemos sugerido al gobierno nacional es que esto no es solamente con tierra para que el campo salga adelante. Es importante, pero la tierra debe venir acompañada de cosas que le corresponden tanto al gobierno nacional como a alcaldes y gobernadores. Por ejemplo, si a una persona le van a dar una finca en algún municipio del Huila y ese predio está en una zona donde no hay un acueducto o no hay una vía terciaria, va a terminar envainada; o si a la persona no le llega la asistencia técnica o el crédito del Banco Agrario. Hay unas cosas que deberían hacerse adicionalmente al esfuerzo que haga el gobierno en compra de tierras. Todos como colombianos deseamos que eso salga bien.

Para cerrar, ¿hay alguna preocupación de parte de la SAC sobre las reformas sociales que tramita el gobierno Petro en el Congreso de la República?

Nosotros tenemos una enorme preocupación por la reforma laboral. De hecho, fue parte de una discusión con el Ministerio del Trabajo en el Congreso Nacional Agropecuario que tuvimos esta semana. Lo que nosotros propusimos en su momento que era la creación de un contrato agropecuario que reconociera las realidades del trabajo rural como la estacionalidad y que la persona pueda ser contratada por el tiempo efectivamente trabajado, no solamente desde el punto de vista salarial sino a través del punto de vista de las prestaciones sociales, el gobierno no lo tuvo en cuenta; lo que hizo fue tomar partes y agregarle cosas que si el Congreso aprueba, terminará siendo peor el remedio que la enfermedad. Si eso va a seguir así, es mejor que quiten todo el tema de contrato agropecuario porque llegaría a empeorar la tasa de informalidad laboral, que es una vergüenza en la ruralidad y la cual está en el 84%.