La Nación
La pésima hora de Lizcano 1 11 julio, 2020
COLUMNISTAS OPINIÓN

La pésima hora de Lizcano

Francisco Argüello

 

O contrata un buen abogado o la Contraloría Departamental del Huila- que empezó muy bien el 2020- podría hacer  lo que ningún organismo de control se ha atrevido en el departamento-: suspender posiblemente y de manera provisional en las próximas semanas a Henry Lizcano, cuestionado funcionario público, exdirector del Sena de Pitalito, exsecretario de Vías del Huila (por petición de los godos), y heredado por el alcalde Édgar Muñoz, quien sabiendo sus múltiples cuestionamientos, lo premió entregándole el fortín burocrático más grande del Valle de Laboyos: las empresas públicas. Y, en ese cargo, le echó el ojo el organismo de control, que recientemente adelantó una auditoría y lo que encontró no es nada favorable para Lizcano.

Ejemplo: Mientras Empresas Públicas de Neiva no gastó un centavo en la elaboración del plan estratégico de la entidad, las Empresas Públicas de Pitalito- con menos usuarios- destinó110 millones de pesos que Henry Lizcano pagó a la firma Puentes Murcia y Asociados por una asesoría para elaborar dicho documento. Indagué con varios municipios, incluso más grandes que Pitalito, y dicho plan alcanza -si deciden contar con asesoría – los 20 y 30 millones.

Además, firmó el contrato 123 el 4 de marzo de 2020 por 335 millones de pesos con Jorge Eliecer Hurtatiz Artunduaga. Pretendía adelantar mantenimiento a todo costo en las áreas públicas de Pitalito, es decir, pintura de alto tráfico para sardineles en separadores del municipio.

Sin embargo, la Contraloría llegó el 20 de mayo y encontró que lo contratado estaba deteriorado, es decir, no sirvió ni dos meses. Y en algunas áreas ni siquiera habían intervenido un solo peso.

Le achacan el contrato de obra 304 de 2019, donde pretendían remodelar la fachada de la sede principal de Empitalito. Él no lo contrató y cómo desestimó la obra, echó para abajo el contrato. El problema es que el contratista podría demandar y parte de la obra estaba en marcha. En el pueblo se habla de las intenciones de Lizcano de construir por fases (en varios contratos, como le encanta al funcionario), un millonario edificio inteligente.

En plena pandemia (marzo de 2020), mientras el país hablaba de la urgencia de dotar hospitales y garantizar servicios públicos durante la pandemia, el polémico gerente otorgó seis contratos del proyecto ‘Pitalito limpio y bonito’ para recuperar, ordenar, limpiar espacios públicos, glorietas y demás por más de 800 millones de pesos. El interrogante es si dentro de las funciones de Empitalito está el embellecimiento de la ciudad. Y uno más preocupante: en el contrato 122, 123 y 135 se pagaron hechos cumplidos, es decir, se ejecutaron y ni siquiera había empezado el proceso contractual.

En realidad, parece que el embellecimiento de calles emocionó a Lizcano quien invirtió otros 14 millones 860 mil pesos solo en el lanzamiento del proyecto ‘Pitalito Limpio y Bonito’, como si fuera su principal misión, y mientras el país temía al covid- 19. Además, le pagó a Jorge Eliecer Hurtatis, casi 28 millones de pesos en vallas informativas y de seguridad móviles y fijas reflectivas para el mismo proyecto.

Para dicho fin, también contrató 583 millones de pesos (contrato 122 del 3 de marzo) con Carlos Guillermo Rodríguez, para instalar material de ornato y aplicación de bioinsumos, o abonos y material para embellecer árboles. ¿Se justifica ese millonario monto? La Contraloría tiene la última palabra y está cerrando una atractiva auditoría que seguramente llevará al alcalde Édgar Muñoz – si siente vergüenza- a decidir sobre la suerte del gerente. De su decisión sabremos, si el psicólogo laboyano es tan fuerte y decidido cómo le conocemos, o bajo su sombra se esconde un político más.