La Nación
La prensa escrita 1 23 julio, 2024
COLUMNISTAS OPINIÓN

La prensa escrita

Las redes sociales han impactado la vida cotidiana y a los medios de comunicación tradicionales. Los jóvenes ya no escuchan radio y ven poca televisión. El medio más impactado ha sido la prensa escrita, lo cual le ha creado una difícil situación financiera y como consecuencia, la pérdida de independencia. Muchos medios han sido cooptados por entidades del estado o por grandes grupos económicos e incluso, algunos han sido comprados por ellos, como es el caso de El Tiempo, Revista Semana, The Washington Post y The New York Times entre muchos otros.

Así pues, la prensa escrita para subsistir depende de la pauta de los gobiernos municipales, regionales o nacionales o de la pauta de grupos económicos. Sin querer queriendo, la prensa escrita se ha convertido en el vocero de los intereses de quienes pautan o en algunos casos de sus dueños.

La prensa tiene la función de informar, formar opinión y educar entre otras. Si la independencia de la prensa se pierde, pierde su razón de ser.

La prensa ha sido históricamente un medio investigativo. A finales del siglo XIX el periodista Emile Zola escribió en L’Aurore “Yo Acuso”, una carta abierta al presidente francés Felix Faure y denunció que el Capitán Dreyfus había sido condenado injustamente por razones antisemitas. Zola fue acusado de injuria y encarcelado, pero tiempo después la justicia le dio la razón. Su artículo inspiró a miles de periodistas y cambió el rumbo de la prensa escrita y la consolidó como el contrapoder de los gobiernos y poderosos.

Casos más recientes de investigaciones periodísticas son “El Relato de un Náufrago” escrito por García Márquez para El Espectador. “La Operación Masacre” del periodista argentino Rodolfo Wash que cuenta los fusilamientos de junio de 1956 e inspira a Truman Capote a investigar otro hecho en EEUU, su famosa historia “A Sangre Fría”. En 1972 The Washington Post investiga un caso de espionaje a las oficinas del Partido Demócrata, el caso “Watergate” que conlleva la renuncia del presidente Richard Nixon. En 2001 The Boston Globe llevó al ojo público cómo un sacerdote había abusado de al menos 130 menores de edad con el silencio cómplice de la iglesia católica. El escándalo financiero “Panamá Papers” y “FIFAgate” también son investigaciones de la prensa. Las denuncias contra Pablo Escobar realizadas por El Espectador y su valiente director Guillermo Cano sin duda cambiaron nuestra historia.

Yo considero que mi formación en parte se debe a leer columnistas como Antonio Caballero, Enrique Santos, Daniel Coronell y María Jimena Duzán, que no es lo mismo que seguir los nuevos “influencers”.

Colombia no puede darse el lujo de perder los medios escritos. Debemos rescatarlos y devolverles su mar opinión y educar y que sus periodistas puedan ejercer su profesión. Permitirles la investigación y recuperar su función de informar, sin presión.

Si no rescatamos a la prensa, los poderosos seguirán actuando sin control, las fake news generando tendencias y la formación de nuestros hijos en parte estará a cargo de las redes sociales y sus “influencers”.

La prensa escrita es esencial para la democracia porque es un espacio para la expresión de distintas voces que aportan y enriquecen la discusión pública. También preserva la historia y la memoria de un país, clave para las nuevas generaciones.