La Nación
“La propiedad privada es sagrada” 1 27 septiembre, 2022
Entrevista

“La propiedad privada es sagrada”

El presidente de Fedegán, José Félix Lafaurie, habla con LA NACIÓN sobre los planes agrarios del nuevo gobierno. Dice que si los ganaderos ven vulnerado un derecho, lo harán valer. El dirigente gremial explica además por qué están disparados los precios de la carne en el país.

Jesús Antonio Rojas Serrano

editorgeneral@lanacion.com.co

Los anuncios del Gobierno de Gustavo Petro relacionados con la transformación productiva del país, incluyendo el catastro multipropósito y la compra de tierras, tienen a los ganaderos bajo una gran expectativa. El presidente de Fedegán, José Félix Lafaurie, se refiere en esta entrevista con LA NACIÓN a esos anuncios.

También habla sobre los altos precios de la carne en el país.

¿Qué está pasando con los precios de la carne?

Jesús Antonio, esta es una situación que se viene presentando con cierta regularidad. El precio de la carne sube, pero cae el ingreso de los ganaderos, quienes están dejando de recibir casi un 14% del valor que se le pagaba hace unos meses. Sin embargo, de acuerdo al Dane, el incremento del precio de la carne al consumidor final se ha incrementado en casi el 4%. Por lo consiguiente, alguien se está quedando con un mayor valor, que puede estar sobre el 18% del verdadero valor que hay que transferirle al consumidor. No hay derecho. No hay derecho que no se valore el esfuerzo de los ganaderos. Cuando los ganaderos sufren una caída en el precio, automáticamente, quienes están intermediando ese precio frente al consumidor se siguen aprovechando de las circunstancias para, incluso, encarecerle más el precio al consumidor final.

¿Son los intermediarios los responsables de estos altos precios de la carne?

Los intermediarios son los que están haciendo su agosto en una coyuntura tan complicada como la que estamos viviendo. Ya pasó también en el año 2009. En esa época, Colombia mantenía un comercio activo con Venezuela. Se exportaron 752 millones de dólares. Una controversia entre los gobiernos terminó por cerrar el mercado. En ese entonces, el precio del ganado estaba sobre $3.600 y el cierre del mercado significó una caída de $2.400. Hicimos un inmenso esfuerzo y sin embargo, la transacción en el mercado final del consumidor se mantuvo al alza, sin perjuicio del menor valor de la carne.

A través de su representante, la Asociación de Frigoríficos de Colombia atribuyó estos altos precios a las exportaciones de ganado, ¿es cierto?

El representante de esta asociación representa unas plantas, muy pocas, que deberían es preocuparse por el cumplimiento de las normas para garantizarle al consumidor final la inocuidad del producto.

¿Creen que los Alcaldes pueden hacer algo para frenar la intermediación?

Deberían hacerlo porque evidentemente aquí alguien está perdiendo y el que está perdiendo es el consumidor final. Si alguien toma el precio de la carne del 2007 o 2008 y lo deflacta a la fecha, se dará cuenta que había recuperado el rezago que traía con respecto a lo que se le pagaba al ganadero hace 15 o 17 años. No hay derecho a que el esfuerzo de los ganaderos no tenga una real retribución. Y frente a la exportaciones, resulta que los ganaderos tenemos que importar insumos a los costos internacionales y comprar maquinaria y urea a los costos internacionales, pero el precio interno no refleja los precios internacionales. Creo que hay una distorsión absolutamente injusta contra el sector rural, especialmente contra el sector ganadero.

¿Cuál es el panorama hoy del sector ganadero en el país?

Jesús Antonio, yo considero que el sector ganadero lleva bien dos años desde que logramos superar otra vez el problema de la aftosa. El país no puede olvidar que cuando le quitaron a Fedegán la administración del Fondo Nacional del Ganado, lo que vimos fue la pérdida del estatus y con la caída del estatus, se cayeron las exportaciones. Y en consecuencia, el sector ganadero se vino a pique. Restablecimos el estatus y el sector ganadero ha venido a más. Cuando uno se refiere al sector ganadero, la gente piensa que el ganadero es un rico. No es así. Recorran el Huila y se dará cuenta cuántos ganaderos pequeños hay. El país no alcanza a tener 2.000 ganaderos de más de 1.000 cabezas. Exactamente, son 1.952. En cambio, ganaderos que tienen en promedio 21 animales son 557.000. En el Huila, la inmensa mayoría de ganaderos son pequeños. Un ganadero con 21 animales tiene al año 6 destetos. Antes, esos 6 destetos costaban $4 millones, hoy cuestan $11 millones. En consecuencia, dobló su ingreso. Ese campesino huilense se lo merece. Ahora, resulta que la senadora Andrea Padilla considera que no hay derecho que 557.000 pequeños ganaderos hayan mejorado su condición de pobreza con un mayor ingreso disponible. A mí me parece una injusticia terrible.

¿Qué expectativas tiene el gremio ganadero frente al nuevo Gobierno? ¿Cómo espera que les va a ir?

Yo creo que el Gobierno tiene una serie de ideas sobre el sector, pero tengo la plena certeza de que cuando se enfrente a las realidades, algunas de esas ideas que tiene van a cambiar. Por eso, no hay que anticiparse. Hay que dejar que las cosas se vayan desarrollando lentamente para solamente actuar cuando el Gobierno, eventualmente, tome decisiones. Y las decisiones en los gobiernos se toman, no dando declaraciones de prensa, sino generando actos administrativos. Cuando se tomen decisiones, sobre aquellas que puedan afectar los intereses del sector ganadero, tendremos la obligación de decirle al Gobierno: ‘ese camino, es el camino equivocado’.

¿Ha tenido algún acercamiento con la nueva ministra de Agricultura, Cecilia López?

Ya tuve una conversación larga y provechosa con la ministra. La ministra tuvo la oportunidad de escuchar una serie de argumentos sobre temas que se han venido planteando y yo creo que lo que hay que hacer es ayudarle a la ministra a que tome buenas decisiones, antes de criticarla o generar factores de perturbación o irritantes con el Gobierno.

¿Qué significa para usted la propiedad privada?

La propiedad privada en Colombia es sagrada. Lo es cuando la propiedad privada es de un banquero, de un establecimiento de comercio o de un medio de comunicación. Yo no entendería por qué se va a violar la Constitución. Lo que creo es que hay que esperar cuáles son las medidas que el Gobierno Nacional quiere implantar y en función de ello, si tenemos un derecho, lo haremos valer.

Sobre ponerle impuestos a la tierra, ¿ya habló con la ministra de Agricultura sobre eso?

Ese es un tema que ha sido muy mal tratado. Los impuestos sobre la tierra son de carácter municipal. En consecuencia, el Gobierno Nacional no podrá beneficiarse de eso si lo que quiere hacer es reforma agraria. Y lo otro: no se pueden tener impuestos diferenciales sobre la tierra. La tierra es un activo productivo y en ese sentido, no se les puede decir: ‘a los ricos les pongo más que a los pobres’. Me parece que ese no es el país que hemos venido construyendo y yo aspiro a que no sea así.

A este nuevo Gobierno se le ha escuchado anunciar con insistencia que quiere volver a Colombia una potencia agroalimentaria, ¿lo ve posible sinceramente hablando?

Jesús Antonio, ojalá. Ojalá. Ojalá, los recursos del sector agropecuario no se ferien en el sector político. Ojalá, los recursos del sector agropecuario lleguen al pequeño. La gente está equivocada con el sector ganadero; este es un sector integrado por personas campesinas. En el Huila, por ejemplo, no hay un ganadero con 3.000 hectáreas, ni siquiera en el Caquetá. Y eso que el Huila tuvo uno de los prohombres del sector rural en Colombia como lo fue Oliverio Lara Borrero. Lo que hizo Oliverio de irse al Caquetá a colonizar tierras y a desarrollar lo que fue Larandia, eso es fácil decirlo, pero difícil de hacer. Colombia aplaudió la gesta de Oliverio Lara. Hoy, uno no puede cuestionar lo que ese caballero hizo. Nos dejó un legado de trabajo y compromiso con el campo. Eso ya no existe, ni existe Larandia. Hoy, la realidad es otra. Y a esta realidad es la que tiene que enfrentarse el Gobierno.

¿Estaría de acuerdo en que la tierra improductiva pueda ser comprada por el Gobierno y redistribuida, como lo ha venido anunciando la ministra de Agricultura?

Claro que sí. Yo le dije a la ministra: ‘ministra, si usted quiere comprar tierra, con mucho gusto, Fedegán le ayuda e identifica a aquellos ganaderos que están dispuestos a venderle la tierra al Gobierno’. ¿Para qué generar irritantes? ¿Para qué generar desconfianzas? Yo tengo la certeza que hay mucha tierra en Colombia y que la oferta será amplia. A lo largo de 60 años, en Colombia, se distribuyeron más de 1.700.000 hectáreas. De estas tierras que se distribuyeron en reforma agraria, 1.430.000 fueron compradas, 70.000 fueron expropiadas y hubo otras que se extinguieron por razones de carácter judicial. Por consiguiente, la historia de la reforma agraria en Colombia es que la inmensa mayoría de la tierra que se les distribuyó a los pequeños campesinos ha sido consecuencia de la compra que el Estado hizo en su momento para ser distribuida. Yo no creo que haya que modificar esa variable y mucho menos cuando ha sido la propia ministra la que dice que va a comprar tierra. ¡Magnífico! Le ayudamos desde Fedegán.

 En sus declaraciones a la prensa, la ministra de Agricultura ha dejado entrever que la ganadería le quita tierra a la agricultura, ¿lo percibe así?

Cualquier persona que tenga un pedazo de tierra la usa como una variable productiva en donde mayor rentabilidad le cause, o la usa de acuerdo a las condiciones de explotación. Por ejemplo, si un huilense tiene una tierra en una zona de difícil acceso y siembra tomates, pero si no tiene acceso al crédito y se queda sin opciones que le permita ser competitivo, la ganadería es una opción. Yo tengo la seguridad que si el Gobierno vuelve rentables cultivos semestrales como el maíz o el algodón, con un precio de sustentación, habrá mucho ganadero que hará cuentas y si la ganadería le renta menos, se pasará a una actividad agrícola. El problema es volver la agricultura, de ciclo corto o ciclo largo, suficientemente rentable como para que la gente cambie de actividad. No creo que nadie sea tan torpe o estúpido. Si a mí me dicen que voy a ganar dos o tres veces más de lo que gano en ganadería extensiva, me movería a esa actividad. Lo que hay es que volver a revisar las condiciones en que está orientado el desarrollo agropecuario con políticas de Estado de largo plazo porque los presupuestos del Ministerio de Agricultura terminan siendo un botín para usufructo de los políticos.