La Nación
Las heridas de la guerra no cicatrizan 1 19 abril, 2024
INVESTIGACIÓN

Las heridas de la guerra no cicatrizan

Después de 18 años de la espantosa masacre de los concejales de Rivera, las heridas siguen abiertas mientras las viudas cargan impávidas la pesada cruz de sus desgracias, buscando la luz en las tumbas del olvido.

RICARDO AREIZA

Investigacioneshuila@gmail.com

El 27 de febrero de 2006, hace 18 años, un comando subversivo de las antiguas Farc, irrumpió violentamente en un estadero campestre en Rivera (Huila) asesinando con tiros de fusil a los concejales que sesionaban a esa hora, desprevenidamente, fuera de su sede.

Los sediciosos, vestidos de camuflado, dispararon sus fusiles de asalto desde diferentes lugares contra los servidores públicos. Nueve de los once concejales murieron en el acto.

Aunque las muertes fueron instantáneas, luego, uno a uno fueron rematados con tiros de gracia.

En el salón alquilado para la reunión quedaron dispersos, como si intentaran esconderse, los cadáveres de Sélfides Miguel Fernández, Arfail Arias, Luis Ernesto Ibarra Ramírez, Octavio Escobar González, Aníbal Azuero Paredes, Jaime Andrés Perdomo Losada, Moisés Ortiz Cabrera, Desiderio Suárez, y Héctor Iván Tovar.

 El secretario del Concejo Saúl Rojas Penagos y Gloria Milena Ortiz, quedaron con heridas leves, cerca de la piscina. El concejal Gil Trujillo Quintero, condenado luego como supuesto cómplice, recibió un leve impacto de bala en el brazo izquierdo. Hoy sigue preso en La Picota, repitiendo que fue condenado injustamente. Trujillo prefirió 37 años de cárcel que aceptar su colaboración en el asalto.

Después de 18 años, las penas en el alma siguen sin curar. Las heridas abiertas por la guerra no cicatrizan.

A pesar de la adversidad, las viudas cargan impávidas

la pesada cruz de sus desgracias, buscando la luz en las tumbas del olvido.

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“Obelisco de la recordación” fue demolido por falta de mantenimiento.

Sin obelisco

Y ahora, más que nunca. El obelisco, uno de los símbolos de la recordación, se desplomó, abruptamente, como otra afrenta para mantener viva la imagen de sus difuntos.

El monumento erigido en el 2011 en el corazón del parque principal con los rostros esculpidos de los concejales muertos fue derribado la semana pasada, por falta de mantenimiento.

No hubo poder alguno para que los alcaldes o los concejales impidieran su desplome. Antes que facilitar su reparación, optaron por demolerlo, llevándose, impunemente, el único símbolo, para mantenerlos vivos. Muy triste.

“A diferencia de otros años, esta vez no se podrá rendir homenaje frente al Obelisco de la Recordación, pues el deterioro por la falta de mantenimiento que jamás hicieron las anteriores alcaldías; la falta de apoyo y la indiferencia, le ganaron al trabajo de memoria que durante años han realizado las familias apoyadas por la Fundación Sonrisas de Colores, que acaba de cumplir 25 años”, afirmó su directora Marta Aguirre Leguizamón.

“Hoy, tristemente, el Obelisco no existe. Solo estará en la memoria de los que en muchas ocasiones tomaban fotos frente a la iglesia y se enteraban que ahí estaba plasmada la historia de una masacre perpetrada por las Farc”, anotó.

Exhumación

Además, en medio de esta pesadilla, ayer, las víctimas tuvieron que enfrentar otro duro padecimiento. El retiro de los restos mortales.

Aunque les habían prometido, en honor a la memoria de las víctimas, un sitio especial para estuvieran todos juntos, la curia les asignó cuatro pequeñas bóvedas para depositar los restos. Todos querían que permanecieran juntos como en las sesiones memorables. Sin embargo, quedaron separados. Los restos mortales de Octavio Escobar y Luis Ernesto Ibarra, quedaron en La Ulloa; Aníbal Azuero, en Neiva. En el cementerio de Rivera, quedaron Arfaíl Arias y Héctor Iván Tovar.

En los osarios, pagados con los ahorros de cinco años por las familias, quedaron Moisés Ortiz, Desiderio Suárez, Sélfides Fernández y Jaime Andrés Perdomo. En este caso, también les incumplieron, como ocurrió con la construcción del mausoleo, como reparación simbólica.

Mausoleo

En este proyecto, el ex gobernador Luis Enrique Dussán López también las dejó plantadas.

Aunque el ex funcionario se comprometió el año pasado ante las víctimas a financiar el mausoleo, como ‘buen’ político, nunca les cumplió. Otra terrible decepción.

El mausoleo, diseñado por el arquitecto Juan Pablo Pacheco, costaba 90 millones de pesos. Pero no fue posible. Ni Dussán López ni la Alcaldía de Rivera ni el Gobierno Nacional quisieron aportar para construir el mausoleo. Les dieron la espalda como ocurrió con la ‘Casa de la Memoria’ que se quedó también en el osario de los pesares.

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El mausoleo naufragó en el olvido.

No se rinden

A pesar de estos desengaños, los familiares de las víctimas no se rinden. “Es claro que los únicos que no se rinden ante tanta adversidad son los familiares y los buenos amigos de los concejales sacrificados, miserablemente”, afirmó.

Aunque se desplomó el obelisco y se frustró el mausoleo y la Casa de la Memoria, seguirán bregando, incansablemente, por mantenerlos vivos.

 “Los símbolos de memoria se harán con fotografías, pinturas, recuerdos y velas que está nueva administración brinda para simbolizar con una luz, la vida de los líderes que partieron”, acotó la directora de la Fundación.

Aquí estamos, a pesar de todo, aquí estamos, por la paz de Colombia”, expresó Edelmira Perdomo, madre de Jaime Andrés Perdomo, en un acto simbólico realizado por la Alcaldía de Rivera.

“Rivera debe recordar que aquí hubo víctimas de la violencia. Con estos actos solo queremos contribuir a la paz que todos deseamos”, reiteró Gloria Aguirre, esposa del concejal Desiderio Suárez.

Para Daniel Ortiz, hijo de Moisés Ortiz, estos actos de recordación, además de mantener viva su memoria, contribuyen a que “estos actos no se vuelvan a repetir”.

Serenata

“Una muestra de ello es la composición musical, que hizo Yina Caballero y un grupo de amigos para rendir homenaje a estos líderes campesinos, víctimas de la guerra.

“Nueve voces se apagaron y empezaron a brillar…Nueve estrellas en el cielo que hacen un clamor de paz; a la luz de una vela las familias se unirán construyendo una esperanza siempre los recordarán …”, reseña la canción que estrenaron anoche, anticipadamente, al comenzar la jornada de recordación.

La otra muestra, es la tradicional ‘Marcha de la Luz’, que se cumplió anoche, como todos los años, como un homenaje a los líderes asesinados.

Lucha solitaria

La programación comenzó ayer sábado, antes de la fecha luctuosa con esta marcha de la Luz.  Al frente estuvieron las esposas de los concejales asesinados, Edelmira Perdomo, Gloria Aguirre Leguízamo, Blanca Parra, Esmerita Narváez, Irene del Carmen Jiménez, Edilma Perdomo, María Luz Cedeño y Keli Johana Escobar. También estuvieron presentes sus hijos, amigos y familiares, todos aliados incondicionales y testigos de excepción de esta lucha solitaria que han librado en los últimos 18 años, sin ningún apoyo oficial, como lo prometieron.

Esta vez, una luz de esperanza, como una antorcha irrumpe en las tinieblas del olvido.

La marcha de la recordación inició en la iglesia de la Sagrada Familia en el barrio Cincuentenario con la bendición de las velas.

El desfile culminó en el sitio que ocupaba el obelisco donde encendieron múltiples antorchas por cada uno de los concejales muertos como símbolos de vida y paz.

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Hasta la parroquia, les incumplió a las víctimas.

Eucaristía

La programación culminará hoy domingo con una misa en la iglesia del Perpetuo Socorro. Al acto litúrgico asistirán los familiares de las víctimas, sus seguidores y amigos más cercanos.

“Lo más paradójico, ahora que el alcalde Luis Humberto Alvarado, quien había anunciado su respaldo, acaba de ser suspendido. Ojalá que pueda retornar muy pronto a terminar su mandato, que apenas iniciaba”, precisó.

“Es cierto, el obelisco construido con muchos esfuerzos por las esposas de los concejales muertos se derrumbó por falta de mantenimiento. El mausoleo se esfumó, como la Casa de la Memoria, por desinterés de las autoridades. Lo que nadie podrá derrumbar es nuestra esperanza, nuestros clamores exigiendo justicia, verdad y reparación”, afirmó.

Un crimen de guerra

El año pasado, el 17 de noviembre de 2023, la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) determinó que la masacre de los concejales en Rivera fue un crimen de guerra. Por ser graves violaciones al derecho internacional humanitario, los crímenes de guerra constituyen un criterio de exclusión para la concesión de amnistías o indultos.

Por lo tanto, la Sala de Indulto (SAI) declaró no amnistiables las conductas de homicidio agravado en persona protegida, tentativa de homicidio agravado en persona protegida y lesiones personales en persona protegida causada por miembros de la columna Teófilo Forero de las antiguas Farc.

“En el presente caso, en relación con el asesinato de nueve concejales y las heridas de consideración producidas a una concejal y a un patrullero de la Policía, deben analizarse específicamente las infracciones al DIH derivadas del

homicidio y de los ataques en contra de personas civiles que no participaban en las hostilidades.

“La conducta objeto de sanción penal es un crimen

de guerra y, a efectos de este trámite, es un delito evidentemente no amnistiable”, explicó la magistrada de la JEP, Alexandra Sandoval Mantilla. Esta decisión, según las víctimas, es un aporte para encontrar un poco de justicia, pero no lograr aclarar, a los otros autores que ordenaron la masacre, por razones, que aún siguen en las tinieblas de la impunidad.