La Nación
Machista, masculinista ¿o qué?: Sin censura 1 17 abril, 2024
COLUMNISTAS

Machista, masculinista ¿o qué?: Sin censura

La fantástica y original serie española de Netflix “Machos Alfa” me puso a reflexionar. Rechazo toda expresión exagerada de ideología. No me gustan los extremos y defiendo las posturas fundamentadas sin agresividad. No se puede combatir lo que se critica fallando en las formas.

El machismo no es más que la inseguridad de muchos que le tienen pánico y alergia a la capacidad femenina. Muchos movimientos feministas terminan generando una violencia que no conduce a nada. Ni hablar de lo que en su momento se denominó “hembrismo”. Cuando por un objetivo válido se ridiculizan las cosas, no inspira seguimiento y por eso, pocas veces se logra el cometido.

No somos iguales genéticamente, pero esto no quita que ante la ley y en la convivencia ciudadana debamos si o si ser tratados de la misma manera. Ahí es imposible no ser feminista, que es el motivo esencial por el que surgió el movimiento. Existen muchas lamentables toxicidades que se le han ido agregando por fanáticas que corren el eje de discusión.

¿Quién podría oponerse después de estar 9 meses en el vientre femenino a que haya igualdad de oportunidades y derechos con quienes nos regalaron la vida?

Vulnerablemente hombre: soy sensible, me emociono y lloro ante determinadas cosas y no tengo problema en admitirlo. No me guardo ni reprimo nada, expreso lo que siento y soy feliz gritando a los 4 vientos cuando siento algo que vale la pena.

Lejos estoy de ser neutral en estos temas y sería imposible ubicarme entre los negacionistas pasivos. Lucho y hago el esfuerzo por combatir toda desigualdad, toda inequidad o injusticia evitable. Abrirse a la vulnerabilidad no solo fortalece las conexiones emocionales con los demás, sino que también promueve un mayor autoconocimiento y autenticidad

La desigualdad es trágica. No es muy respetable aquel que cree que tiene más derechos que “la prójima”.  ¿Conoces a alguna mujer que tenga más de 67 años? Esas mujeres conocieron lo que es tener prohibido votar en Colombia, ¿increíble no? ¿Sabías que hasta hace muy poco no se les permitía por ejemplo ponerse pantalones? Sí, así como lo lees. Ni siquiera les permitían tener una cuenta bancaria.

Es oportuno recordar que el feminismo real no es antónimo de machismo ni busca enfrentarse con nosotros. El que lo piense así debería dejar de prejuzgar e informarse. Hay que destacar que cambiar para empeorar o finalizar no cambiando realmente nada, no es aconsejable como estrategia. Y menos partir de resentimientos y desamores que no son buenos consejeros tampoco. El “femichismo” (aquellas distanciadas de la búsqueda de igualdades y “violentizadas”) le hace mucho daño al feminismo auténtico.

Sueño con construir una sociedad en donde todos y todas se sientan incluidos sin sentirse aislados ni maltratados. Todo lo que divida me genera mucho rechazo. Busco generar evolución a través de reflexiones sanas y productivas.

Defendamos al ser, a la esencia de toda persona que pisa este planeta y merece sentirse bien y no tener que ocultarse por lo que siente o piensa. Todo sexismo es repudiable. Luchemos contra todo hábito o práctica social que discrimine. Mientras más promulguemos la empatía, más rodeados de sonrisas y buena vibra estaremos. Desafiemos y desmantelemos tanto estigma impuesto. Emocionarse es sentir como humano, no como débil ¡Salud!