La Nación
Mitología griega y democracia 1 25 mayo, 2024
COLUMNISTAS

Mitología griega y democracia

La mitología griega es abundante en todo tipo de seres divinos que se mueven entre lo terrenal y lo eterno. El politeísmo es en esencia un rasgo de las democracias antiguas porque evidencia una pluralidad de dioses encargados de cuidar los diversos sentimientos, capacidades, oficios y artes. En el Olimpo habitan seres inmortales con las pulsiones y la racionalidad de los humanos que, según la mitología griega, fueron creados a imagen y semejanza de las deidades por un titán que se llamaba Prometeo, obedeciendo las órdenes de Zeus.

Los dioses, entonces, no controlan enteramente el destino, sus acciones y las acciones humanas tuerce los hilos de la historia, dejando margen para que la libertad actúe y tenga sentido la existencia.

El monoteísmo se impuso con la caída del mundo antiguo, se erigieron los monarcas, los jerarcas de todo tipo de sectas. Los sabios, los padres y los pastores se creyeron con el poder de imponer su supuesta sabiduría para guiar los destinos de las sociedades. Las decisiones de las naciones y las instituciones fueron quedando en manos de aquellos que están en las partes más elevadas de las jerarquías y si bien la democracia aún es una palabra de moda, incomoda porque en el fondo lleva a que las decisiones queden en manos de grupos de personas y no en individuos.

Por todas partes retumba la palabra democracia y su significado ha quedado vaciado de todo contenido. Al final, a pesar de que en las constituciones se consagre la importancia del diálogo y la concertación para desarrollar proyectos comunes, termina imponiéndose la voluntad de una persona o de selectos grupos. Según la mitología griega, los dioses del Olimpo forman un consejo y ninguno está por encima de los demás, a pesar de que se ha creído que Zeus es el absoluto.

El señor de las nubes y los rayos posee debilidades y sus determinaciones no pueden pasar por encima de las demás deidades del Olimpo en el que, además de hombres y mujeres adultos, hay niños como Hermes, hijo de Zeus y de la pléyade Maya, dios de los ladrones y los comerciantes.

La palabra democracia ha caído en el vacío y, de acuerdo con los discursos que resuenan en los medios de comunicación, en el desprestigio. Quizá se le asocia con otra palabra que también lleva a cuestas una pesada cruz: la política. Es necesario volver a pensar detenidamente el significado de estas dos palabras tergiversadas en las modas de los discursos posmodernos que asocian la libertad, al desconocimiento de las voces con las que convivimos, no solamente aquellas externas, sino las del interior, las más difíciles de percibir.