La Nación
Mortalidad inusual en Betania no está neutralizada 1 18 junio, 2024
INVESTIGACIÓN

Mortalidad inusual en Betania no está neutralizada

La bacteria foránea sigue latente en el embalse y de no controlarse pone en alto riesgo una de las apuestas productivas de talla mundial. El Ministerio de Agricultura anunció un plan masivo de vacunación pez por pez para detener su propagación. No habrá veda.

RICARDO AREIZA

InvestigacionesHuila@gmail.com

Confirmado. La alta mortandad de peces ocurrida en la represa de Betania en marzo pasado no está neutralizada y de no controlarse a tiempo puede poner en serios aprietos a la piscicultura huilense, una apuesta de talla mundial.

La mortalidad como lo reveló en primicia LA NACIÓN se produjo por una bacteria exógena, al parecer importada ilegalmente desde Centroamérica y se desarrolló por primera vez en Colombia por las adversas condiciones ambientales y sanitarias, presentes en la Central Hidroeléctrica de Betania.

“Mientras desarrollamos las medidas que estamos recomendando vamos a poder controlarla. Lo primero que tenemos que hacer es reducir la prevalencia de la bacteria. Lo segundo, fortalecer las prácticas de bioseguridad y un plan de vacunación experimental que liderará la empresa Vecol”, afirmó el viceministro de Agricultura, Luis Alberto Villegas. En su criterio, el patógeno no está neutralizado.

“Lo que sabemos del origen de la bacteria es que llegó, posiblemente desde Centroamérica, una importación no autorizada, eventualmente. Las investigaciones apuntan a que importada en alevinos adquiridos en México”, precisó el Viceministro.

La “mortalidad inusual” no solo afectó los grandes proyectos en el embalse, sino que se detectó también en algunos estanques en tierra, lo que confirmó la propagación del patógeno, el otro riesgo para la industria acuícola.

“Esta bacteria no está erradicada porque está presente en cuerpos de agua, pero sí se puede prevenir su impacto”, confirmó Juan Fernando Roa, gerente General del ICA (encargado).

Primeras medidas

Aunque descartó eventuales vedas, anunció posibles cuarentenas como medidas sanitarias en estudio. Además, anunció una masiva campaña de vacunación, pez por pez, en todos los jaulones y estanques para mitigar la propagación.

“En ocho semanas tendremos la disponibilidad de esa vacuna para realizar las primeras pruebas, definir los protocolos por parte del ICA y poder darle la viabilidad a la vacuna”, explicó el viceministro Villegas.

“Lo que hemos comprobado es que hay una densidad de siembra superior a la que debería ser. Tenemos que reducir la alta densidad para que nos ayuden a controlar esta bacteria”, insistió sin dar mayores datos.

Por ahora, reiteró, que se trabaja con Vecol, en una vacuna experimental para controlar la propagación de la bacteria foránea.

“En ocho semanas se va a entregar la vacuna para que el ICA realice las respectivas pruebas y le podamos dar la viabilidad”, precisó.

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El estudio preliminar reveló la presencia de una bacteria foránea, traída desde México.

Vedas

A pesar de la persistencia de la bacteria, el viceministro confirmó que se estudian algunas medidas sanitarias, eventualmente una cuarentena. Sin embargo, dependerá de los controles que asuman los propios productores.

“En este caso no habrá vedas, se van a tomar por parte del ICA los correctivos que se requieran para bajar las densidades y eventualmente por la propagación de la bacteria podría hablarse de cuarentenas, pero se definirá en la medida en que el compromiso de los piscicultores no se requiera”, afirmó.

El gerente del ICA insistió que ahora le corresponde a la Aunap, la intervención para ordenar el embalse y a la autoridad ambiental para que fije los permisos de ocupación de cauce y las concesiones de agua.

Múltiples causas

El Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), encargado de preservar el status sanitario del país, ratificó ayer que la emergencia se produjo por un nexo epidemiológico asociado a otros factores de riesgo que permitieron la rápida propagación de la bacteria.

“El primer diagnóstico elaborado por un laboratorio privado atribuyó como posible causa al streptococcus agalactias de los serotipos 1A y 1B”, confirmó María Fernanda Serrano, responsable nacional del programa sanitario acuícola del ICA.

“Esta cepa no estaba presente en Colombia. A través de los análisis de biología molecular y secuenciación genómica comprobamos la presencia de esta bacteria, proveniente, al parecer de México”, confirmó Juan Fernando Roa, gerente General del ICA (encargado).

La investigación que permitió identificar la cepa foránea la realizó el laboratorio Global Meath Research Unit, especializado en vigilancia genómica, asociado a Agrosavia.

“Gracias a la aplicación de procedimientos genético – moleculares como la hibridación y la secuenciación del gen 16S RNA, se pudo identificar con mayor precisión a los diferentes agentes etiológicos causantes de estreptococcosis en especies acuáticas”, explicó Pilar Donato, vinculada a la Unidad de Genética y Medicina Molecular.

Causas asociadas

El estudio preliminar, conocido en primicia por LA NACIÓN confirmó que la mortandad se facilitó por sobredensidad (superproducción), prácticas inadecuadas, altas concentraciones de amoniaco; bajas concentraciones de oxígeno, aumento del PH, incluso en algunos casos por el funcionamiento de proyectos sin cumplir con las normas de bioseguridad.

Además, se agravó por los bajos niveles de oxígeno por inadecuado manejo de los proyectos en jaulones flotantes, existentes desde 1980.

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Los peces muertos son transportados hacia los centros de procesamiento de harinas cárnica.

Alerta temprana

El primer caso se presentó el 30 de enero de 2023. Sin embargo, nunca fue reportado. Por un ‘pacto secreto’ entre los productores los casos no fueron notificados a las autoridades sanitarias y prefirieron manejar la emergencia en total sigilo.
Dos meses después, gracias a la nota periodística se dispararon las alarmas. A partir de esa fecha, el ICA inició la investigación tardía, cuando ya la mortalidad estaba en descenso y el material muerto ya había sido retirado del embalse.

 “En estos seis casos tenemos una población total de diez millones de animales con una morbilidad de 1,52% de los animales y una morbilidad del 2%”, reveló la funcionaria responsable del programa de sanidad acuícola del ICA.

Según el resultado preliminar en estos seis predios, de los diez millones de peces en los jaulones, 5,6 millones se infectaron y solo 152.512 murieron.

La autoridad sanitaria determinó en estos predios una morbi-mortalidad del 1%, lo que significa que los animales enfermos murieron.

Aunque la carga inerte había sido retirada por los administradores, los investigadores encontraron en estos predios reportados las características clínicas de la infección (inapetencia, letargia, nado errático y muerte).

Pero, además, graves lesiones en todo el organismo como hígado hemorrágico, vesícula grande, lesiones en pie.

Siguiendo con los protocolos, los técnicos del ICA tomaron muestras para los análisis de histopatología, bacteriología y biología molecular y secuenciación genómica.

Tasas de mortalidad

Las afectaciones quedaron plasmadas en las 25 visitas técnicas realizadas en la zona cuando la emergencia estaba en declive y la cantidad de peces muertos ya había sido retirada. En total se detectaron 29 focos de la infección.

De estos focos 23 corresponden a predios con producción en jaula y seis predios con producción en estanques en tierra.

 “Encontramos una tasa de morbilidad, es decir, animales enfermos del 15% de la población. De esa población que visitamos el 12,2 por ciento murió”.

Impacto

A pesar de la gravedad de la bacteria, el viceministro no confirmó el volumen total de la mortalidad. Tampoco el gerente general del ICA. Solamente, referenciaron los hallazgos en los pocos jaulones inspeccionados.

Según el análisis, 15 de los 29 predios visitados, tenían mediciones de oxígeno disuelto menor a 3,6 que es lo ideal. Además, 19 de los 29 predios estudiados registraban temperaturas entre 26 y 29 grados centígrados que es la temperatura ideal para la reproducción de esta bacteria de estreptococos.

“Estas mediciones distintas de calidad de agua predisponen a que los brotes sean mayores. Obviamente, encontramos otro factor de riesgo. De estos 29 predios, nueve no tenían certificados de bioseguridad por el ICA. No tenían medidas que nos disminuyeran el ingreso o la diseminación de enfermedades”, acotó María Fernanda Serrano.

Sigue latente

El impacto de este brote no fue solo por el serotipo. Este brote depende de otras condiciones adicionales como las de manejo y las condiciones ambientales. En estos casos se encontró que había densidades de población aumentadas; oxígeno disuelto disminuido. En calidad de agua se encontró algunos problemas con amoniacos, pero, además, un PH alterado y temperatura del agua ideal para la bacteria.

“La noticia buena es que este brote, no es un problema de zoonosis, (que se pueda transmitir a seres humanos por contagio directo) pero si es un factor de riesgo para los productores”, explicó Serrano.

El estudio reveló que además de la nueva variedad, existen otros agentes infecciosos de origen viral como las anemonas y otras bacterias que pueden impactar la productividad en el embalse y en los estanques en tierra.

“Los peces enfermos mostraban signos característicos de una septicemia (infección grave) asociada a bacterias del género streptococcus, uno de los agentes patógenos que más afectan a tilapias ocasionando altas mortalidades”, explicó Serrano de La Cruz.

Sobreproducción

La producción mínima, según un estudio de la Universidad Javeriana, fue fijada en 22.000 toneladas por año.

En promedio, de acuerdo con los propios piscicultores, la capacidad de carga supera las 40.000 toneladas métricas. En los ciclos de niveles máximos la represa ha soportado hasta 50.000 toneladas al año.

Según la CAM, de los 2,71 millones de metros cuadrados autorizados en el 2013 para producción piscícola, se están utilizando adicionalmente 1,19 millones de metros cuadrados, es decir un 43 por ciento más de espejo de agua.

El estudio realizado por Hidrosfera Ltda en el 2003 determinó la capacidad máxima de carga en 22.000 toneladas/año.

En esa época, hace 20 años, la producción era apenas de 4.604 toneladas/año, de las cuales el 82% (3.775 toneladas) era aportada por productores industriales.

El año 2003, cuando se realizó el Diagnostico Pesquero y Acuícola en el embalse, existían cuatro proyectos de cultivos de tilapia en jaulas de carácter industrial con permiso de cultivo del INPA (Hoy Aunap) y 13 proyectos de pequeños piscicultores

A partir del año 2004 se montaron otros 15 proyectos independientes. En el 2005, según el Plan de Ordenamiento Pesquero y Acuícola (Popa) había 1.686 jaulas flotantes en el embalse.  Dos años después, existían 78 proyectos, con permisos de ocupación y concesión de agua y numerosos proyectos informales.

La capacidad de carga no se ha revisado, a pesar de los compromisos asumidos después de las primeras mortandades.

“Esa capacidad de carga no se ha revisado. Sigue intacta. La Aunap sigue trabajando con la capacidad de carga definida desde hace 20 años que es de 22.000 toneladas/año”, recordó el director de la CAM, Camilo Agudelo.