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¡Opita de toda la vida con alma y corazón! 2 23 mayo, 2024
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¡Opita de toda la vida con alma y corazón!

Llegar a cualquier lugar de Colombia e incluso del mundo y encontrar un paisa es como algo normal, pero también hay una raza de colombianos que también trasciende su tierra y es el opita. Así conocí a Maria Gloria Castaño, una mujer septuagenaria que se crió en el Huila, la trajeron recién nacida a Baraya y en el otoño de su vida vive en la ciudad de Pereira. “Yo soy de esa tierra hermosa, soy huilense”, expresa con alborozo.

Hernán Galindo

temadeldia@lanacion.com.co

Caminaba rumbo al hotel por el parque La Victoria de la ciudad de Pereira y con voz en cuello, llama mi atención, una mujer entrada en años, menuda, de baja estatura, pero con una voz fuerte: “Ustedes son del Huila, yo soy de esa hermosa tierra, me crie en Baraya a donde mi mamá me llevo en plena dieta cuando nací”.

De inmediato la abordo, en compañía de parte de la delegación, que asistió los días pasados a los Juegos para Periodistas Deportivos.

María Gloria Castaño atiende una venta informal de dulces y confetis de lo que vive actualmente, aunque lo combina con la música del despecho, integra un grupo de música llamado ‘Las violetas’, con una de sus compañeras cantan para nosotros y la verdad si no estuviera en tratamiento médico, pido media de guaro porque lo hacen muy bien.

Pero volviendo a la historia de vida de María Gloria, esta cuenta que, aunque nació en Génova, departamento del Quindío, sus padres, Antonio Caviedes Castaño, él sí del Huila, y la mamá Evangelina Castaño, nacida en Concordia, Antioquia, la llevaron a vivir a Baraya en el norte del Huila.

En Baraya, se crió, vivió parte de su infancia, adolescencia y hasta se casó con un huilense, que era chalán. Tuvieron ocho hijos, ya todos criados, unos en el Huila, otros en Pereira y hasta en el extranjero.

Vida difícil

 

“Tengo 71 años, me crié en el Huila y me casé con un hombre nacido en Villavieja, Eustorgio Moreno Toledo y tuvimos ocho hijos, ya todos criados, gracias a Dios, pero él una vez nos vinimos para Pereira retornó a su tierra a visitar la familia y lo desapareció al parecer la guerrilla hace 15 años”, relata con tono triste.

“Era chalán, se fue a hacer unos negocios, se lo llevaron y no volvimos a saber de él, no sabemos si está vivo o muerto”, refiere con su voz recia, mientras su mirada se fija en el horizonte como queriendo encontrarlo en esos recuerdos.

Desafortunadamente no han podido saber nada, estuvo mucho tiempo insistiendo en la Fiscalía “cada rato voy a preguntar, tengo todos los papeles y no sabemos nada de nada y ya nos cansamos de buscar sin encontrar una respuesta”, asevera.

Los recuerdos de los primeros años en Baraya, están asociados a su padre, Antonio Evangelista Caviedes, que tenía finca ganadera. En la finca fue donde conoció a su esposo, Eustorgio, con quien trajeron a este mundo ocho hijos, todos huilenses.

Sigue escarbando en los recuerdos y le llega a la memoria que alcanzó a estudiar en un colegio que se llamaba El Núcleo, no sabe si aún existe y salta a los momentos en los que se conoció con Moreno Toledo.

Después tocó salir a trabajar, se conoce con quien fue su esposo, “era chalán, domador de caballos, se lucía en las ferias”, reitera con un brillo en la mirada.

Maria Gloria Castaño vive en, Pereira, hace cuarenta años, atiende un puesto de dulces cerca al parque La Victoria de la capital de Risaralda, “de mis 71 años viví 30 en el Huila y luego me tocó venirme a vivir a esta ciudad en donde me acogieron”.

Se emociona cuando habla del Huila y dice que lo que más destaca del Huila es la cultura, la honradez, de sus gentes, “El Huila es lo más hermoso que puede haber en nuestro país”, dice con convicción.

De los hijos, cuatro son nacidos en el Huila y los otros en Risaralda, “ya cada quien hace su vida, unos están acá, otros en Panamá y también hay unos en Cali, la menor de los hijos tiene 33 años, soy abuela, tengo 13 nietos”.

El viaje a Pereira

María Gloria llegó a Pereira en calidad de desplazada y se sale a trabajar en la calle como vendedora ambulante, “me salía a la calle a trabajar como vendedora ambulante, inicialmente porque mi papá también se vino para estos lados, él me llamó y decidí venirme con ellos, esto fue mucho antes de la desaparición de mi esposo”, relata.

“En esos tiempos mi esposo trabajaba en Panamá, vino a visitar la familia, primero aquí en Pereira y luego decide ir a visitar a los suyos en el Huila y es cuando lo desaparecen. En Panamá trabajaba también como chalán en las ferias”, recuerda.

Para el trabajo de vendedora ambulante, finalmente, la Alcaldía le da un módulo para tener su lugar de labores en un costado del parque La Victoria en la capital risaraldense.

“Tengo este puesto estacionario y de eso vivo hace muchos años, en estos momentos estoy viviendo en el barrio El Balso de Dosquebradas, zona metropolitana de la ciudad de Pereira, y con las utilidades del puesto de vendedora ambulante compré mi casita”, dice con orgullo.

¡Opita de toda la vida con alma y corazón! 8 23 mayo, 2024

Esta mujer criada desde bebé en Baraya, lleva el Huila en su

corazón y le canta al despecho.

Otra actividad

Enseguida, cuenta que con otras dos mujeres, adultas mayores como ella, tiene un grupo musical que se llama, ‘Las Violetas de Risaralda’, incluso, cantan en eventos especiales, y ya hasta las pueden ver en YouTube. “Con ellas ya hemos visitado el Huila, en estos días fuimos y pude recordar viejos tiempos”, añadió.

“Vean aquí está la compañera, con ella y otra compañera, cantamos música de antaño, música carrilera y música carranga”, enseguida se despachan a cantar, a capela, uno de sus temas.

“Tenemos para cantar mucha música de todos y para todos; de la madre, de las calles, de América, de las palomas, de las hermanas, pero eso sí es música muy bonita”, dijo.

Ahora, no toma traguito, pero de joven si un poco, “nosotras no tomamos, cantamos porque nos gusta y nos divierte”, dice y enseguida, vuelve a los huilenses de los que destaca el ser honrados y honestos; “como los huilenses no hay en Colombia, hace uno un negocio con ellos y envía un mensaje de felicitación para el departamento y sus gentes; “yo felicito a ese departamento, porque honestos y honrados como los huilenses no hay”, concluye.