La Nación
¿Para enmarcar? 1 19 abril, 2024
COLUMNISTAS OPINIÓN

¿Para enmarcar?

La Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) condenó a Colombia por el exterminio de la UP, luego de comprobar que agentes del estado participaron en los hechos o no actuaron para evitarlos, a pesar de las contundentes evidencias de lo que estaba sucediendo.
Tal vez por los temas que coparon la opinión en la semana pasada, el metro de Bogotá y la reforma a la salud, entre otras, para gran parte de los colombianos, incluso la gran prensa, la noticia no duró mucho, es decir, que el estado colombiano fue condenado por ser actor activo o pasivo de una masacre, pero aquí nos pareció que eso era parte del paisaje.
Abundaron los artículos de opinión, los editoriales y las vestiduras rasgadas por la condena y los hechos, pero poco o nada para preguntarse quién debe responder por estos, por ejemplo: los encargados, funcionarios públicos de esa época, que por acción u omisión, permitieron que prácticamente se exterminara un partido político.
No basta con asegurar que todos somos responsables porque los hechos se dieron frente a nuestros ojos, eso no tiene discusión, pero en esos años había personas de carne y hueso que dirigían las fuerzas militares, así como también encargados de investigar los hechos, ellos no cumplieron con sus funciones, por eso la CIDH profirió la condena, porque el estado, además de ser participe, se insiste, no hizo mayor esfuerzo para evitar la matanza y sancionar a los responsables.
Se pretende que tales actos no se repitan, pero como esperar que no sucedan de nuevo cuando los responsables de estos andan mondos y lirondos, seguramente algunos fallecieron y nada se podrá hacer en su contra, pero otros andan muertos pero de la risa, como si nada hubiese pasado, tienen sus manos bañadas de la sangre de los militantes sacrificados de la UP y se ufanan de tenerlas limpias.
También hay quienes culpan a los reiterados conflictos vividos desde los inicios de nuestra era republicana, eso no basta, aceptar dicho argumento implica que estamos condenados perpetuamente a padecer este tipo de situaciones y que no tenemos ninguna posibilidad de evitarlas.
Al paso que vamos la condena terminará enmarcada para echarnos el cuento que fue un gran triunfo de los derechos humanos, se cumplirán algunas cosas de lo ordenado por la CIDH, pero poco haremos contra los verdaderos responsables, incluidos los determinadores.
De eso nos nutrimos en Colombia, satisfechos con poco, conmovidos por un rato para luego seguir en las mismas, asegurando que nos somos responsables porque supuestamente nada podemos hacer frente a la violencia que padecemos a diario.
garcia.francisco@javeriana.edu.co