La Nación
Pericongo, historia de esta insólita vía 1 17 abril, 2024
COLUMNISTAS OPINIÓN

Pericongo, historia de esta insólita vía

La urgencia originada por conflicto con el Perú (1932-1933) permitió que llegara la carretera a Altamira a finales de 1932 y continuara hacia Guadalupe,  Resinas y llegara a Florencia en 1933. Fue a comienzos de 1934, según versión del ex gobernador del Huila, Leonte Muñoz  Calderón, consignada en mi libro Huellas de la Noche Larga (pág. 60), cuando su padre, Ricardo Muñoz Calderón,  gestionó ante el gobierno nacional la destinación de recursos para la construcción de la  vía hasta Pitalito. Pero el Ministro de Obras Públicas tan solo envió  una  volqueta,  la cual fue trasladada durante un mes  hasta la hacienda Venecia  en Pitalito por el antiguo camino de herradura que pasaba por El Naranjal  con la ayuda  de presos de cárceles de  la región. Fue con el apoyo de  esta volqueta como se construyó a pico y pala el trayecto de vía  de tres Kms entre dicha  hacienda y la población de  Pitalito. La crisis bélica con el Perú no dio para que Pitalito también  contara con carretera al igual que Florencia.

Pero en 1936 el gobierno decidió que se construyera la vía  Timaná y Pitalito. ¿Por dónde? ¿Siguiendo la ruta del camino real que partiendo a unos 800 metros más adelante de la vía hacia Guadalupe pasaba por  El Naranjal y descendía al sitio de Sicana (Aguas Calientes)?. Todos los que frecuentaban este recorrido suponían que por allí sería la  ruta, pero no fue así. Al iniciarse la construcción, la obra partió en dirección al río Magdalena sin importar la mayor distancia ni el gran peñón de Pericongo por el que tendría que construirse. No importó que el paso por allí fuera una osadía peligrosa  por la estrechez de la vía y los riesgos de la caída de rocas. La pregunta que seguramente en ese tiempo se hacía la gente y aún  se  sigue  haciendo  son  las razones que motivaron a construirla por allí. Cualquiera supone que  fueron las de  dotar de carretera a propietarios de haciendas ganaderas tanto de la parte plana de Altamira como en la parte baja de la ribera del río.

No es extrañar que muchas veces el sentido de  la construcción de vías en este país ha sido y sigue siendo muchas veces los  intereses particulares. Alguien me dijo alguna vez que la carretera Hobo – Gigante ha debido construirse por la zona de Potrerillos y no por los Altares cuya inestabilidad  siempre es y será una amenaza. ¿También pudo haber allí intereses particulares?. Sobre la última tragedia ocurrida en Pericongo  el Ministro del Transporte dijo que las vías del Huila no eran prioridad para este  gobierno. O sea que la solución del viaducto proyectado poco le va importar.