La Nación
Por el camino equivocado 1 21 febrero, 2024

Por el camino equivocado

No se puede desconocer el retroceso en el tema de seguridad que viene padeciendo el departamento del Huila. La presencia y el accionar de grupos al margen de la ley, entre ellas las denominadas disidencias de Iván Mordisco y la Segunda Marquetalia de las FARC, tienen en jaque la seguridad y la tranquilidad, recordándonos épocas de hace 25 años en donde padecimos de manera infame actos terroristas, extorsión y secuestro.  Fue una época perdida y una pesadilla que se llevó las posibilidades de crecimiento y desarrollo para toda una región.

Hoy desafortunadamente estos grupos hacen nuevamente presencia y ejercen mediante la intimidación con sus armas el control del territorio. Obligan a carnetizarse a la población civil a manera de censo territorial y económico, imponen horarios y otras restricciones a la movilización; citan a reuniones de carácter masivo donde imparten directrices, y amedrentan a la población civil, ejemplo de ello la presenciada hace unos días en la zona rural de la Plata.

También en otras regiones y municipios del departamento se vive la zozobra.  Algeciras, Tello, Baraya, Hobo, Campoalegre, Garzón sufren su accionar. Hacen presencia en las goteras de Neiva, en el corregimiento de Vegalarga, en donde adelantan acciones ilegales. Basta recordar el doloroso atentado que le costó la vida a una patrullera de la Policía Nacional hace unos pocos meses en una calle muy transitada de la capital.

El Huila siente las acciones de estos grupos delincuenciales y sus efectos colaterales. Delitos contra el patrimonio como la extorsión se encuentran disparados al igual que el homicidio, pero preocupa de manera especial el reclutamiento forzado de menores, forma de perpetuarse en su accionar delictivo. El atentado contra las empresas de transporte público es constante, la incineración de buses de transporte público nos recuerda el camino ante el no pago de sus exigencias.

No hay ninguna posibilidad de crecimiento económico ante situaciones de inseguridad dadas por la presencia de grupos al margen de la ley, la actual llamada “Paz Total” ha servido para que se fortalezcan estos grupos en el Huila, incrementen sus acciones y alejen el desarrollo, el turismo y la inversión.

Este es un llamado al Gobierno Nacional y Departamental para que se tomen acciones que permitan recuperar la paz y la tranquilidad del Departamento. Siempre he creído en la paz, pero para ello se necesitan actos de buena voluntad de parte de los violentos, que demuestren su compromiso dejando a un lado su actuar contra la población civil, contra el pequeño productor, el comerciante, el propietario de un bus o de un pequeño camión, porque en esas zonas hasta el que vende empanadas tiene que pagar la llamada “vacuna” para poder vivir y trabajar.

No podemos seguir por esta senda que solo genera atraso y pobreza, hoy son unos cuantos los que atentan contra la tranquilidad y la inversión, mañana serán cientos y con presencia en muchos más municipios. El gran damnificado será el desarrollo del departamento del Huila, hoy sumado a este dolor de cabeza la pobreza y el atraso que se vive. Me niego a perder la ilusión de que somos capaces como huilenses de superar todas estas dificultades.