La Nación
¿Qué hacer frente al Gobierno del cambio? 1 13 abril, 2024
COLUMNISTAS OPINIÓN

¿Qué hacer frente al Gobierno del cambio?

Desde el año 2011, en el que se dio un paro estudiantil y se constituyó la Mesa Nacional Estudiantil (MANE), se vienen desarrollando momentos de movilización intensa en Colombia. En el 2016 se vivió un paro agrario intenso y continuaron las reivindicaciones de los movimientos sociales. A partir del 2019 y con fuerzas acumuladas, las manifestaciones ciudadanas fueron aumentando los niveles de energía, las fuerzas del Estado arreciaron, asesinaron personas inocentes como Dilan Cruz, Javier Ordoñez, Lucas Villa; fueron centenares de víctimas, especialmente jóvenes, que quedaron mutilados, heridos o exterminados. La olla estalló en el Paro Nacional 2021.

Todo ese acumulado de indignación e inconformidad llevó a que el pueblo colombiano decidiera elegir a un gobierno progresista. La gente votó por un programa de cambios plasmados en el programa de gobierno propuesto. Se trataba de una agenda que proponía reformas en las cuales se incluían las luchas de diferentes sectores de la sociedad. A un año y medio de ese nuevo gobierno y con una buena parte del establecimiento en contra, las personas siguen esperando las transformaciones; se ha entrado en una especie de letargo y quietud a la espera de acciones contundentes que concreten, al menos, algunas políticas que lleven a una mejoría en las condiciones de vida de la mayoría de los ciudadanos. Algunos piensan que ya se hizo el trabajo eligiendo y se sientan esperar pacientemente, o resignadamente, a que el ejecutivo acelere el pedal del cambio prometido. Esta actitud preocupa porque uno de los motores del cambio es la crítica, no como intento de daño y chisme, sino como ejercicio de razonamiento para analizar y comprender un determinado fenómeno. Cuando se critica de esta forma al gobierno de turno se le ayuda a direccionar sus políticas y a rectificar sus actuaciones, a veces, bastante reprochables.

A esta altura, y teniendo en cuenta los aciertos del gobierno en algunas áreas, le vendría bien un impulso de la ciudadanía. Algo así como un respaldo activo, exigiendo las reformas que propuso en su programa. Las tensiones no son fáciles de asumir, pues la presión de los grupos económicos no es algo irrelevante para un equipo gubernamental; sin embargo, esos intereses tampoco pueden convertirse en una barrera que impida la puesta en marcha de lo que se prometió en campaña. Puede resultar peor aceptar obedientemente los errores que se vienen cometiendo a nivel nacional y regional que levantar la voz para advertir las falencias e invitar a corregirlas. Es mejor expresar en lo público los desacuerdos sobre argumentos sólidos, que callar por complacencia o por inocencia.