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Quien la hace…

Quien la hace… 1 1 octubre, 2020

Francisco José García Lara

Sucedió lo esperado, dentro del proceso que adelanta la Corte Suprema de Justicia en contra del senador Uribe ordenaron la detención domiciliaria por su incuestionable posibilidad de obstruir el proceso, el solo hecho de conocer la orden de detención antes de ser notificada demuestra sin vacilación el poder de manipulación del indiciado.

Llama la atención los argumentos pueriles y falaces que han esgrimido los seguidores del detenido para atacar a la corte, por ejemplo comparar su caso con el de Santrich donde la libertad se dio porque tenía fuero constitucional y estaba siendo procesado como ciudadano común, una diferencia tan abismal que se debe estar enajenado mentalmente para creer que son situaciones iguales.

Es entendible la posición de la jauría uribista, no tienen argumentos reales para desvirtuar las razones que llevaron a la detención domiciliaria, por eso acuden a mentir para confundir antes que a desvirtuar, lo cual cada día va a ser más difícil ya que a medida que se conocen las pruebas del expediente no queda la menor duda que el fallo de la corte está ajustado a derecho.

Tampoco se está acabando el país, nada de eso, al día siguiente de la detención el sol volvió a salir, la vida continúo sin sobresaltos para la mayoría de los colombianos, no hubo ninguna hecatombe o algo por el estilo. Una cosa es que hoy los seguidores del acusado se sientan como niños perdidos, eso es entendible en un movimiento en donde pensar quedó en el olvido, pero eso está muy distante del sentir de la generalidad de los ciudadanos que pedimos a la justicia que funcione y haga respetar sus decisiones.

Flaco servicio le hizo al proceso y a la institucionalidad el presidente Duque al defender a su mentor, pues dio otra incuestionable prueba de la real posibilidad de la manipulación del proceso, dándole toda la razón a la corte en su decisión y demostrando además que está lejos de ser un demócrata.

Todavía falta mucho camino, al sindicado no lo han acusado ni juzgado, por tanto no está condenado, pero siendo la imputación por manipular testigos es obvio que un individuo procesado por ese tipo de delitos no debe andar por la calle, mucho más cuando se encuentra demostrado que históricamente ha sido proclive a esa conducta punible.

En todo caso, fue el propio presidente Duque quien afirmó que en su gobierno: “quien la hace la paga”, paradojas de la vida, esa frase se la aplicó plenamente la Corte Suprema de Justicia a su jefe político.

garcia.francisco@javeriana.edu.co

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