La Nación
“Sí piensan acabar con las EPS” 1 17 julio, 2024
ENTREVISTA

“Sí piensan acabar con las EPS”

El congresista y fuerte crítico de la reforma a la salud, Andrés Forero, alerta que la mitad del proyecto ha sido votado “a ciegas” y que la salud va a terminar “politizada”. En entrevista con LA NACIÓN, dice que las EPS las van a acabar y que parte de sus funciones se las darán a alcaldes y gobernadores. El político pide a los huilenses no votar por los candidatos del Pacto Histórico este 29 de octubre.

Jesús Antonio Rojas Serrano

editorgeneral@lanacion.com.co

Andrés Forero, miembro de la Comisión Séptima de la Cámara de Representantes, se ha convertido en una de las voces más críticas de la reforma a la salud que promueve el gobierno de Gustavo Petro. Para este político bogotano, la iniciativa no ha sufrido mayores modificaciones en el Congreso de la República y está rumbo a provocar una gran crisis sanitaria sin precedentes en el país.

El congresista uribista aprovecha esta charla con LA NACIÓN para dirigirse a los huilenses y pedirles que no voten el próximo 29 de octubre por los candidatos del Pacto Histórico, ya que es el promotor de esta reforma a la salud.

¿Cómo va el trámite de la reforma a la salud?

La Cámara de Representantes ha votado a ciegas la mitad de la reforma a la salud. Se ha puesto a consideración de la plenaria la mitad de los artículos sin un concepto de aval fiscal por parte del Ministerio de Hacienda y Crédito Público, es decir, no se sabe a ciencia cierta cuántos nos cuesta la reforma. A mi juicio, quienes están votando a favor el proyecto están cometiendo una gran irresponsabilidad.

¿Qué sigue pensando de este proyecto?

Jesús Antonio, nosotros sentimos que, después del trámite en la Comisión Séptima y el trámite en la comisión accidental, la reforma solo ha sufrido cambios cosméticos y las preocupaciones que hemos manifestado siguen plenamente vigentes. Nosotros estamos muy preocupados con que vayan a politizar la salud. Es verdad que hay un artículo, el 49, que prevé que las EPS se van a transformar en gestoras de salud y vida, pero lo cierto es que, revisando las herramientas e instrumentos que les entregan, uno se da cuenta que realmente no van a poder cumplir sus funciones, las cuales, además, se replican en otras entidades como la Adres, alcaldías y gobernaciones. Sentimos que en la práctica, más allá de lo que diga el papel, sí piensan acabar con las EPS y pretenden que sean reemplazadas por los alcaldes y gobernadores en muchas de sus funciones.

 ¿Qué más le inquieta?

Los tiempos que plantea la reforma para el ejercicio de transición son insuficientes; consideramos que en dos años es imposible que las alcaldías, gobernaciones, el Ministerio de la Salud, la Adres y los Centros de Atención Primaria en Salud puedan construir las capacidades administrativas y técnicas y asuman lo que las EPS han hecho durante 30 años. Nos parece un despropósito que la puerta de entrada al sistema de salud vayan a ser unos Centros de Atención Primaria. Creo que se están generando demasiadas instancias y el pobre paciente va a tener muchos problemas a la hora de tratar de escalar en los niveles de atención. Va a haber problemas de coordinación. No queda claro quién va a hacer la contratación. Lo que se plantea es un acuerdo de voluntades, se van a agotar anticipadamente los recursos y se va a abrir una gran puerta para la corrupción.

¿No le cree, entonces, al ministro de Salud, Guillermo Alfonso Jaramillo, cuando dice que las EPS no se van a acabar y que solo tendrán un cambio en sus nombres?

No es solamente un cambio en sus nombres. El ministro tiene dos discursos, uno es el que hace público para calmar la preocupación de la gente, y otro que es el que da en espacios más técnicos en donde dice lo que nosotros estamos diciendo: las EPS no van a contratar las redes de atención en los municipios y departamentos, no van a ser las encargadas de organizarlas; lo único que harán es auditar las facturas y tampoco está claro cómo lo van a hacer. Uno se da cuenta que lo que quieren hacer es marchitarlas por completo para que el Estado las reemplace. Lo que siento es que en la práctica sí las están tratando de acabar. Una cosa es el giro directo, pero el gobierno va mucho más allá. El viceministro de Salud ha sido muy claro en que pretenden que sean las alcaldías y las gobernaciones las que definan las redes de atención y con eso, están echando a las EPS del sistema de salud, ya que no tendrían el rol de aseguramiento que hoy tienen.

¿Está viva, entonces, la preocupación de que los alcaldes y gobernadores se conviertan en hombres todopoderosos manejando la salud?

Jesús Antonio, el gobierno nacional y los ponentes de la reforma a la salud están pasando por alto el riesgo de la corrupción estatal. Hemos visto cómo se han robado la plata de la salud en los distintos hospitales públicos del país, cómo se han robado la plata de la alimentación de los niños. El gobierno está previendo que las EPS no definan a quién se va a contratar en una red determinada, sino que sean los alcaldes y los gobernadores. Todos sabemos que se está abriendo una puerta enorme para la corrupción, cuando los mandatarios tengan el poder discrecional de definir quién entra y quién no a una red de atención en salud.

 ¿Se imagina a estos Centros de Atención Primaria en Salud operando en regiones como el Huila?

No me los imagino siquiera en Bogotá, no por la falta de vocación de los médicos y el personal de salud, sino que no me los imagino asumiendo más funciones, por ejemplo, gestionando el pago de las licencias de maternidad y paternidad o haciendo la caracterización de la población. A duras penas y con un gran heroísmo, médicos y personal de salud están prestando la atención de los pacientes y, ahora, el gobierno nacional les quieres asignar más responsabilidades. Yo me acuerdo que en una audiencia pública, la secretaria de Salud del departamento del Atlántico pedía que por favor no les entregaran más funciones porque a duras penas estaban pudiendo cumplir con las actuales. Entonces, sin pensar en la corrupción y otros temas, sino pensando solamente en la capacidad que se tiene, no lo pueden hacer las alcaldías y gobernaciones con las secretarías, mucho menos lo van a poder hacer los funcionarios públicos que hoy heroicamente están atendiendo pacientes en circunstancias muy precarias en algunos casos.

 ¿Usted ha podido encontrar la razón de fondo sobre lo que quiere el gobierno de Gustavo Petro con esta reforma a la salud?

El gobierno improvisa mucho. Lo vimos, por ejemplo, con el tema del Soat; le advertimos desde el Congreso, la academia y los entes de control que lo que estaba haciendo era un despropósito e irresponsabilidad y el tiempo nos terminó dando la razón. Abrieron un boquete de $850.000 millones para el próximo año, según lo ha reconocido el propio ministro Jaramillo. Lo que hicieron con el Soat dejó un hueco enorme en la contabilidad de muchas clínicas. Digo todo esto para explicar no sólo la irresponsabilidad sino cómo el gobierno a veces piensa con el deseo. Y en este caso, lo que mueve al gobierno es un dogmatismo ideológico; el gobierno parte de la base de que todo lo que haga el Estado será más transparente y tendrá mejores resultados. Nosotros disentimos de ese simplismo con que el gobierno asume un tema tan complejo como el sistema de salud. El gobierno ha engañado al pueblo colombiano diciendo que al otro día de aprobarse la reforma a la salud, habrá atención en las casas con médicos itinerantes, que desaparecerán por arte de magia los problemas de agendamientos en citas médicas y con especialistas; la verdad es que eso no va a suceder. Nosotros sentimos que por cuenta de ese dogmatismo ideológico que cree que todo lo público es mejor que lo privado, Colombia va a terminar en una crisis sanitaria sin precedentes en la historia reciente.

 Una congresista del Pacto Histórico salió diciendo que el proyecto de la reforma a la salud no necesita de ninguna previsión financiera por parte del Estado, ¿le sorprendió semejante postura?

Nos parece muy grave. Para votar proyectos muchísimo menos sensibles, nos exigen que tengan viabilidad fiscal. Y en este caso, que es una reforma que está poniendo en juego la salud de 50 millones de colombianos, me parece una irresponsabilidad que los ponentes estén diciendo que no se necesita que el gobierno tenga claridad cuánto va a costar el proyecto. Por lo pronto, les cuento que un artículo que se aprobó esta semana prevé que parte de lo que hoy se está pagando con el Soat, sea asumido por todo el sistema, es decir, no será costo cero. Insisto: están jugando con la salud de los colombianos con una reforma mal hecha, sin legitimidad y que no cuenta con el apoyo de los mismos médicos, usuarios y académicos.

Con lo que está pasando en el Congreso, ¿cree que la reforma a la salud de Petro terminará siendo aprobada?

Yo lamento mucho que el Partido Liberal, que a mi juicio es el principal arquitecto del actual sistema de salud, le esté haciendo hoy mayorías al gobierno nacional para demoler ese sistema y dar un salto al vacío. De aquí a las elecciones, ya no hay espacio para que se termine de debatir la segunda mitad del articulado de la reforma. Por tiempos, la próxima semana hay que discutir el presupuesto general de la Nación para el año 2024, es decir, no hay espacio en la agenda legislativa de los siguientes días. Es claro, tristemente, que el Partido Liberal está destruyendo su legado histórico para darle espacio a un sistema de salud más estatizado e improvisado. Lo que siento es que la reforma se va a terminar aprobando después de las elecciones, pero espero que después del mal ejercicio electoral que va a tener el Pacto Histórico, el partido del presidente Petro, el Congreso de Colombia entenderá el mensaje y mostrará dignidad votando en contra de lo que queda por aprobar de este proyecto. Jesús Antonio, quizás, estoy pensando con el deseo.

 A través de LA NACIÓN, ¿qué mensaje les envía en estos momentos a los huilenses?

Al pueblo huilense le digo que sea muy cuidadoso a la hora de votar en estas elecciones del 29 de octubre porque con este proyecto de reforma están poniendo en riesgo la salud de todos. Todos, eventualmente, vamos a ser pacientes o algún familiar va a ser paciente y, tristemente, este gobierno, por cuenta de sesgos ideológicos, está jugando con nuestro sistema de salud; en lugar de perfeccionarlo, lo está demoliendo y está dando un salto al vacío. En Bogotá, cuando fue alcalde, Petro provocó un problema enorme en las basuras; la ventaja que tuvo fue que después del desastre que propició, pudo volver a traer a los operadores privados; eso no va a suceder aquí en la salud. Y se va a terminar pagando con muertos. La crisis será sin precedentes. Invito a los huilenses a que tengan todo esto en cuenta a la hora de votar. Es irresponsable si votan por los candidatos del Pacto Histórico, que es el promotor de esta pésima reforma a la salud.