La Nación
‘Taitapuros’: legados de la tradición folclórica neivana 1 23 junio, 2024
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‘Taitapuros’: legados de la tradición folclórica neivana

Los ‘taitapuros y mamapuras’, personajes de la mitología huilense que han cautivado a los neivanos en las fiestas de San Juan y San Pedro. La primera comparsa de estos personajes en las fiestas sampedrinas de Neiva fue en 1946 por iniciativa de María Eva Montealegre y Salvador Quintero Soto, quienes se convirtieron en los primeros ‘Mamapura’ y ‘Taitapuro’.

 

María Alejandra Ruiz Mallungo

@amperiodista

 

Los ‘taitapuros y mamapuras’, personajes de la mitología huilense que deleitan a los neivanos en cada celebración de las fiestas folclóricas de San Juan y San Pedro con sus bailes y alegría, según la tradicional oral, son dioses del fuego y la cosecha que tienen sus orígenes en la ancestralidad y espiritualidad de la comunidad indígena Pijao.

La primera vez que se vio una comparsa en Neiva, de estos mitológicos personajes, fue en el año de 1946 por iniciativa, creatividad e identidad opita de María Eva Montealegre, quien junto a su esposo Salvador Quintero Soto, se convirtieron en los primeros ‘Mamapura’ y ‘Taitapuro’ de las festividades de la ciudad.

“Ellos nos contaban que estos taitaspuros eran como los dioses de los indígenas”, cuenta María Fernanda Valdés, nieta de ‘Evita’ como fue conocida en vida, la ‘Mamapura’ neivana. Según sus nietas, sus abuelos salían siempre en las noches, personificados con sus dioses llegados a la tierra para alegrar las fiestas y a cambio, “recibían; aguardiente, chicha y comida típica de las fiestas” como ofrenda por sus bailes.

La familia Quintero Montealegre ha llevado sobre sus descendientes una de las tradiciones más longevas, según sus creadores, de las fiestas del San Pedro en la ciudad de Neiva, pues para este 2024, se cumplen 78 años de la comparsa de los taitapuros, quienes, durante sus apariciones en medio de los desfiles, la música, la bebida y la euforia del folclor, se encuentran acompañados de otras deidades de la tradición oral y escrita indígena y campesina huilense, como: la Madremonte, el Mohán, la Patasola, el Poira y los Matachines, ofreciendo a propios y turistas un espectáculo para recordar.

Estos seres mitológicos siempre van bailando al son de los bambucos, los tambores y los pasillos que retumban durante las festividades.

“En ese momento los muñecos de ‘Mamapuro’ y ‘Taitapuro’ se armaban con bejucos y cabuyas para darle movimiento en sus brazos, se vestían con papel de bultos de azúcar, y en la cabeza se le colocaba un caldero con un candelabro y una vela encendida para que el reflejo alumbrara bien bonito”, creando un ambiente propicio de misterio y disfrute durante los días que duraban las fiestas del folclor neivano.

Los taitapuros, según las leyendas de los ancestros, eran seres gigantescos, de pocas palabras, tallado en varios metros, con una sola cabeza, disforme, alargadísima y con sombrero de hoja de pindo para cubrir a medias una cabellera erizada; por los ojos, la nariz, las orejas y la boca, las llamaradas se escapan para indicar su poder aterrador; el largo de los brazos es tan exagerado, que puede golpearse las pantorrillas hasta donde desciende una vestidura que hace más temible el aspecto. Lleva tambor y da bienaventuranza a las personas que le hacen caso.

Legado

Aunque María Eva Montealegre, ya hace 12 años que falleció, su personaje de la Mamapura, al igual que el de su esposo Salvador Quintero, el ‘Taitapuro’, vuelve cada festividad del San Juan y San Pedro para hacer presencia y recibir sus dádivas por alegrar las fiestas neivana.

Sus hijas, hijos, nietas y nietos continúan llevando el legado de la comparsa, le rinden tributos desde el grupo creado por su hija, María Quintero, denominado ‘Los Mitos y Las Leyendas de María Eva Quintero’, en cada festividad, tradición que se ha vuelto ícono del folclor y despierta el sentido de pertenencia de su gente.