La Nación
Tres presidentes 1 5 marzo, 2021
COLUMNISTAS OPINIÓN

Tres presidentes

Por: Mario Andrés Huertas Ramos

 

“Tres presidentes” fue el título, en versión traducida al español, del libro escrito por Zbigniew Brzezinski (Asesor de Seguridad Nacional del presidente Carter) en 2007. En su portada, de izquierda a derecha, aparecen: George W. Bush, Bill Clinton y George H. Bush.

El pasado miércoles aparecieron Clinton, Bush y Obama quienes conjuntamente le enviaron un mensaje de respaldo, al recientemente posesionado Joe Biden, deseándole lo mejor en su gestión. Una situación inusual, como ellos mismos lo reconocieron, en un momento atípico y emocionante para la democracia número uno del mundo.

Palabras que se corresponden con lo dicho por Biden: “la democracia es frágil, la democracia es valiosa y, en esta hora, la democracia ha prevalecido”.

El hecho es de capital importancia porque en un país como Colombia donde la percepción que se tiene de los presidentes no es muy favorable; vale la pena plantear la siguiente digresión.

La democracia colombiana ha estado amenazada varias veces. Lamentablemente, decirlo hoy es sinónimo de ignorancia o de mentiras por quienes desde el desconocimiento de la historia y del remolino de sus pasiones así lo pregonan.

Históricamente hemos asistido a varios momentos en los cuales los presidentes “en retiro” se han unido a pesar de sus diferencias políticas (e incluso personales) para restaurar la democracia.

Casos como el golpe de Melo (1854) que aglutinó en su contra a Herrán, Mosquera y, ¡quién lo creyera!, a Obando para desvertebrar una dictadura abiertamente populista que llevaba al país por un abismo, es uno de los ejemplos más connotados en el siglo XIX.

Otro caso, en el siglo XX, es la dictadura de Rojas (1953-1957) que produjo una alianza entre Lleras, López y Gómez para producir la caída de quien había sido “el salvador” de los flemáticos anti-laureanistas que vieron en esta solución algo peor que la misma enfermedad.

Los mandatarios “en retiro” son absolutamente funcionales en momentos críticos para cualquier pueblo. Más allá de una visión cándida, irracional y esnobista de insultar y atacar a quienes han servido a las naciones, estos servidores representan algo más que una página en la historia de un país.

Estos curtidos veteranos con su experiencia pueden ayudar al capitán que maniobra un barco, en medio de la tormenta, para que no naufrague fácilmente. Son esas voces autorizadas que se deben escuchar cuando las horas finales de la democracia amenazan con destruir toda una república.

De esta manera, no se debe pretender puerilmente que los presidentes desaparezcan de la escena pública. Esta insistencia es contraria a la naturaleza misma de la democracia, pues, solo en formas autocráticas del poder eso ha pasado; creando así un vacío total de liderazgo que todo regímen, que se repute como democrático, exige.

Adenda: Mientras termino esta columna, dedicada al agradecimiento como virtud, las redes sociales son infestadas con mensajes que celebran la muerte del Ministro de Defensa (Carlos Holmes Trujillo) reflejando la estatura moral de quienes, con su gozo, envilecen su propia opinión como “su cultura democrática”.