La Nación
HUILA

“Una casa propia, ese es mi gran sueño”

“Una casa propia, ese es mi gran sueño” 1 5 agosto, 2020

Carolina Aguirre Guzmán demuestra cada día que querer, es poder a ella nada la detiene para cumplir sus sueños. Hoy su mayor anhelo es conseguir un hogar propio para vivir con sus hijas.

 

Carol Medina Soto

neiva@lanacion.com.co

Focomelia o Síndrome de Roberts, así se llama la enfermedad que le quitó a Carolina Aguirre Guzmán sus dos piernas y el brazo izquierdo, pero no le arrebató las ganas de luchar cada día para cumplir sus sueños.

Esta enfermedad rara, que se caracteriza por una malformación de origen teratogénico consiste en la ausencia de huesos y músculos en las extremidades superiores o inferiores. En su lugar aparece una especie de muñón a la altura del hombro o de la cintura. Puede afectar a diversas extremidades, que siempre son más cortas de lo normal e incluso en casos extremos los pies o las manos surgen directamente del tronco.

Carolina, vive en el barrio El Limonar, tiene 39 años y para ella nunca ha sido un complejo no contar con sus extremidades, al contrario, cada día se convierte en ejemplo de tenacidad para quienes la ven haciendo las labores diarias en su hogar, con ayuda de una silla hace los quehaceres, pues tiene unas prótesis nuevas a las que apenas se está adaptando, y se esmera por ser la mejor madre y esposa.

“Mis papás siempre me han apoyado, me han dado fuerza para poder continuar, para no rendirme y salir adelante, así como Leonor Gómez que ha sido otra madre para mí, ellos me han enseñado a superarme y a vencer las dificultades a no acomplejarme por mi discapacidad. Con esfuerzo hago todas las cosas igual que los demás, nada me detiene”, dijo.

Samantha y Salomé, de 7 y 3 años de edad son su gran sueño hecho realidad, pues por su discapacidad, pensó que el sueño de ser mamá no se haría realidad. “Siempre tuve miedo, primero pensé que no podría tener hijos, pero afortunadamente Dios me las envió y mi mayor temor no se hizo realidad, porque pensaba en que ellas también sufrieran como yo, que les faltara alguna parte del cuerpo, pero no, salieron muy sanas y completas y estoy agradecida por eso”, afirmó.

Con su esposo, han luchado para levantar su hogar, ella es técnica en sistemas y administración de negocios, ha trabajado en un parqueadero, también de recepcionista y hasta en ventas por catálogo, pero la pandemia ha golpeado a su familia y hoy está sin trabajo y su esposo está a punto de perder también su empleo. “A él lo sacan ahorita el 22 de julio de donde está, porque ya se le acaba el contrato y eso nos angustia por todo lo que está pasando y para poder mantenernos. Mi esposo hace lo que lo pongan a hacer ha sido barrendero, vigilante, mesero, domiciliario y también ha trabajado en servicios generales, él se le mide a lo que sea, pero gracias a Dios hasta ahora la comida no nos ha faltado y hemos recibido ayudas, como la de la Fundación Corazones Limpios que ha estado pendiente de mi familia y nos han regalado varios mercados”, comentó.

Pese a la situación, siempre sonríe y tiene la mejor actitud ante la vida, dice que siempre Dios la ha acompañado y que no se rinde fácil, ahora ha puesto todo su empeño para cumplir otro sueño: tener casa propia. Reconoce que no ha sido nada fácil, pero sabe que podrá lograrlo.

“Si usted me pregunta cuál es el deseo más grande en mi vida, yo le respondo inmediatamente que es una casita propia, es algo que anhelo muchísimo para que mis hijas tengan un techo fijo y no estar pagando arriendo porque nos sale muy caro. Yo no pido que me regalen nada, si hay que trabajar, se trabaja, pero que ojalá nos den la oportunidad de tener uno de los subsidios yo ya estoy haciendo todas las diligencias para ver si lo logramos, eso sería una alegría muy grande”, finalizó.

“Una casa propia, ese es mi gran sueño” 2 5 agosto, 2020