La Nación
Una linda enseñanza 1 17 abril, 2024
COLUMNISTAS OPINIÓN

Una linda enseñanza

Una anécdota ocurrida al ilustre y didacta motivador del desarrollo humano, el argentino Facundo Cabral me sirve para ilustrar el contenido de esta columna. Cuando era chiquillo deseaba ardientemente conocer personalmente al presidente de la república de ese entonces, el general Juan Domingo Perón. En una de las grandes manifestaciones en la ciudad de Buenos Aires, logró burlar la seguridad del mandatario y llegó al coche que lo trasportaba. Le pidió al Señor presidente: -Por favor, dame trabajo-. Impresionado el gobernante y su esposa, la amada por los argentinos, Evita, comentó emocionado, es la primera vez que alguien me pide trabajo: Todo el mundo pide dinero y ayudas económicas, sólo este “pibe” me pide trabajo. Por favor, amigo lector, ¡qué ejemplo para nosotros marcados por la cultura “pedinche” auspiciada, de alguna manera por cada gobierno, de ofrecer de nuestros impuestos, subsidio a la mendicidad y no subsidio a la productividad.

Por décadas hemos venido deformando al pueblo colombiano con un sinnúmero de ayudas económicas fomentando la holgazanería y el “dolce far niente”, dulce hacer nada de los otrora romanos. Se reparte el dinero a manos llenas de quienes trabajamos de sol a sol en diferentes programas y la pobreza sigue creciendo gigantescamente. El pequeño y mediano empresario que quiere invertir es aplastado por una cantidad de impuestos y trámites que termina por desistir de cualquier emprendimiento.

Entre tanto, el desempleo sigue galopante y la productividad es desestimulada. Crece la cultura de exigir derechos y cero deberes. En países desarrollados económicamente se constata el apoyo del gobierno al pequeño y mediano productor y los países salen del subdesarrollo en pocas décadas. Un ejemplo de ello es la pequeña república de Singapur. Allí todo el mundo trabaja, todo el mundo contribuye al progreso de su patria. No solo se ponen la camiseta del cambio, de la productividad, de la prosperidad, sino que, además, sudan esa camiseta para lograrlo. Aquí hay mucha demagogia barata y el país sigue en la más vergonzante pobreza. ¡Qué ironía! -Un país tan rico y tan pobre-. La mano de obra escasea. Claro: ¡qué desgreño presupuestal! Lo que nada nos cuesta, hagámoslo fiesta. Aquí se da el fenómeno de la mariposa. Este insecto durante el proceso de crecimiento pasa por una interesante metamorfosis. Alguien observaba a una oruga, mariposa en ciernes, que luchaba salir de su “burbuja” y no lo lograba. El curioso observador “le ayudó”. Pues, ¿qué pasó? Sencillamente el lepidóptero se atrofió y se murió. ¿Por qué no aprendemos de la naturaleza?  El ser humano es la criatura más complicada del mundo, cambia a su antojo la ley natural. La riqueza se encuentra por todas partes. Pero, ¡qué despilfarro!  Aquí hacemos de un vaso de agua una tempestad. En muchos círculos aparecen plañideras que viven lamentándose de la situación social y no mueven un dedo para cambiarla.

Se parecen a la gata angora: si la meten chilla y si la sacan llora. Por favor, el secreto del éxito: EL TRABAJO PRODUCTIVO.