La Nación
Entrevista

“Vamos a tener más casos de depresión, ansiedad y estrés”

“Vamos a tener más casos de depresión, ansiedad y estrés” 1 9 agosto, 2020

El reconocido médico psiquiatra y psicogeriatra, José Manuel Santacruz, habla de los problemas mentales que está dejando la pandemia. Cree que el país debe empezar a prepararse para atender la ola de casos de depresión, ansiedad y otros males.

 

Jesús Antonio Rojas Serrano

editorgeneral@lanacion.com.co

 

Depresión, ansiedad, estrés y otros problemas mentales está dejando la crisis de la pandemia en los ciudadanos. Y se incrementarán esta clase de males, al punto que el sistema de salud del país debe empezar a prepararse en ese sentido.

La advertencia es del reconocido médico psiquiatra y psicogeriatra y miembro de la Asociación Colombiana de Psiquiatría, José Manuel Santacruz Escudero.

En esta entrevista con LA NACIÓN, el también profesor de la facultad de Medicina de la Universidad Javeriana habla sobre el impacto de la pandemia en los viejos y quienes han perdido sus puestos de trabajo.

 

 

A cerca de cinco meses de la llegada de la pandemia, ¿Cómo cree que está la salud mental de los colombianos?

Antes de hablar de la salud mental actual, vale la pena mencionar cómo estaba nuestra salud mental antes. La salud mental es un concepto amplio. No es solamente la enfermedad, sino un estado de bienestar global. Las condiciones de nuestro país no siempre se prestan ni se facilitan para que las personas puedan explotar al máximo ese estado de bienestar general que implica tener buena salud mental. El encierro ha traído una serie de consecuencias emocionales difíciles que generan sufrimiento y empeoran el estado de bienestar global. Ese estado de bienestar también le permite a la gente desplegar sus capacidades a través del trabajo. En ese sentido, la cuarentena también le ha quitado a muchos las posibilidades de trabajo, entorpeciendo la salud mental.

 

¿De qué manera la pandemia nos está afectando emocionalmente?

La cuarentena y la que la motiva que es la infección por el coronavirus, genera una serie de reacciones emocionales difíciles. Una cosa es lo que se puede desprender del miedo a contagiarse –temores, fobias, conductas repetitivas–, y otro lo que se pueda derivar del confinamiento y la disminución de la interacción social. Por ejemplo: el estrés, la ansiedad y angustia.

 

¿Qué tan normal sea que en medio de esta pandemia sintamos angustia o estrés?

Hay reacciones que son normales frente a una situación estresante como la que estamos viviendo. Esta es una situación de un estrés inmenso. Este estrés genera unas reacciones que aunque pueden ser desagradables, no necesariamente implica que sean una enfermedad. Hay cierto grado de ansiedad que se puede entender como una reacción emocional normal, tales como frustración, impotencia, miedo, irritabilidad o tristeza. Hay otras reacciones como pensamientos negativos, negación frente a la pandemia o pensar que esto no es real. Esas cosas son normales. Incluso, hay reacciones físicas como que no se respira bien, presión en el pecho o mareos. Todo eso es normal y que hace parte del proceso de adaptación a la situación estresante que estamos viviendo. Estas señales se pueden volver frecuentes e intensas que ya dejan de ser una respuesta normal y se convierten en una respuesta anormal, patológica o enferma, que puede constituir un trastorno siquiátrico. Es muy importante saber que no todas las respuestas emocionales que tenemos y que generen sufrimiento o malestar, se van a convertir en una enfermedad mental. Las reacciones emocionales pueden ser desagradables, sin ser una enfermedad.

 

Los mayores de 70 años han sufrido con mayor rigor el encierro, ¿Qué efectos en su comportamiento pueden estar experimentando?

Hay que resaltar que la población mayor es un grupo muy heterogéneo. Cada persona es distinta, con necesidades diferentes y distintas formas de reaccionar. Hay unas cosas que son comunes en las personas mayores, sin que eso quiera decir que todas las tengan. Por ejemplo, suelen tener más enfermedades añadidas como hipertensión, diabetes, problemas de colesterol y del corazón. Dentro de este grupo, también hay personas con trastornos cognitivos o las demencias. Esta población, entonces, va a presentar dificultades distintas para afrontar el encierro. Es muy probable que el encierro genere cambios emocionales en las personas y las personas mayores, al saberse más vulnerables, sienten más de cerca estas reacciones emocionales. Hay que tener en cuenta que hay una enorme cantidad de personas mayores que trabajan y que trabajar es parte de su salud mental. Desgraciadamente, no todas las personas mayores de 70 años que trabajan, lo hacen por gusto; hay un grupo que lo hace por necesidad. Esto nos ha puesto frente a una situación que hemos sabido que el país tiene, pero ahora, lo estamos viendo más de cerca: las enormes desigualdades en el país en el que vivimos.

 

¿Qué comentarios le hacen los viejos en sus consultas? ¿Cuáles son sus mayores preocupaciones? ¿Qué tanto le temen a estas alturas al virus?

Una característica de los viejos en nuestro país es que su red social es la familia y tienen menos de dónde agarrar para sostener la interacción social que tanto necesitamos los seres humanos. Se quejan mucho, evidentemente, que les hace muchísima falta la familia. Las personas mayores de 70 años que estaban trabajando, se sienten discriminadas. Muchos están consultando por el incremento de la ansiedad, por el temor frente a la posibilidad de contagiarse y de contagiar a sus familias. También están consultando por problemas del sueño. Han aparecido problemas nuevos, otros se han agudizado y personas que tenían enfermedades siquiátricas, hemos venido viendo que se han exacerbado.

 

¿La depresión en un viejo puede matar?

La depresión por sí sola, en principio, no puede llegar a matar. Sin embargo, la depresión puede asociarse al empeoramiento de enfermedades crónicas. Por ejemplo, una persona con depresión y con hipertensión arterial o con diabetes, va a tener más posibilidades de morir, que una persona que no tiene depresión. La depresión sumada a otras enfermedades amplifica siempre la severidad de estas, las hace más difíciles. Las personas con depresión se hacen más vulnerables a infecciones o incluso, a tener enfermedades como cáncer. Es importante entender que la depresión no es una enfermedad que está aislada del resto del cuerpo. La depresión como cualquier enfermedad crónica tiene que ver con el funcionamiento de todo el cuerpo. Y está asociada con el suicidio. La depresión es una enfermedad que se debe tratar como cualquier otra, sin estigmatizar. Es una enfermedad mental que está fuera de control de quien la padece y que requiere tratamientos especializados.

 

¿Le sorprendió la denominada ‘rebelión de las canas’, que incluso llevó a que se interpusiera una acción judicial para tumbar el aislamiento para los mayores de 70 años? ¿De qué lado está?

La veía venir. Por lo que escuchaba en las consultas, sabía que la gente se siente vulnerada en sus derechos. No voy a poder decir exactamente de qué lado estoy. Es muy difícil. Yo comprendo que en estas circunstancias se pueda sentir vulnerada la autonomía, pero lo único que siempre busca, como médico, es la salud y el bienestar de la gente para que sea autónoma, independiente y tome sus decisiones. Entonces, lo que hay es un enfrentamiento, del que es difícil tomar partido. Yo entiendo que las personas se sientan vulneradas y que quieran continuar con su libertad, pero también entiendo que el bienestar individual no puede pasar por encima del bienestar de la comunidad. Lo que he visto, como médico, es que las personas mayores son más vulnerables frente al coronavirus y tienen más posibilidades de enfermarse severamente y de morir. Las medidas son duras y difíciles, pero tienen el sentido de cuidar y proteger. También pregunto: qué pasaría si el Gobierno no hubiera tomado ninguna precaución especial con las personas viejas y vulnerables. Yo estoy seguro que un grupo de personas habría salido a reclamar por esas medidas para los adultos mayores.

 

Desde el plano de vista siquiátrico, ¿Cómo tratar a nuestros adultos mayores? ¿Qué consejos darles a las familias que tienen adultos mayores en sus casas?

La población mayor, habitualmente, ha sido estigmatizada. Siempre en nuestro país vemos la vejez alrededor de conceptos negativos. Y eso es un error. Esta oportunidad de estar todos en casa debe servir para modificar esos estereotipos que tenemos en la cabeza. Las personas viejas son frecuentemente maltratadas y víctimas de la violencia doméstica. El primer llamado sería mucha paciencia y tolerancia. Hay que reconocer las dinámicas familiares e integrar las personas mayores. A la persona vieja, por lo general, se le aísla, se le rechaza y se le deja sola. Lo más importante es estar en contacto social con ellos. No estoy hablando de contacto físico. Hay que respetar el contacto físico, manteniendo la distancia social. A veces pensamos que a la persona mayor no le importa interactuar socialmente o participar de actividades lúdicas, o hablar por teléfono o video-llamada, y eso, es mentira. Dentro de los ejercicios que hemos hecho en telemedicina, la población que mejor se ha adaptado a las herramientas digitales para la consulta médica han sido los viejos. No hay que promover el rechazo.

 

En ciudades como Neiva el desempleo está disparado y por consiguiente, el drama de miles de personas de haber quedado sin trabajo, ¿Cómo enfrentar esta etapa?

Los problemas económicos derivados del desempleo deterioran la salud mental. La crisis económica que vivió Europa hace una década generó problemas de salud mental y hay reportes, incluso, que se aumentaron las tasas de suicidio en la población de ciertos países después de esa crisis. Pongo este ejemplo dramático para decir que este es otro punto más que se suma a las dificultades que estamos teniendo. La pérdida del empleo se asocia también con el incremento en las tasas de enfermedades crónicas. Cada vez que el empleo cae, aumenta la probabilidad de que esa población tenga más riesgo de padecer enfermedades físicas y mentales. Todo esto que estamos viviendo nos debe llevar a una reflexión muy importante sobre las condiciones en que vivimos en nuestro país. Muchos podrán estar pensando: ¡qué rico que se acabe la cuarentena para volver a nuestras vidas normales!  Debemos reflexionar sobre las enormes limitaciones que tiene nuestros sistema de salud y pensar qué tanto dinero estamos invirtiendo en nuestra salud.

 

¿Qué efectos cree que la pandemia dejará en el largo plazo en la salud mental de los colombianos?

Nos va a dejar muchas cosas difíciles, pero espero que también nos deje aprendizajes para poder sobreponernos. Sin duda, la pandemia dejará una huella en todos nosotros. Hay una enorme preocupación: todos estos problemas de salud que he mencionado a lo largo de esta entrevista, muy probablemente, se puedan asociar a enfermedades mentales. Y así como hemos estado acostumbrados a oír hablar del pico de la pandemia y de tratar de contenerlo para que no se vea desbordado el sistema de salud, también tenemos que estar pensando en la segunda ola de la pandemia, que es la ola de las consecuencias en la salud mental. Es muy probable que veamos mayores tasas de depresión, mayores tasas de trastornos de ansiedad, estrés postraumático, trastornos del sueño, como consecuencia de la pandemia. Tendremos que ver si nuestro sistema de salud, en materia de atención de problemas mentales, será capaz de contener esa ola. También tenemos que estar pensando en si el número de psiquiatras será suficiente para la gran cantidad de problemas que vamos a tener. Sí van a haber consecuencias, que se convertirán en problemas mentales que necesitarán de ayuda profesional.