La Nación
Volvió el ausentismo a la Asamblea del Huila 1 12 abril, 2021
COLUMNISTAS OPINIÓN

Volvió el ausentismo a la Asamblea del Huila

 

Yilber Leandro Saavedra

 

Durante los primeros meses de 2021 se volvió costumbre que la mayoría de diputados abandonen las sesiones, permanezcan de manera intermitente o simplemente no asistan, situación que le ha quitado rigor a las deliberaciones y ocasionado que por largos periodos de tiempo la corporación funcione sin quórum.

Claramente algunos diputados han asumido la permanencia en su curul como un hecho poco relevante, conjugando las sesiones con sus labores diarias, recreativas o de gestión. Algunos asomos de esta práctica se manifestaron el 12 de febrero, cuando el presidente Camilo Ospina tuvo que terminar repentinamente la sesión de clausura de extras, precisamente por la ausencia de la mayoría de diputados.

Pero, ¿por qué los diputados se retiran de las sesiones? Además de la falta de responsabilidad moral con sus electores, y la evidente contradicción con los millonarios recursos que devengan, la corporación aprobó una modificación al reglamento interno el año pasado en la que incluyó la opción de sesionar de manera virtual, cómo estrategia para evitar los contagios de Covid 19. En la actualidad, la medida se ha convertido en una gigantesca “puerta abierta” que es utilizada para no asistir, ausentarse o permanecer por intervalos de tiempo. Como por arte de magia aparecen y desaparecen; un diputado puede estar en su curul interviniendo y a los pocos minutos aparecer desde la virtualidad, conectado desde otro lugar a través de su celular, sin ningún tipo de excusa que tenga que ver con la pandemia.

Aunque el caso más preocupante en materia de ausentismo en el 2021 es el de la diputada Karol Ortigoza, esta práctica ha sido evidente en la mayoría de diputados. Situación compleja ad portas del proceso electoral al Congreso de la Republica, cuando tradicionalmente se ausentan a sus correrías proselitistas en apoyo a sus candidatos.

Al ausentismo se suma la falta de ejecutividad para los debates, que se prolongan por más de ocho y nueve horas, y que hacen perder el interés hasta de los mismos corporados; hay interrupción permanente a los citados y nula aplicación del trámite y tiempos establecidos en el reglamento interno. Durante los quince meses que lleva esta corporación no se han aplicado estrategias claras de difusión sobre las actividades que realiza la corporación, por eso, independientemente que los debates sean buenos y bien preparados, no logran el impacto necesario en la opinión pública o en el mismo gobierno seccional.