La Nación
¿Hasta cuándo? 1 5 agosto, 2021
OPINIÓN EDITORIAL

¿Hasta cuándo?

Resulta difícil de comprender que un grupo de jóvenes siga empecinado en aplicar la violencia para manifestarse, como lo ha venido haciendo reiteradamente en inmediaciones de la Universidad Surcolombiana de Neiva.

La modalidad es la misma: montan bloqueos en las vías adyacentes a la Usco, en el norte de la ciudad, a la espera de la presencia del Escuadrón Móvil Antidisturbios, Esmad, de la Policía. Cuando los uniformados arriban, son atacados con piedras, bombas incendiarias y toda clase de objetos peligrosos. Inmediatamente, se desatan enfrentamientos que se prolongan por horas enteras, afectando no sólo el orden y la movilidad sino a los habitantes de viviendas, conjuntos residenciales y establecimientos comerciales, quienes se ven perjudicados por el estruendo de las explosiones y los gases lacrimógenos.

¿Por qué se prolongan los enfrentamientos? Los protagonistas de los desórdenes han encontrado en la sede principal de la Usco un gran refugio. Desde allí, preparan sus artefactos explosivos improvisados y evaden la acción policial. Lamentablemente, la más importante casa de estudios del Huila se ha convertido en guarida o madriguera para este reducido grupo de jóvenes que insiste en acudir al caos y la violencia.

Con suficiente material fílmico y numerosas denuncias, las autoridades neivanas tienen muy bien documentadas todas las acciones violentas y vandálicas que han protagonizado estos jóvenes durante los últimos tres meses. Incluso, hace poco, el concejal Jorge Eliécer Morán denunció públicamente cómo un encapuchado con bomba incendiaria en mano, montó un retén ilegal en inmediaciones a la Usco y exigía dinero a quienes transitaban por el sector. “Nos están extorsionando en nuestra propia ciudad”, fueron sus palabras.

Claramente, estos jóvenes no se mandan o financian solos. ¿De quiénes reciben órdenes?

Es necesario que la misma Universidad Surcolombiana, las instituciones y la sociedad en general insistan en rechazar la violencia.