La Nación
“Tenemos que adaptarnos y continuar con la vida académica” 1 10 julio, 2020
Entrevista

“Tenemos que adaptarnos y continuar con la vida académica”

El rector de la Universidad de Los Andes y exministro de Salud, Alejandro Gaviria, habla con LA NACIÓN y defiende el modelo de “alternancia” o “semipresencialidad” propuesto para la educación en el segundo semestre del año. “No tenemos alternativa”, advierte.

 

Jesús Antonio Rojas Serrano

editorgeneral@lanacion.com.co

 

Por cuenta de la parálisis que desató la pandemia del coronavirus, la educación vive uno de sus mayores desafíos. De forma abrupta, estudiantes, docentes y padres de familia tuvieron que dar un salto a la virtualidad. ¿Ha pasado la prueba la educación virtual? ¿Qué pasará en el segundo semestre? ¿La semipresencialidad se tomará ahora la educación?

De estos y otros temas relacionados con la pandemia, LA NACIÓN habló con el rector de la Universidad de Los Andes y exministro de Salud, Alejandro Gaviria.

Gaviria, quien es ingeniero y economista y fue ministro de Salud entre los años 2012 y 2018, plantea que el país debe adaptarse, cuidarse y “continuar con la vida académica”. En ese orden de ideas, defiende el modelo de “alternancia” o “semipresencialidad” previsto para el segundo semestre del año.

En materia de educación superior, reconoce que “muchos posgrados van a moverse definitivamente a la virtualidad”.

 

¿Están listas las universidades del país para volver a la ‘normalidad’ a partir del primero de agosto?

Estamos preparándonos. Tecnológicamente sí estamos listos. Pero, tenemos que reforzar las condiciones de bioseguridad, capacitar a todo el mundo, hacer pedagogía de autocuidado, etc. Sea lo que sea, el próximo semestre será semi-presencial en el mejor de los casos.

 

¿Qué tan exitoso puede resultar el modelo de “alternancia” que plantea el Gobierno Nacional?

Es lo que podemos hacer por ahora. Las evaluaciones preliminares de la virtualidad son ambiguas. Hay elementos positivos, pero también fatiga de los estudiantes y exacerbación de las desigualdades. Tenemos que adaptarnos a las nuevas circunstancias, esto es, proteger la comunidad y continuar con la vida académica. No tenemos alternativa.

 

¿Por qué cree que el anuncio de regreso a clases a partir del primero de agosto aún no genera consensos entre estudiantes, docentes y rectores?

Porque hay miedo e incertidumbre, es mucho lo que no sabemos sobre la enfermedad y nuestros planes todavía están en construcción. No es fácil generar confianza en medio del miedo razonable a la enfermedad. Yo he sido defensor, en todo caso, de que la educación básica y media tiene que abrirse. Las consecuencias de un cierre prolongado sobre la salud mental y física, y el aprendizaje de los niños, niñas y adolescentes pueden ser irreversibles.

 

Señor Rector, ¿Qué análisis tiene del impacto de la pandemia en la educación colombiana? ¿Son más las cosas buenas que malas o viceversa?

La pandemia ha revelado algunas desigualdades. Los determinantes sociales se han vuelto más importantes. Pero, la crisis también ha mostrado un camino. Las universidades somos más conscientes ahora sobre la necesidad de aumentar nuestro alcance, de llegarle a más gente y ser factores de igualdad. Los cambios pueden ser positivos. Pueden llevar, por ejemplo, a una mayor democratización de la educación superior.

 

¿Realmente estaban preparadas las universidades para ese acelerado salto a la virtualidad que demandó la pandemia del coronavirus?

Tecnológicamente algunas universidades lo estábamos, pero esa es sólo una variable. Unos profesores lo estaban, otros no. Falta mucho por aprender. El salto ha sido muy rápido, sin transición, casi sin posibilidad de reflexión. Pero hemos respondido como sector.

 

¿Cree que la virtualidad terminará beneficiando más al posgrado que al pregrado?

Muchos posgrados van a moverse definitivamente a la virtualidad. Es un fenómeno global que se aceleró con la pandemia. El movimiento será más lento y cauteloso en los pregrados.

 

¿La comunidad de la universidad de Los Andes, una de las más prestigiosas del país, cómo ha respondido frente a toda esta crisis?

Ha respondido bien, con solidaridad y capacidad de adaptación. Quisiera resaltar nuestros esfuerzos de investigación. Pusimos en marcha un proyecto de vigilancia activa para hacer miles de pruebas a la población más vulnerable. Hemos hecho modelos de contagio, estimaciones de los efectos de la cuarentena, análisis de la evidencia, etc. Las universidades nos tenemos que conectar más con la sociedad. En esta coyuntura hemos mostrado que podemos hacerlo.

 

Señor Rector, Hay quienes han salido a cuestionar la cuarentena por lo prolongada e incluso, se han atrevido a decir que no ha servido para nada, ¿Comparte esa apreciación?

Comparto que tenemos que mirar los beneficios y los costos, sobre todo los costos sociales. Se perdieron cinco millones de empleo. La gente está fatigada. Ningún país del mundo ha hecho cuarentenas de tres meses. Son medidas necesariamente temporales. Hacia adelante tendremos que movernos a una forma distinta de regulación social, basada en el autocuidado, la comunicación adecuada del riesgo, el distanciamiento voluntario, etc. Yo no creo en una cuarentena mantenida a la fuerza con represión policial y militarización de barrios. Eso es una locura.

 

En el Huila y en otras regiones del país se han ‘disparado’ los suicidios durante el confinamiento, ¿Qué tantas secuelas dejará la pandemia en la salud mental de los colombianos?

Yo hablo constantemente con expertos en salud mental. Están preocupados. La ansiedad y la depresión están creciendo. Muchos pacientes no están yendo a consulta. La soledad también es una epidemia. En Estados Unidos, hablan ya de las muertes del desespero. En fin, los costos de la cuarentena apenas empiezan a ser visibles.

 

¿Está de acuerdo en que por cuenta de la pandemia sean aislados barrios o localidades enteras?

No estoy de acuerdo. Es estigmatizante y va en contra de las libertades de la gente. Además, en el mediano plazo no soluciona ningún problema, no es una estrategia sostenible de contención. Es una medida desesperada y arbitraria.

 

¿Cómo ha visto la ‘rebelión de las canas’ o el reclamo de los mayores de 70 años por el confinamiento a que han sido sometidos?

Tampoco estoy de acuerdo. El autocuidado es esencial. El encierro obligatorio no lo es.

 

Económicamente hablando y partiendo de las recientes cifras de desempleo entregadas por el Dane –Neiva, por ejemplo, fue la ciudad con mayor tasa de desocupación del país–, ¿Las cosas tienden a empeorar?

Seguramente. Es sin duda una situación preocupante. Tasas de desempleo por encima de 20% son una tragedia social, son devastadoras en muchas dimensiones.

 

Señor Rector, ¿Cuál es su mensaje a los huilenses en estos tiempos de pandemia?

Un mensaje de solidaridad y aprecio. Tenía planeada una visita a San Agustín con mis hijos. Espero poder ir pronto a visitar. Huila es Colombia, café y petróleo, desierto y montaña, conjuga las grandes posibilidades y los grandes problemas de nuestro país.