La Nación
Entrevista

“El país vive una crisis social explosiva”

“El país vive una crisis social explosiva” 1 20 septiembre, 2020

El senador huilense, Rodrigo Lara Restrepo, analiza para LA NACIÓN la crisis que desató la muerte de un abogado bajo custodia policial. Dice que el problema que enfrenta hoy la Policía es de liderazgo político. “No se puede tratar con dureza el problema social que viven millones de colombianos”, advierte.

 

 Jesús Antonio Rojas Serrano

editorgeneral@lanacion.com.co

 

El asesinato del abogado Javier Ordóñez en un CAI de Bogotá desató una impresionante ola de indignación, que a su vez desencadenó más episodios de violencia en el país. Prácticamente, ese hecho de brutalidad policiaca avivó con fuerza una llama que venía acumulada desde las movilizaciones de noviembre del año pasado.

 

El senador Rodrigo Lara Restrepo analiza en esta entrevista con LA NACIÓN la crisis que vive el país, la reacción del Gobierno y lo que viene. El dirigente político se refiere además al creciente fenómeno de las disidencias de las Farc en el Huila y varias regiones de país.

 

¿Qué mirada tiene sobre la ola de violencia que despertó el caso de la muerte del abogado Javier Ordóñez bajo custodia policial?

Me chocó profundamente la muerte de Javier Ordóñez. La verdad es que no he parado de pensar en él, su esposa y sus dos hijos. Tenía 44 años –mi edad–, estaba desempleado a pesar de haber estudiado dos carreras y conducía un taxi para llevar el pan a su casa todos los días; tal vez una vida de sueños frustrados. Fue asesinado brutalmente en una calle, sin razón. En la tragedia personal de Javier se reflejan millones de colombianos. Eso explica la indignación y el repudio que ha producido ese vil asesinato. La gente protesta porque ya no aguanta más humillaciones, más dolor. Esta crisis es muy dura.

 

Desde el primer momento en que se presentó este caso de brutalidad policiaca, muchos han salido a pedir una reforma de la Policía, ¿Qué opina?

En sí el problema que enfrenta hoy la Policía es de liderazgo político. El país está atravesando por la peor crisis social y económica de nuestra historia, y pareciera que para el Gobierno la forma de conjurar la crisis es mandar policías a que choquen con población desempleada y con hambre. La Policía está totalmente desbordada porque ningún cuerpo de Policía ha sido diseñado para reprimir una crisis social de semejante magnitud. La Policía ha sido entrenada para perseguir bandidos, no trabajadores informales ni jóvenes desempleados, desesperados por la falta de trabajo y de estudio. La Policía Nacional no puede seguir recibiendo órdenes de su jerarquía política para tratar con dureza el terrible problema social que viven millones de colombianos. Es que así piensa la derecha populista que nos gobierna hoy.

 

Pero, ¿No cree que deban repensarse los protocolos de actuación y formación en derechos humanos de los policías en el país?

Estoy de acuerdo en que deben mejorarse y perfeccionarse. Y los policías responsables de los excesos deben ser castigados con severidad. Pero, insisto: el problema de fondo es que existen dirigentes que pretenden tratar con puro bolillo las reclamaciones de jóvenes y desempleados.

 

Senador Lara, ¿Cree que el Gobierno Nacional supo manejar desde el primer minuto el caso de la muerte del abogado Ordóñez a manos de los dos policías?

Las declaraciones del Gobierno Nacional han sido desatinadas y soberbias. Hubo más solidaridad de cuerpo que compasión con el dolor de las familias que perdieron a sus seres queridos. La verdad es que las reacciones oficiales atizaron la situación desde el primer momento. El Gobierno Nacional se demoró mucho en pedir perdón por un crimen alevoso y cruel como el que vimos millones de colombianos en las redes sociales.

Como están las cosas, ¿Vendrán nuevas protestas?

El crimen de Javier Ordoñez es una chispa. Y la gasolina está regada en todo el país. La gasolina es la tasa de desempleo juvenil más alta de América latina. El 35% de los jóvenes en Colombia ni estudian ni trabajan. Millones hogares colombianos se quedaron sin sustento y el Gobierno se demoró cuatro meses en implementar el subsidio al desempleo. Un subsidio tímido y austero, que les llegó tarde a muy pocas personas. Los primeros desembolsos ocurrieron en junio cuando ya las microempresas se habían quebrado en su mayoría. Colombia tiene hoy la tasa de desempleo más alta de la región. Las ayudas a la gente han sido demoradas y austeras. Y la gente ve en cambio que el Gobierno corre a entregarles plata a manos llenas a los bancos y a los socios de Avianca. Duele el doble peso y las balanzas trucadas.

Le pregunto por otro tema álgido en el país: se dispararon las masacres. ¿Qué está pasando?

La mano firme del Gobierno en materia de orden público es de opereta. Mucho discurso bravucón, pero poco control de la fuerza pública y de los territorios. El Gobierno Nacional perdió completamente la ofensiva operacional. Hacen política con el discurso del orden público, pero no han sabido dirigir a uno de los mejores Ejércitos del mundo que es el nuestro. Hemos perdido el control territorial en Nariño, Cauca, Meta y San Vicente del Caguán, hoy en manos de las disidencias. Volvieron las extorsiones. Han ocurrido más de 40 masacres en lo que va de 2020, y cerca de 15 mil personas han sido desplazadas. Veo al Gobierno desbordado por los acontecimientos.

¿Le salió mal al Gobierno haberse referido a las masacres como homicidios colectivos?

Esos juegos de palabras buscan llenar realidades inexistentes. Cuando un Gobierno tiene poco que mostrar, pues juega con el efectismo retórico. En todo caso, es un lamentable eufemismo. Estamos ante asesinatos de civiles inermes, indefensos, por parte de grupos delincuenciales que buscan copar territorio y controlarlo. Para lo cual, asesinan civiles con crueldad, para callar a la población y dominarla por medio del terror.

 

¿Cómo ve la estrategia del Gobierno de combatir la violencia producida por el narcotráfico, a través de la fumigación de los cultivos ilícitos?

Llevamos dos años de mucho espejo retrovisor. Todo pretenden resumirlo en el problema de los cultivos ilícitos, pero la verdad es que después de dos años no han sabido cómo reiniciar las fumigaciones, como tampoco hemos observado disminuciones importantes del hectariaje de coca en el país.

 

En el municipio de Algeciras, la despensa agrícola del Huila, la Defensoría del Pueblo está hablando de la presencia de al menos, cuatro estructuras de disidencias, ¿Cómo combatir con eficiencia las disidencias de las Farc?

Las disidencias se enfrentan con iniciativa operacional y voluntad política férrea, sin politizar a la fuerza pública, escogiendo a los mejores oficiales y suboficiales en los puestos de mando. Por otro lado, el Estado no ha sabido hacer presencia efectiva en los territorios en donde antes operaban las Farc. Y al haber un vacío, pues llegan otros grupos criminales a copar ese territorio y explotar la pobreza de la gente. Hemos retrocedido bastante en estos dos años.

Un tema más. ¿Por qué el Congreso sigue sin reunirse presencialmente?

El Congreso sigue cerrado por solicitud expresa del Gobierno y sus mayorías. Gracias al vacío de un Congreso real y vigoroso, el Gobierno ha elegido  con facilidad a personas cercanas en los órganos de control. Y como no hay control político real, pues nadie sabe a ciencia cierta cómo se están gastando la plata de las ayudas sociales y se ven cosas como el intempestivo crédito a Avianca, sin que nadie conozca detalles de esa riesgosa operación. Estamos observando un preocupante decaimiento democrático en el país.

Con todo este panorama, ¿Hacia dónde va el país?

El país está viviendo una crisis social explosiva. Estamos sentados en la tapa de un volcán. La gente cayó en la desesperanza. La gente perdió la fe en sus instituciones. Una Nación puede estar inmersa en una profunda crisis, pero si la ciudadanía tiene la ilusión de un mejor mañana, saca fuerzas para cargar la cruz y seguir adelante. Si el Gobierno y las instituciones no ofrecen la esperanza de salir adelante, la gente cae en el desespero y reacciona con angustia y explota en la calle.  La gente necesita una razón para vivir. Y el Gobierno no ha sabido ofrecer la ilusión de un mejor mañana, de un gran propósito colectivo que nos saque de esta crisis. La verdad sea dicha, la derecha populista sólo sabe hacer política dividiendo sociedades, en dicotomías de amigo – enemigo,  e infundiendo miedo.

 

Muchos ya están hablando de las elecciones presidenciales de 2022, ¿Qué panorama vislumbra?

Es el momento de izar la bandera de una alternativa ideológica liberal social-demócrata. Una sociedad de hombres libres, en donde se respeten sus garantías, en un Estado de derecho sólido. Una sociedad cementada por la solidaridad, en donde las cargas se distribuyen equitativamente y donde los Gobiernos sean de todos, no solamente de los más poderosos. Que promueva un Estado de bienestar pleno y no de mínimos, que es lo que ofrece la derecha radical. Una sociedad de hombres libres, de iniciativa privada y mercado pero en donde se reconcilie la economía con la democracia y la justicia social.

¿Hay nombres ya?

Todavía es muy temprano para barajar nombres. Lo más importante es hacer una apuesta ideológica, un propósito que le dé sentido al ejercicio político. La política se volvió un ejercicio meramente mecánico y terrenal, y esta lucha es un asunto de espíritu.

 

De cara a las próximas elecciones legislativas, ¿Cuál es su futuro?

Por ahora estoy concentrado en la construcción de este gran proyecto nacional.

 

 

 

 

 

 

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