La Nación
La torpeza no puede ser la respuesta 1 1 julio, 2022
COLUMNISTAS OPINIÓN

La torpeza no puede ser la respuesta

Jorge Fernando Perdomo

Cuando la violencia arreciaba en Estados Unidos por la muerte de George Floyd, quien rogó por su vida en más de 20 ocasiones al policía que lo tenía inmovilizado y totalmente reducido contra el piso, el Presidente Donald Trump, torpe y arrogantemente, culpaba de los disturbios a la extrema izquierda, que personificó en el movimiento Antifa.

Durante los días siguientes, las protestas se intensificaron en al menos 40 ciudades de Estados Unidos, incluida la capital Washington, donde los manifestantes prendían hogueras, generaban incendios y violentos enfrentamientos con la autoridad.

En Bogotá, en una acción que parecía calcada, varios policías ocasionaron la muerte de Javier Ordoñez, desatando una avalancha de ira, indignación, protestas y disturbios violentos que dejaron varios muertos, heridos, propiedad destruida y grandes pérdidas económicas.

En un video se observa como varios policías someten a Ordoñez y  presionan contra el piso, y mientras las personas que grababan le gritaban “por favor no le haga más” se oían las descargas eléctricas del taser, una y otra vez.

El Gobierno Nacional en lenta reacción para aplacar los ánimos frente a un hecho tan evidente, en lugar de salir rápidamente a reconocer el asesinato como un acto de brutalidad policial, pidiendo perdón y garantizando rápida justicia, apresuradamente condenaba los actos de protesta y vandalismo, como una acción exclusiva y premeditada de la izquierda radical colombiana, tildando a quienes levantaban voces de indignación y reclamo, como anarquistas e irresponsables.

Cuan equivocados están unos y otros. No todos los policías son asesinos y violadores de derechos humanos, como no todos los que han protestado son vándalos y anarquistas. Claro que hay policías, que son malos policías, como hay anarquistas infiltrados, pero no se puede generalizar.

No se puede actuar con tanta miopía. No se puede deslegitimar ni criminalizar la protesta que es un derecho ciudadano y más cuando hay una causa real. Una causa que no solamente tiene su origen en el asesinato de Javier Ordoñez quien además de la violencia expuesta en el video, su autopsia evidenció nueve fracturas de cráneo antes de morir.

La ONU decía recientemente, que “lo peor está por venir”. Cuando la pobreza extrema se acentúa en Colombia, el desempleo se incrementa, la desigualdad se profundiza, el hambre lacera, las protestas encontraran un caldo de cultivo para movilizar el sentimiento que se viene gestando, no como un acto de anarquía sino de expresión legítima de inconformidad.